2014 cerró con inflación del 38,5%, 10 puntos más que en 2013. Además existe un atraso cambiario. Administrar el mal menor. A la luz de lo ocurrido en 2014, el 2015 arranca con el desafío de actuar en un escenario cada vez más condicionado. Es que el año que pasó, donde la inflación terminó cerrando en el 38,5% anual acumulado, esto es 10 puntos porcentuales por encima del rango de 2013, mostró de qué forma las variables precios y tipo de cambio están directamente relacionadas, ya que las mayores tasas de inflación mensual se registraron en los meses con mayor devaluación.

El 2014 cerró con una inflación del 38,5% anual, 10 puntos por encima del 2013 y ubicando al país cómodamente en el segundo puesto del ranking mundial de inflación. Del mismo modo que parte de la aceleración se vinculó con la devaluación de enero, el atraso cambiario, la desaceleración posterior se debe en parte (además del efecto de la recesión) al brusco freno en el ritmo devaluatorio de la segunda parte del año, advierte un informe de la Fundación Ideal de Mendoza.

Ya en el arranque de 2015, la tendencia parece replicar lo sucedido en la segunda mitad de 2014. La desaceleración de la medición anual de precios continuará en el primer semestre de 2015, por la elevada base de comparación de los primeros meses del 2014, el estancamiento en el nivel de actividad y en la medida en que, como hasta ahora, el dólar siga con mínimos movimientos, lo que provoca el atraso cambiario.

“La inflación tiende a volver a los niveles previos a enero, pero con los altísimos costos que el insostenible atraso cambiario provoca en la economía”, advierten desde Ideal.

Se destaca, sin embargo, que aún con el tipo de cambio virtualmente planchado, la inflación continuó cercana al 2% mensual en el último trimestre, un nivel muy elevado considerando el contexto recesivo y el dólar casi congelado.

Control de precios como estrategia

La estrategia oficial parece ser el seguir apostando por el programa de precios administrados, llamado “Precios Cuidados”, al que se continúa sumando productos. Pero tras un año de implementación se evidencia lo esperado: este programa facilita la manipulación estadística, pero sus resultados reales son casi imperceptibles respecto a la contención de la inflación, teniendo en cuanta las mediciones no oficiales (ver gráfico).

De no variar cambios bruscos en la cotización del dólar como ocurrió en enero de 2014, para todo el 2015 se espera una inflación promedio en torno al 28% anual (más cerca del 30% para la variación “punta a punta”, debido a que se esperan movimientos cambiarios con impacto en la inflación hacia fin de año). Si bien ello implica un promedio mensual algo mayor al 2%, la elevada base de comparación llevaría a que la inflación interanual siga cayendo, hasta mínimos en torno al 25%.

De todos modos, sigue siendo una inflación demasiado elevada para un contexto recesivo y de tipo de cambio sin movimientos significativos. Y hay algo más: teniendo en cuenta que el atraso cambiario es funcional a la estrategia de contención de la inflación, no es de esperar entonces ajustes en el dólar que permitan recuperar cierta competitividad, por lo que no habrían buenas noticias para las economías regionales en el corto plazo.

Fuente: Sitio Andino
13/03/2015

 

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