Cacheuta ofrece lugares increíbles que no todos saben aprovechar cuando buscan un destino en la montaña. Paisajes, paradores y hermosas cabañas son algunos de los atractivos además del nuevo túnel.

A esta altura se sabe que con las vacaciones de verano no alcanza; las tendencias han cambiado y mucha gente opta por salir más veces al año, pero menos días. Ni hablar si la idea es pasar sólo un fin de semana en un lugar cercano, no tan caro, en el que se pueda descansar, estar algo aislado del mundo, que además sea bello y tenga todos los servicios. Parece imposible pero no lo es. Una opción más que accesible porque alcanza con preparar el auto y manejar menos de 100 kilómetros, es Termas de Cacheuta que se encuentra a sólo 38 kilómetros de la Ciudad de Mendoza.

Una linda opción para pasar en familia, en pareja, con amigas, o para aquellos que quieran regalarse un fin de semana sin estrés.

 

Rodeado por la Cordillera de los Andes y a orillas del Río Mendoza, el Parque Termal cuenta con diferentes piscinas a distintas temperaturas y con instalaciones para hacer picnic que permiten disfrutarlo durante todo el año. Está destinado a familias y grupos que quieran divertirse en un entorno natural.

 

Tiene dos niveles, el nivel superior se encuentra habilitado todo el año, el nivel inferior sólo está abierto desde el 21 de septiembre a Semana Santa. Las termas de Cachueta están rodeada de un entorno precioso en la ruta que recorre el denominado Circuito de Alta Montaña.

 

Un lugar con historia

Cacheuta es una pequeña localidad petrolera que guarda en su patrimonio natural el tesoro de sus aguas termales. La atraviesa el Río Mendoza y un Puente Colgante de 318 metros une las dos porciones de ciudad. Debe su nombre a un cacique huarpe, protagonista de arduas batallas en la defensa de su territorio. En Cacheuta se construyó el primer oleoducto de Sudamérica de 34 kilómetros de largo. Su historia está ligada desde sus inicios al petróleo. En 1873 el alquitrán proveniente de sus arroyos era utilizado para impermeabilizar vasijas. En 1973, Carlos Fader fundó allí la Compañía Mendocina de Petróleo.

Desde la construcción de su primer Hotel Balneario Cacheuta a principios del siglo XX, se convirtió en un importante centro turístico. Todavía se conserva de esa edificación, la torre ascensor, que forma parte del actual Hotel & Spa Termas de Cacheuta. Este exclusivo hotel está equipado con sólo 16 habitaciones, ofreciendo servicios de alto nivel, con salas de juego, dos piscinas termales, incluyendo baños de ducha escocesa, fango termal e hidromasajes. Justo al lado se encuentra una rústica Capilla de comienzos de siglo y una gruta termal, uno de los lugares más visitados por huéspedes y viajeros.

 

Actualidad

Actualmente, en un entorno natural se emplaza el Complejo Climático Termal, conformado por el Parque de Aguas Termales y Aventura Termas Cacheuta que cuenta con tres piscinas al aire libre y tres piscinas termales con propiedades curativas y estéticas. La temperatura de sus aguas varía entre los 35º y 39º C. Este conjunto que constituye todo un atractivo en sí mismo, posee además dos vaporiums, una singular piscina octogonal, tobogán, cascadas y un río artificial que rodea el parque.

 

El turismo de aventura es otro importante atractivo de Cacheuta. Elegido por los que buscan además del sereno descanso, la emoción y el turismo activo, esta villa precordillerana permite la práctica de trekking, rappel, rafting en el río Mendoza y Tirolesa. Las cabalgatas por las laderas cercanas es otra de las actividades favoritas de los que acertadamente prefieren Cacheuta. 

 

Cacheuta, laberintos de un pueblo que crece

Alrededor del Parque termal, Cacheuta crece y cada vez se abren más bares para disfrutar de la montaña a muy pocos kilómetros de la ciudad. En auto, moto y hasta en bicicleta, el cajón de Cacheuta es un buen lugar para llegar por una cerveza cuando cae el sol, después de una vuelta por el dique cruzando el flamante túnel. Y si te pesca la noche, quedarse a dormir en las cabañas al otro lado del río puede ser un programa relajante y tentador.

Entre las vías del tren y las abandonadas instalaciones del trasandino, casas de un pueblo ecléctico e improvisado se mezclan con bares de temporada que ofrecen tragos en sus terrazas o decks.

 

Construidos en piedras, madera y durmientes del ferrocarril, los bares se mimetizan con la geografía de montaña y los pocos árboles que tiene la zona. De día y de noche cada cual ofrece lo suyo. 

 

Hay restaurantes como Bandidos Rurales o restó bares como Rock N’ Riel en las instalaciones del viejo correo argentino. Aquí además de tragos se pueden degustar más de 60 etiquetas de vinos de alta gama, en su mayoría vinos de autor.

Enfrente, las piletas termales atraen multitudes en verano. Y cruzando el puente se han desarrollado nuevos complejos de cabañas, lofts y departamentos que se esconden entre los cerros con piscinas y predios parquizados.

También del otro lado del río hay bares de música que organizan fiestas de temporada como Gira Mundo y hasta puestos de jugos y licuados de verano.

Los complejos de cabañas como Kiam Te son un mundo aparte. Este lugar es un complejo con hermosos alojamientos, hostel y tirolesas. Requieren de reservas previas y durante el verano las cabañas y los lofts de piedra están a full. Cruzando el puente colgante el pueblo de Cacheuta se extiende y en cada rinconcito hay algo por descubrir.

Las piscinas termales y los piletones del río son parte de este circuito que crece y toma lo que la naturaleza tiene para ofrecer.

 

Fuentes: Mendoza.com (Diario de Cuyo), InMendoza

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