En enero, este mágico enclave, se posicionó como el destino con mayor ocupación hotelera en Mendoza, por encima del Sur y la Alta Montaña. La razón: las bodegas, los paisajes y un paciente trabajo de los operadores.

Ella quedó encantada con el recorrido por una bodega del Valle de Uco. Descubrió que el merlot es su vino favorito y que “eso del sabor a madera no es puro cuento”.

Ella quiere seguir aprendiendo e insiste que seguir de gira por estos “templos” enológicos es el mejor programa. Él prefiere alquilar una bici o un caballo y recorrer caminos, montañas y viñedos.

Romina Díaz y Raúl Reveco son de Santa Fe y vinieron a pasar unos días a Mendoza, con la intención -también- de cruzar a Chile por unas compras. “Ya hemos venido otras veces. Nos encanta el aire de montaña, los ríos, la calidez de pueblo… y los vinos”, acotaron mientras se disponían a subir un cerro en el Manzano Histórico.

Pese a la crisis y a que Mendoza no es un destino tradicional de verano, las estadísticas sobre el promedio de visitantes en enero (con una ocupación que superó el 65 por ciento) permiten ser optimistas.

La cercanía con Chile; las promociones, “combos” y demás estrategias que desarrollan los prestadores para paliar la falta de divisas y el atractivo que ejerce la montaña y el enoturismo están dando sus frutos.

En este contexto, el Valle de Uco -que históricamente aparecía como un “sitio de paso”- ha logrado posicionarse como destino propio. Incluso, en gran parte de enero se han registrado allí los niveles más altos de ocupación de la provincia.

 “El Valle de Uco hoy es un ícono nacional del Turismo del Vino. A esto se suma la alta calidad de sus servicios y todo lo que tiene para ofrecer en naturaleza y aventura.

Pero hay que tener en cuenta que el número de plazas allí aún es bajo. Es un sitio que tiene un altísimo potencial, que está como en la etapa inicial de desarrollo”, apuntó Marcelo Reynoso, titular de Calidad y Servicios Turísticos de Mendoza.

Sus buenos vinos y el maridaje logrado con gastronomía de alta gama y para todos los gustos es el primer anzuelo que actúa en el Valle de Uco.

Sin embargo, prestadores y funcionarios coinciden en un interés creciente del turista por el senderismo y los recorridos de gran belleza, como el paso Portillo-Piuquenes en Tunuyán, la Laguna del Diamante en San Carlos y el camino de La Carrera en Tupungato.

Lo particular de la región es que reúne en un mismo territorio y ámbito enogastronómico las propuestas de alta gama -que generalmente atraen a extranjeros- y las que están pensadas para los visitantes nacionales y mendocinos. 

Desde hace tiempo, el lugar se viene potenciando como destino de escapadas cortas para los locales. Su belleza paisajística, su posición geográfica central y accesible juegan a su favor.

Según los datos del observatorio del Ente Mendoza Turismo (Emetur), la ocupación promedio del Valle de Uco en la primera quincena de enero fue del 83 por ciento. De cerca, le siguió el Sur provincial con 73% y luego Cacheuta, Potrerillos y Uspallata con el 66%, y el Gran Mendoza con el 59%.

“Si bien hay un buen nivel de ocupación durante la semana, los fines de semana es cuando se llega al 100 %, porque es cuando se suma el público mendocino”, apuntó Marcelo Flores, titular del área en Tunuyán. El funcionario señaló que el turismo top no varía demasiado; sí se percibe un incremento notable en los campings.

Diferentes apuestas

Graciela Llul ha mantenido con buena ocupación sus cabañas en el Manzano Histórico, pero nota ciertos cambios en la contratación del turista nacional producto de la crisis. “Se quedan menos días (quien antes alquilaba por 10, hoy viene por 6) y comparten sitio y gastos entre dos o más familias”, comenta esta prestadora y asegura que el Valle debe apostar al senderismo. “Allí está su futuro”, consigna.

La Laguna del Diamante y Las Huayquerías son los dos atractivos más demandados de San Carlos.

El responsable de Turismo del departamento, Ricardo Funes, apuntó que la afluencia está aumentando y que hay una gran movida en los alojamientos en fincas y en las bodegas de la zona. “El área de Cápiz explota con los campings”, agregó.

Por su parte, Analía Parra, su par de Tupungato, detalló que las plazas de alta gama (lodges, posadas, etc.) tienen muy buena ocupación, mientras que la hotelería más accesible estaba al 80 por ciento y las cabañas “son más difíciles de relevar”.

Tupungato apuesta fuerte a sus bodegas y restaurantes, pero también hay circuitos espontáneos como La Carrera o religiosos, como el Cristo Rey en Los Cerrillos.

“Recién estamos empezando a caminar, pero tenemos muchas ganas. Queremos armar una propuesta turística desde nuestra identidad”, dijo Parra. Lo cierto es que la cantidad de plazas, la infraestructura y los servicios es algo que va creciendo poco a poco en la región, como respuesta a la demanda.

Además de la inversión municipal (como en el Manzano Histórico), en el último tiempo prestadores se han empezado a reunir y presentan nuevos proyectos en conjunto (Tupungato, Manzano o Pareditas son ejemplo de ello).

Destino de paso y el auge del Cruce

Las estadísticas oficiales muestran que la ocupación hotelera en Mendoza superó a la del año pasado en la primera quincena de enero. Fue de 66 por ciento, mientras que en el mismo lapso del 2016 fue de 62 por ciento. El Valle de Uco y el Sur están a la cabeza del ranking.

La cercanía con Chile y la cuestión cambiaría han posicionado a Mendoza como un sitio de paso. Los funcionarios aplauden el turismo colateral que esto genera.

“La Ciudad actúa como escala donde pernoctan dos o tres noches entre la ida y vuelta a su lugar de origen”, apuntó Gabriela Testa, titular del Emetur. Desde el Gobierno destacan que no debe verse esta situación como negativa, sino sacar provecho de la misma para hacer conocer “nuestras bellezas y servicios”.

La mayoría son turistas nacionales de los mercados más importantes para Mendoza, como CABA y provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y otras limítrofes.

Entre los turistas extranjeros se destaca la presencia de chilenos y brasileños. El visitante que llega a Mendoza, en promedio, se queda 7 días y se estima que gasta unos 900 pesos por día.

El limitar con Chile también ha traído otras demandas turísticas esta temporada. Los cruces al vecino país a caballo, incluso en caminata, han estado a la orden del día por el Bicentenario del Cruce del Ejército Sanmartiniano. 

Un ejemplo es la cantidad de salidas grupales que han realizado los vaqueanos y prestadores de Tunuyán por el Paso Portillo de Piuquenes. Estas verdaderas aventuras cuestan, en promedio, 20 mil pesos y demoran unos 5 días.

Carlos García y Pablo Briola – tienen un emprendimiento de alquiler de bicicletas: “No cualquiera anda en bici en la montaña, pero nos piden cada vez más”

“Aquí salen mucho los caballos. Nuestro público es muy puntual, porque no cualquiera anda en bici en la montaña. Pero nos solicitan cada vez más de las bodegas y los fines de semana, las parejas o grupos de amigos”, cuenta Carlos García, quien junto al porteño Pablo Briola llevan tres años apostando al mountain bike en el Manzano Histórico.

Su “oficina” -que supo tener techo de coirón, de chilca y un día fue llevada por el viento- está siempre abierta sobre la ruta 89. Hay recorridos para todos los gustos, desde un paseo por la “Quebrada” hasta salidas nocturnas o las más extremas por la Pampa del Durazno. Incluso, hay osados que se animan a pedalear hasta el refugio Portinari.

Entre tantas alternativas distintas que ofrece el Valle de Uco, seguramente hay una para vos! Consultanos y te sabremos sugerir la mejor.

Fuente: Los Andes, Gisela Manoni

 

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