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Un nuevo restaurante emerge al lado de la recuperada bodega Trapiche, una cocina minimalista que atrapa todos los sentidos.

“La propuesta gastronómica incluye productos frescos y sabrosos provenientes de la granja y de la huerta de la bodega, elaborados allí mismo en un entorno donde abunda la biodiversidad, que se combina con la filosofía KM 0, un concepto que desarrolla la bodega y tiene como objetivo reducir la distancia entre la tierra y la cocina, trabajando con productores locales”, informó la bodega.

Menú de 7 pasos, menú a la carta y la opción picnic, son amplias las propuestas de Espacio Trapiche, ubicado en Maipú.

Sin embargo, uno de los aspecto distintivos de este restaurante es la posibilidad de acceder a una cava que cuenta con añadas históricas de la bodega, además de nuevas cosechas y etiquetas de proyectos personales de sus enólogos.
El restaurante abrirá de lunes a domingo, de 12 a 17.

El sueño de un restaurante que se autoabastece en medio del paisaje cordillerano y que surge para coronar la recuperada bodega de estilo florentino. A 25 km del centro de Mendoza, en Coquimbito, una enorme superficie de 10 hectáreas es el espacio para un nuevo restó. El de la bodega Trapiche, que potencia con una propuesta particular el fenómeno del turismo del vino.

Para armar este espacio pusieron 1,3 millón de dólares y el ojo en el ecosistema y los productos locales. “Creemos que estaremos autoabastecidos en un 60%, dice el chef Lucas Bustos, en la presentación para la prensa. “Cosechamos tomates, olivas, verduras, hongos y pronto papas, hacemos los panes, producimos quesos”, explica. Es que a metros, en el verde y entre los olivares pero lejos de los viñedos, pastan vacas, gallinas, ovejas, patos y llamas. Más allá, detrás de la bodega monumental, hay un lago. Y lo central: obvio que si de algo están autoabastecidos es de vino.

El edificio de la bodega estuvo abandonado y escondido por más de 40 años detrás de un monte de olivares. Lo hizo construir en 1912 don Angel Cavagnaro, un italiano que llegó de Génova y terminó levantando la bodega más moderna para su época, 1928.

 

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Tras el descubrimiento, Trapiche compró el edificio y comenzó el proceso de restauración y reciclado, que terminó en 2008: Cavagnaro lo pensó a nivel del ferrocarril e hizo llegar un pequeño desvío de vías, de una cuadra, para poder cargar las barricas al mismo nivel de los trenes. Queda un vagón allí. La bodega tenía piletas de cemento que se preservaron, además de maquinaria moderna, que ahora es parte del museo. Hoy la capacidad de producción es monstruosa: 10 millones de litros y conviven las máquinas antiguas para procesar las uvas, con las actuales barricas y tanques de aluminio.

El otro protagonista de la apertura es Daniel Pi, el director de enología, chief winemaker desde octubre de 2002, que ha marcado un estilo en los vinos de Trapiche. En el restaurante que mira a la bodega hay una cava subterránea para 3.000 botellas con un techo de vidrio que es parte del piso del restó. Allí están las colecciones de Trapiche (los Iscay, los Terroir Series, los Gran Medalla y Medalla, los Costa & Pampa, Fond de Cave y Trapiche y espumantes).

Se puede comer un menú a la carta de $ 390 o el casi infinito menú degustación de 7 pasos (por $ 850 con vino). Los pasos del menú aluden al entorno: se llaman “huerta, gallinas, ovejas, viñedo, vacas, llamas, cabras” y combinan productos como queso de oveja y de cabra, hongos de pino, crema de remolachas, cebollas asadas, papas y tomates, dulce de alcayota, aceite de oliva biodinámico.

A esa cocina la llaman “concepto de Km.0”, una forma de minimizar y hasta anular las distancias entre las materias primas y las hornallas.

“Buscamos además que entrar el Espacio sea una experiencia, que el mundo quede afuera”, cierra Bustos.

En la presentación el enólogo jefe Daniel Pi también adelantó una perlita, degustación incluida: el relanzamiento de la línea Medalla, el vino ícono que arrancó en 1983. Seguirá el blend de siempre y se agrega un malbec, un cabernet sauvignon y un chardonnay. “Ahora tendremos más presencia a partir de los varietales, por eso estas novedades. Estarían en dos meses en las vinotecas a un costo de alrededor $ 280”, anunció Pi.Y adelanta: “Le vamos a apuntar al cabernet, creemos que va a haber un resurgimiento”.

Cada vez más bodegas se abren a los turistas, suman centros de visitas, venta de productos que incluyen, por ejemplo, artesanías, y lo más cercano en el tiempo, restaurantes. La provincia de Mendoza recibe por año 700 mil turistas que hacen turismo enológico. Unos 20 mil llegan a Trapiche.

 

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Te invitamos a degustar toda las delicias que este restaurant ofrece luego de haber recorrido la bodegas y sus viñedos, una experiencia que no te podés perder, te esperamos?

Fuente: Clarín

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