Experiencias Malbec en Mendoza

Experiencias Malbec en Mendoza

De Luján y Maipú hasta San Rafael, las bodegas renuevan sus propuestas de enoturismo con picnic y yoga entre los viñedos, comidas gourmet y degustaciones de la cepa insignia de la provincia.

De joven, el vino malbec huele a violetas; y cuando pasa el tiempo su perfume recuerda a las trufas y la humedad de un bosque mojado por la lluvia. El malbec, la uva insignia de la Argentina cuyo día mundial se celebra el 17 de abril, llegó a nuestro país en las valijas de Miguel Aimé Pouget en 1853 proveniente de Francia. En ese entonces se conocía como “la francesa” y se usaba para realzar el color y la textura de los tintos.

Siempre presente en cada uno de los oasis vitivinícolas dado que no hay bodega que no la cuente en alguna de sus líneas de vinos, ya sea jóvenes, reserva o alta gama. La uva es protagonista de tragos al atardecer en el Valle de Uco, alfajores, cremas y hasta destilados como el gin de malbec.

De su mano se puede viajar por Mendoza y conocer las distintas experiencias enoturísticas. Además durante abril, considerado el mes del malbec, habrá descuentos especiales en las viñas y actividades en las distintas regiones de la provincia cuyana.

“El malbec comienza su ruta cuando viaja desde Francia y se establece en Chile y la Argentina, principalmente en Mendoza, donde encontró su lugar predilecto en el mundo. Luego las plantas originarias que dieron origen a esos viñedos locales mueren en Francia. Ellos tienen el Cot, pero hoy ya no es la misma uva”, cuenta la sommelier y consultora de vinos María Laura Ortiz, directora de Winifera, empresa que organiza muchas de las catas internacionales.

“Si el turista quiere conocer las distintas expresiones de esta cepa en Mendoza le convendría visitar la Primera Zona Vitivinícola, Luján de Cuyo y Maipú. Para luego adentrarse en el Valle de Uco y los departamentos de Tupungato, Tunuyán y San Carlos”, agrega.

Múltiples experiencias tienen al malbec como uno de los protagonistas y lo combinan con el cine, la música, los autos antiguos o incluso el yoga por los caminos del vino: el próximo domingo en la bodega Terrazas de los Andes la práctica de yoga culminará con picada y copa de malbec en un sunset de luna llena.

Luján de Cuyo fue el lugar donde surgió la primera Denominación de Origen Controlada para el malbec, en 1989. “El proyecto comenzó cuando un grupo de productores y bodegas -como Lagarde, Norton y Nieto Senetiner-, liderado por mi padre, Alberto Arizu, delimitó una zona y determinó los parámetros técnicos a cumplir con el objetivo de poner en valor al malbec, proteger su terruño y establecer estándares de calidad. Luigi Bosca Malbec D.O.C fue el primer vino que obtuvo esa certificación para convertirse en ejemplar arquetípico de Luján”, cuenta Alberto Arizu hijo, CEO de la bodega Luigi Bosca.

“Mendoza es pionera en el desarrollo del turismo del vino y lo que hoy se considera el enoturismo de vanguardia, aquellas experiencias buscadas por viajeros nacionales e internacionales en torno al vino”, cuenta Claudia Yanzón, dueña del bus vitivinícola y flamante directora de promoción turística de la provincia. Resulta interesante la utilización del bus para no preocuparse cómo llegar a los lugares ni por la ingesta de alcohol. Con su sistema hop on-hop off, se puede realizar alguno de los 4 recorridos de viernes a lunes acompañado por un guía de turismo con turnos fijos en las bodegas de acuerdo al protocolo Covid-19 con un mismo ticket.

Resulta inabarcable describir las vivencias ligadas al vino que todo aquel que pasó por Mendoza jamás podrá olvidar. Cabe destacar el delicioso chivo de Malargüe con una copa de malbec. También el tour autoguiado o en privado en la bodega familiar Tempus Alba: hace tiempo que apuestan por diversos clones de malbec.

El enólogo Alejandro Vigil recibe a los turistas en Casa El Enemigo con un almuerzo de pasos o degustación de vinos premiados, donde nunca falta el malbec.

Viña Las Perdices, en Agrelo, ofrece su picnic gourmet con tabla de quesos y la degustación de sus nuevas líneas Chac Chac y Ala Colorada, además de otras secuencias que incluyen el delicioso malbec rosé, entre otros vinos como el Pinot Noir Reserva, combinado con más quesos y chocolates.

Entre las denominadas “bodegas urbanas”, para conocer la historia de la vitivinicultura argentina, imperdible resulta el restaurante, el establecimiento antiguo y los vinos de López, cuarta generación desde la llegada de los inmigrantes. Así como la bellísima arquitectura detenida en el tiempo (restaurada) de Trapiche: la comida puede hacerse en el vagón wine bar Estación 83 -que en el pasado ingresaba a la bodega-, o más formal y gourmet en el Espacio Trapiche.

El museo de bodegas La Rural merece una visita para comprender en profundidad la cultura del vino en nuestro país. Más experiencias diversas: 3 vientos y bodegas Trivento se unieron para realizar una degustación de vinos y chocolates junto con su cosecha aniversario obtenida de un viñedo de malbec plantado en 1912.

Otras posibilidades: Susana Balbo Wines, la bodega de la primera mujer enóloga de la Argentina, ofrece la propuesta del restaurant Osadía de Crear con su trago en base al Crios Rosé de Malbec, cocina de estación, brunch y picnic por los jardines, los fines de semana.

Bodegas familiares como Tierras Altas con su experiencia malbec; la bodega Pulenta Estate o Rosell Boher Lodge, ganadora del premio al mejor restaurante en Bodega en el concurso Best Of Wine Tourism 2019 de la red Great Wine Capitals, que ofrece un menú degustación donde el malbec siempre está presente. Así mismo la Bodega Vistalba posee otro espacio gastronómico abierto entre viñedos y olivares.

Kaikén sorprende con el Espacio gastronómico entre viñedos Ramos Generales de la mano del chef Francis Mallman. La Bodega Familia Blanco sobre el corredor RP 82, una de las puertas del ingreso al Valle de Uco; la Bodega Zolo con sus paseos en carruaje; Otaviano con su fuerte trabajo en torno de la sustentabilidad; Casarena con su recientemente inaugurada casa de huéspedes; Bressia y su wine bar de venta de vino por copa y las picadas o picnics en los jardines, y la Bodega Melipal con una interesante propuesta enogastronómica, son otras opciones para disfrutar en la Primera Zona Vitivinícola, siempre con el malbec acompañando de una u otra forma.

 

Más opciones en San Rafael y Valle de Uco

Sin olvidarse de San Rafael y sus valles, diques y bodegas de fuerte identidad familiar. Probar carne a la masa regada con malbec jóvenes con aromas a aguaribay en el restaurante de la bodega Familia Ibarra o la histórica Alfredo Roca, con sus vinos homenaje a los viñedos más antiguos como Alfredo Roca Parcelas Originales o el delicioso rosado de Malbec Nuri. En el Día del Malbec la bodega ChayeeBourras ofrecerá un menú al paso en el jardín; la Mansa brindará vino y tango con más de 20 artistas en escena y una cena de 5 pasos maridada con malbec.

Las degustaciones con los enólogos resultan un verdadero aprendizaje del vino y su historia: en la histórica Bianchi, donde se ofrece un espumoso a base de malbec, el gerente de enología y agronomía Silvio Alberto se deleita explicando las bondades de su amado malbec: “En San Rafael esta cepa tiene la virtud de poder adaptarse a los distintos niveles de vino –explica–. Si son jóvenes serán fáciles de beber, alegres, frutales, elegantes, para todos los días, porque destacan la franqueza de lo que es un verdadero malbec sin exuberancias. En cambio, en la alta gama y con mucho manejo de viñedo, se logran vinos de una complejidad, volumen y concentración increíble, con un futuro muy bueno”, sostiene.

En Valle de Uco, a 80 km de Mendoza capital se pueden probar, sobre todo, algunos ejemplares únicos de este terroir agreste y mineral en lugares mágicos como la bodega Atamisque, el restaurant Piedra Infinita de bodegas Zuccardi o el de la bodega pionera Salentein, previo paso por su impresionante colección de pintura argentina en la galería Killka o pernoctando en su posada de 16 habitaciones entre viñedos, frutales y huertas.

“En el 2000, Salentein fue la primera bodega inaugurada en la zona alta del Valle de Uco y lideró el desarrollo del turismo enológico en la zona. En Salentein se puede probar los malbec de la IG San Pablo, la identificación geográfica más próxima a la Cordillera de los Andes. Esta proximidad se percibe en un malbec con aroma a bayas negras, florales y especias; un vino frutado y de gran frescura, con textura firme y elegante dada por los taninos” explica José Pepe Galante, chief winemaker de la bodega.

La bodega Familia Zuccardi tiene infinidad de programas. Almuerzos especiales con maridaje, tardes de té, recorridos en autos antiguos con menú regional, picnic en los jardines, bici en el olivar o vení a cocinar, son algunas de las propuestas. ¡Hasta volar! Con el ascenso cautivo de un globo atado a tierra con una altura de 30 metros con copa a bordo de espumante de malbec y visita y degustación de vinos Santa Julia y de aceites de oliva.

Más experiencias imperdibles: las tardecitas de Andeluna en los jardines de la bodega con una empanada de ossobuco al malbec entre otras delicias o en su restaurante con un menús de pasos de alturas y de montañas, con productos orgánicos.

La bodega Piedra Negra realiza catas verticales de su Piedra Negra Gran Malbec desde 2002 hasta 2015. También la llamada Luna de Malbec: una visita durante el atardecer que empieza en el viñedo y culmina en su terraza con vista a las montañas donde se ofrece una degustación de los diversos malbecs de la bodega junto con la picada de productos regionales.

 

No habrá manera que el viajero que camine por las tierras cuyanas se salve de convertirse en un fanático, especialmente, del malbec.

 

Fuente: La Nación, por Silvina Beccar Varela

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