Es Monumento Histórico Nacional y sobre sus bases fue fundado el departamento de Malargüe. Formaba parte del antiguo casco de la estancia “La Orteguina” y se lo conoce como Molino Rufino Ortega. Hace 2 años arreglaron el interior y ahora se intervendrá la fachada.

En abril de 2011 comenzaron las tareas de restauración y puesta en valor del Sitio Patrimonial y Monumento Histórico Nacional conocido como Molino Harinero de Malargüe o Molino de Rufino Ortega.

La intervención tuvo como objetivo la rehabilitación integral de los espacios del conjunto edilicio: depósito, sala de máquinas y habitaciones anexas. Sin embargo, la parte exterior, muy dañada por el paso del tiempo y hechos vandálicos, no fue intervenida y se encuentra en grave riesgo por lo que se proyectó terminar las tareas de conservación con un trabajo en el exterior del edificio y alrededores.

Se especificó que se realizará un cierre perimetral total del edificio y parque interno, en el que se colocarán dos portones (uno principal y otro de servicio).

También se remplazarán todas las ventanas por acrílico de alto impacto; se colocarán canaletas de desagüe, se reparará el zócalo y se hará pintura exterior y colocarán luminarias.

El monto de la obra es de $ 900.000. Este gasto será afrontado por el municipio de Malargüe y el área de Patrimonio de la Nación aportará posteriormente dinero para el mantenimiento.

El director del Centro Regional de Investigación y Desarrollo Cultural (Cridc) y encargado del Molino, Ángelo Praderio, detalló que los primeros trabajos realizados desde 2011 se enmarcaron en un proyecto que se desarrolló entre la dirección de Patrimonio de la provincia y la Municipalidad de Malargüe.

Dijo que esta intervención del Molino sumó obras ya realizadas en la antigua Capilla Nuestra Señora del Rosario y en los Corrales de Malargüe, sitios declarados de interés patrimonial histórico por la Provincia y las tareas de rescate arqueológico realizadas durante la obra de restauración del sitio histórico. El objetivo fue aportar nueva información sobre el contexto histórico fundacional del departamento de Malargüe.

Se explicó que las tareas realizadas y por realizar en el sitio histórico Molino de Malargüe se enmarcan en un proyecto que vincula el contexto histórico de la estancia “La Orteguina” con el resto de la región, donde se definen tres líneas de investigación.

La primera es aportar evidencias sobre la presencia indígena en el período de conformación del Estado nacional; de los modos de interacción de los distintos grupos sociales y de la forma en que se determinó el nuevo escenario social cultural.

Además, se busca conocer el modo de ocupación hispano-criolla del territorio, los predios que albergaron edificios conspicuos y los distintos usos del espacio, como así también conocer los cambios en la dinámica poblacional del sector ubicado entre los ríos Salado y Malargüe entre los siglos XVI y XX.

El funcionario mencionó también que la construcción de este molino es de adobe con barro, tiene techo de jarilla y cabriada de madera, por lo que la tarea de mantenimiento de este patrimonio cultural no es una tarea fácil.

Los turistas que arriban al lugar tienen la opción de visitarlo: en enero y febrero más de 4.200 personas conocieron este molino histórico. Teniendo en cuenta esta afluencia de turistas, posiblemente las puertas del lugar permanecerán cerradas durante la restauración.

El molino se ha utilizado además para distintas actividades con el paso de los años. En este sentido, el intendente Juan Antonio Agulles comentó que este espacio albergaba a cientos de malargüinos en reuniones sociales, donde se contaban historias de los inicios del departamento. “Realmente era riquísimo lo que podíamos vivenciar a partir de las historia contada por nuestros pioneros”, agregó.

Gabriel Jafré, referente de la Comunidad Malaweche, puso en valor el cuidado y restauración de este lugar porque “es -dijo- el testimonio en el presente de un pasado que va a permitir realmente encontrar este futuro que queremos, que es el encuentro de la cultura”.

Jofré reconoció que desenterrar parte de la historia les causa dolor, pero esa historia se debe contar porque se debe entender que se intentó matar gente, se intentó matar a una cultura y hoy esa cultura está viva. “No es el rencor lo que nos mueve, sino el deseo de justicia y de reparación histórica que se irá rearmando a través de este molino”, aseguró.

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