Una propuesta de un día para llenar el alma con puro aire cordillerano. Para contemplar la belleza de las montañas recostadas sobre el cielo azul. Para andar sendas con historia.

Los habitantes originarios del territorio que hoy ocupa la provincia de Mendoza fueron los huarpes. Durante el siglo XV y hasta la ocupación española, la zona se incorporó al Imperio Incaico.

 

Aún visible, el Camino del Inca da testimonio de la comunicación entre los pueblos a ambos lados de la Cordillera de los Andes. 

 

A 38 km de la capital mendocina, la pequeña localidad de Cacheuta impacta por su geografía. Aquí, la precordillera muestra un paisaje bello y sereno; y el río Mendoza y las aguas termales permiten disfrutar tratamientos terapéuticos y actividades lúdicas para toda la familia. Avanzando en el camino, el viajero cruzará Potrerillos, antiguo asentamiento agropecuario, hoy destino dedicado a la aventura; Vallecitos, el centro de nieve más antiguo de Mendoza; y la rural Punta de Vacas.

 

A 120 km de Mendoza capital, Uspallata invita a disfrutar del verde intenso de su hermoso valle de alta montaña. Y a conocer su rica historia. En esta tierra habitaron huarpes, mapuches e incas, pero también dejaron su legado los Jesuitas y, en tiempos de la Independencia, fue camino de paso de una de las columnas de la gesta libertadora que comandó el Gral. San Martín.

El Museo Las Bóvedas -una construcción colonial de barro con techos en forma de cúpula- es testimonio de los hornos de fundición de metal que estuvieron en actividad hasta finales del siglo XVII. Estos edificios cuya construcción se atribuye a los padres jesuitas que se afincaron en la zona, fue determinado por el General San Martín para que sirvieran de oficinas y almacenes para los pertrechos del Ejército Libertador.

La zona se caracteriza también por la presencia de algunas minas que se agrupaban bajo la denominación de San Lorenzo, donde se extraía oro, hierro y plata.

En el conjunto de la construcción se pueden observar restos de hornos de fundición y de molinos que traían el agua hasta la zona. En este paraje Fray Luis Beltrán fundió las primeras balas de cañón del Ejército de los Andes.

 

Hoy funciona en el predio un museo que nos muestra la cronología de este valle desde la presencia de los huarpes hasta la gesta sanmartiniana.

El Museo Las Bóvedas cuenta con diversos objetos expuestos que van desde restos arqueológicos de más de 1.500 años de antigüedad, cuando solo existía el dominio Inca, hasta el siglo pasado en plena epóca colonial con elementos indígenas, minerales, objetos de herreria, maqueta, entre otros.

Posee salas temáticas de Mineralogía, Cultura Indígena, Fundición y la Gesta Sanmartiniana. Estas llamativas bóvedas fueron declaradas Monumento Histórico Nacional. Las construcciones datan del siglo XVIII; presentan tres cúpulas abovedadas; construídas de barro, con cubierta de cal y con cimientos de piedra.

 

Unos 60 km más adelante, a 180 km de Mendoza, luce misterioso el Puente del Inca. Una formación geológica que funcionó como puente obligado en el Camino del Inca y para el Ejército Libertador en su cruce de la Cordillera.

Generado naturalmente sobre el río Cuevas por la erosión térmica de las aguas sulfurosas de éste, está cubierto de sedimentos minerales que lo pintan de rojo amarillo. Obra de la naturaleza, está ligado a viejas leyendas andinas. En su interior, y hasta que un alud lo destruyó, funcionó un hotel termal que era visitado por personalidades destacadas. En sus alrededores hay tres piletones naturales por donde corren aguas termales.

 

Hacia el oeste, la puerta de ingreso al Parque Provincial Aconcagua. Meca de los andinistas, la tierra del “techo de América”, el Cerro Aconcagua, luce un paisaje de rocas, pendientes heladas y nieves eternas. Por la ruta de Horcones, la que recibe el mayor número de montañistas, todos los viajeros podrán admirar la glaciaria Laguna de Horcones, un inmenso espejo de agua.

 

Cerquita de la frontera con Chile, Las Cuevas indica el camino al Cristo Redentor. A 4.200 m.s.n.m., esta escultura de 10 metros de altura inaugurada a principios del siglo pasado es el primer monumento internacional a la paz. Y una postal fotográfica imperdible.

 

Fuente: Argentina, World Friendly

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