La mutación de la estafa física al fraude con tarjetas a través de los canales no presenciales es un riesgo para el sector. Si bien no se han registrado ataques masivos, la comercialización turística ya cuenta con antecedentes de millonarias defraudaciones. El consultor en seguridad da algunas pautas de cómo prevenir este delito.

La venta con tarjetas de crédito y a través de plataformas online son para el mercado dos de las llaves que combinadas han permitido a muchas empresas turísticas –para otras aún son conceptos aspiracionales- ahuyentar el fantasma del fin de la desintermediación. Sin embargo, esa historia de éxito tiene un lado B. Y es la mutación de la otrora estafa física al auge del fraude con tarjetas a través de los canales no presenciales. Un problema que, por ahora, afecta fundamentalmente a las grandes compañías del retail (productos informáticos, electro y supermercados), pero que cuenta con antecedentes de millonarias defraudaciones también en el sector de viajes.

“Por ahora el riesgo es más potencial, ya que no fue atacada fuertemente la industria del turismo. Pero creo que es un gigante dormido, que obliga a las empresas a prevenir. Porque una vez que sucede ya no hay remedio y sólo queda esperar los contracargos”, explicó Sandro Smmimo, Business Consultant Developer de la firma de seguridad global Iciacorp. “Este tipo de delitos cuando descubre una puerta entreabierta se mete y hasta que no te das cuenta ellos te van carcomiendo. Y en Turismo hay portones que se podrían cerrar más”, añadió el consultor.

MODUS OPERANDI.

Según reveló Smimmo, una de las claves de la operación es el corto plazo entre la fecha en que se realizó la transacción online o por vía telefónica con un plástico robado (o con sus datos) y la fecha de salida del pasajero: “Si se aplaza da tiempo para que los socios de la tarjeta lo denuncien, desconozcan el cargo y la operación vaya para atrás. Entonces, la emisora le hace contracargo a la compañía aérea y ésta a su vez a la agencia”. Respecto a esto último, el consultor detalló que “el último eslabón de la cadena comercial es el que generalmente recibe el cachetazo”. Esto es porque en los acuerdos con las tarjetas se incluye una cláusula de responsabilidad extendida por la cual se les permite a las empresas trabajar el canal e-commerce o venta telefónica, pero quedan expuestas al contracargo, sin mediar ninguna negociación en el medio.

El año pasado una aerolínea local y un operador de viajes online se vieron envueltos en un fraude con plásticos nacionales e internacionales por más de un millón de dólares. Un desliz en el manual tácito de operaciones del delito permitió descubrir la maniobra. “En ese caso habían comprado pasajes aéreos y noches de hotel. Pero hubo un yerro por parte de ellos y se descubrieron transacciones hechas a más de 15 días, lo que permitió que un socio tuviera tiempo de realizar la denuncia.

Ahora bien, semejante monto de fraude implica mover como mínimo 100 personas con tarjetas truchas. O sea, hablamos de una gran coordinación, que en este caso incluyó a una agencia de viajes trucha.

¿Cuán grande es la estructura de este delito en general?

-Hace falta una logística importante, que va desde la provisión de las tarjetas o sus datos hasta la persona que se arriesga a hacer la transacción. También estamos viendo que no son solamente grupos locales, sino también del exterior. Normalmente, se trata de conjuntos de no menos de tres individuos que compran sobre pedido. Recordemos que, además, hoy está permitido usar una tarjeta para sacarle el pasaje a otra persona.

MEJOR PREVENIR QUE PAGAR.

De acuerdo a Smimmo el 99% de las operaciones con tarjeta son válidas y normales. Pero en un negocio de intermediación turística donde el margen es ínfimo, ese 1% es desestabilizante para quien lo vive en primera persona.

Por eso, el consultor –que trabajó casi 25 años en American Express- asegura que la prevención es la única vía para achicar el margen de riesgo: “Más aún ahora cuando todo el mundo está vendiendo online. Es algo que deberían comprender, porque con la problemática del fraude no hay vuelta atrás”.

-¿Cómo se define la prevención en estos casos?, ¿se resuelve con un sistema para detectar filtraciones o con capacitación?

-Es todo. Hay que sumar los sistemas a la capacitación de la gente, estudiar el modo de venta y prepararse para detectar tempranamente el fraude. Porque hay una serie de métodos y reglas para sospechar de las transacciones. Pero, insisto, se trata de prevenir no de dejar de vender.+

-¿Qué porcentaje de los fraudes son por “errores humanos”?

-Los sistemas, por buenos que sean, es posible burlarlos. Por eso, la transacción siempre termina en una persona. Pongamos por ejemplo que Juan Pérez compró dos pasajes el mismo día, con cinco minutos de diferencia, para distinta gente y desde el mismo IP. El sistema aprueba porque la tarjeta es válida. Juan Pérez imprimr los tickets y la gente vuela. Ahora, en el medio el sistema debería emitir una alerta, el tema es que debe ser analizada por gente capacitada para eso.

Fuente: Ladevi
13/05/2016

 

Artículos Relacionados