Por sus impactantes paisajes naturales alguna vez pasearon los dinosaurios. Hoy La Rioja, este privilegio argentino da la bienvenida a sus visitantes con excelentes vinos, el increíble Parque Nacional Talampaya y la Cuesta de Miranda, una de las rutas más hermosas del país.

Tal vez La Rioja no sea uno de los destinos más visitados del país (injustamente, por cierto, es bellísima). Tampoco es tan famosa en su producción vitivinícola como Mendoza, su vecina cuyana.

Pero la provincia sorprende gratamente a los viajeros que se adentran en ella con vinos de alta calidad e imponentes escenarios naturales. 

Uno de ellos, el más conocido, es Talampaya, la típica postal riojana. Aunque el famoso parque triásico no es el único atractivo natural por estos pagos: muy cerca de allí podemos encontrar a su hermana menor, la Reserva El Chiflón, donde recientemente se abrió el Hotel Posta Pueblo, el único alojamiento en más de cien kilómetros a la redonda.

Otro de los grandes atractivos para recorrer haciendo eje en la zona, es la indómita Laguna Brava, un precioso espejo de agua ubicado a más de cuatro mil metros de altura. Para quienes se asusten con el calorón que puede hacer en verano, este invierno que ya asoma es una buena época para darse una vuelta por acá. Y para aquellos que busquen matizar aventura con buenos vinos, basta con atravesar la imponente Cuesta de Miranda, una de las rutas más hermosas del país, para recalar en Chilecito, que cuenta con varias bodegas para visitar y excelentes vinos para degustar.

Un hotel en el desierto

El Hotel Posta Pueblo es un alojamiento rústico, coqueto y de bajo impacto ambiental sobre la RN 150, en las puertas de la Reserva El Chiflón. Fundido con el paisaje, pasa casi inadvertido. Fue inaugurado hace poco y tiene una ubicación estratégica: a veinte kilómetros del Valle de la Luna (San Juan) y a ochenta de Talampaya.

Talampaya: El túnel del tiempo

Este Parque Nacional, patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde el año 2000, cuenta con más de 200 mil hectáreas protegidas que atesoran buena parte de la historia del planeta, entre fósiles, petroglifos y vestigios de antiguas culturas regionales.

El parque tiene varios circuitos como el del Gran Cañón, la Ciudad Perdida, el Arco Iris o la Quebrada de Don Eduardo, que se pueden recorrer a pie, en mountain bike o en camioneta, y también bajo el resplandor de la Luna llena.

Aquí es posible avistar zorros, guanacos, ñandúes, vicuñas o maras, descubrir curiosas formas talladas en las piedras y detenerse a escuchar el extraño eco que provoca la Chimenea, una hendidura en el murallón.

Laguna Brava: Paisajes con altura

Tan solo el camino merece la pena. Es increíble. En plena cordillera y a 4.400 metros de altura, se encuentra esta reserva natural de 5 mil hectáreas poblada de flamencos, vicuñas y guanacos, que fue creada para proteger a estas especies de la caza furtiva. A lo largo del trayecto por la Ruta Provincial 26, el paisaje sorprende una y otra vez, como al entrar en la Quebrada de Troya, donde la erosión talló una pirámide perfecta y provocó cortes longitudinales que alguien bautizó como las Barras de Chocolate. Más adelante, se llega a Alto Jagüe, el pueblo donde viven los guardaparques, donde hay que registrarse antes de seguir rumbo a la laguna.

La Cuesta de Miranda

La fantástica Cuesta de Miranda, que surca un pequeño y precioso tramo de la Ruta 40 –la mítica carretera que atraviesa el país de sur a norte–, es un camino de cornisa que cruza en La Rioja un abra entre las sierras de Sañogasta y Famatina. La cuesta fue asfaltada recientemente y, si bien el pavimento le quita algo del romanticismo que tienen los caminos de ripio, le aporta agilidad y seguridad al zigzagueante sendero de montaña que asciende a 2.040 metros de altura en el mirador Bordo Atravesado, el punto ideal para hacer un alto y contemplar la belleza extrema de esta paisaje de cerros y murallones rojizos, donde abundan los cardones.

La música del viento: El Chiflón, un viaje al pasado rocoso

Cerca de Talampaya, el Parque Chiflón debe su nombre al curioso sonido de las corrientes al pasar por las motañas.

El parque Chiflón es una reserva geológica y arqueológica que conserva vestigios de las antiguas culturas de estas tierras: se pueden ver petroglifos y pucarás.

Abierta al turismo en 2002, esta versión en miniatura de Talampaya tiene tres circuitos principales: la excursión tradicional en vehículo y luego con una caminata corta hasta un mirador; otro recorrido que arranca en vehículo y sigue con un paseo un poco más extenso; y como tercera opción, un trekking de tres horas que finaliza en un bosque petrificado en la parte alta del parque, con una gran panorámica.

Las Bodegas riojanas: cabrito asado y grandes vinos

La Bodega y Hotel de Vino Paimán, en el Valle de Chañarmuyo, a 85 km de Chilecito, es ideal para quienes aman el silencio. En este confortable alojamiento rodeado de viñedos y con vista al imponente nevado de Famatina, se puede disfrutar de un buen cabrito al asador regado con algunos grandes vinos de la bodega como el Paiman 5 Hileras. La bodega Valle de la Puerta, en pleno Valle de Famatina, ofrece visitas guiadas con degustación incluida. Al final, si el visitante compra vino, el precio de la entrada se bonifica.

Vení a darte una Vuelta por todo Cuyo, tenemos paquetes turísticos que te permitirán recorrer estos hermosos paisajes de La Rioja, pero también Mendoza, San Juan y San Luis.

Fuente: Rumbodigital

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