Isela Costantini, la nueva ejecutiva se reunió con los gerentes. Habló de unidad, rechazó la casa de brujas y planteó un objetivo central: que la empresa sea económicamente autosustentable. En 45 días presentaría un plan de trabajo. Entre los directivos hay nuevos recambios, pero también continuarán muchos en sus puestos.

Muchos imaginaban, con razón o sin ella, que sería como El Día D, el desembarco en Normandía del 6 de junio de 1944: espectacular y sobre todo colmado de “bajas”, un verdadero baño de sangre. Sin embargo, el desembarco de Isela Costantini en Aerolíneas fue más parecido al de Cristóbal Colón en América, el 10 de octubre de 1492: una ceremonia pequeña, formal y con un mensaje conciliador y pacificador. Porque la ejecutiva habló esencialmente de dos cuestiones en su primer encuentro con la plana mayor de la compañía. Por un lado prometió que no habrá una “caza de brujas indiscriminada” y pidió unidad, y por otro, fijó un macro objetivo a futuro que es alcanzar la sustentabilidad económica. La meta es que Aerolíneas pueda sostenerse por sí misma y no dependa de las arcas del Estado. Para el “cómo” habrá que esperar unos 45 días, que es el plazo que la propia Costantini se dio para elaborar y presentar un plan de acción. En la presentación de marzo pasado, la administración anterior anticipó que según sus previsiones, contempladas en el Plan de Negocios 2015/2019, la empresa cerraría este año con un rojo de US$ 393 millones y recién se alcanzarían resultados positivos para 2019: una ganancia de poco más de US$ 70 millones. Posteriormente, en noviembre, la compañía corrigió esas cifras, adelantando los beneficios para 2017, y por US$ 39 millones. También habló, en esa misma gráfica, de pérdidas por US$ 160 millones para el año que acaba de concluir y de US$ 44 millones para este 2016. Pero claro está, cualquier modificación que se haga puede alterar las cifras, y todos los especialistas concluyen que habrá que esperar un plazo no menor a los ocho meses para que cualquier medida pueda tener su correlato e impacto en los números de la empresa. De hecho, el panorama ya cambió, porque aunque AR como cualquier aerolínea se venía beneficiando parcialmente por la caída del precio del combustible aeronáutico, la devaluación del 40% determinó que sus costos en dólares (muchos y muy importantes en cualquier aerolínea) se disparen, habida cuenta además que la mayor parte de la recaudación de AR es en pesos. A lo que debe sumarse, en un contexto recesivo, con tarifas de servicios públicos y el precio de los combustibles aumentando y una inflación desatada, una posible caída en las ventas y los ingresos, en general.

Volviendo a la cuestión de la estructura, por el momento y tras el encuentro con los gerentes, la nueva ejecutiva organizó una serie de recorridos por la empresa y visitas a las instalaciones para conocerlas.

QUIÉN SE VA, QUIÉN SE QUEDA.

Hasta este momento, se siguen produciendo el recambio de gerentes, pero como decíamos antes en un ritmo y volumen muchísimo menor de lo que los grandes medios de comunicación masiva esperaban (“llena de militantes K”, sentenció Clarín). A los ya confirmados arribos de Diego García como gerente comercial, de Daniel Maggi como gerente de Recursos Humanos y de Diego Sanguinetti como gerente de Planificación Estratégica y Operativa, se sumó el de Pablo Miedziak como gerente de Área Económico-Financiera (quien desempeñara anteriormente ese mismo puesto en la cadena hotelera Starwood). Pero en forma paralela y tras mantener encuentros con las nuevas autoridades, se confirmó la continuidad de Nicolás Sykes como secretario general y responsable de Asuntos Jurídicos y Regulatorios; de Álvaro Fránces, gerente del Área Técnico-Operativa; y de Daniel Méndez, en el Área de Relaciones Institucionales. Vale la pena hacer la salvedad que no se trata, como se expuso y debatió en otros casos dentro de la Administración Pública Nacional, de gente “abulonada” en sus puestos, sino de gerentes que fueron entrevistados por la nueva directiva y posteriormente confirmados en sus puestos tras ese encuentro. El único alejamiento reciente es el de Christian Landriscina, quien hasta ahora era gerente de Planificación Industrial, de Material y Producción.

Curiosamente, esta actitud conciliatoria de Costanini parece avalada por una cuestión que reafirmó Mariano Recalde anteriormente, en repetidas ocasiones. Al menos en los niveles gerenciales de AR, hay gente con idoneidad técnico-profesional y no cuadros políticos, mote que él mismo asumía para sí.

Y en un claro gesto de alineación, esta misma postura conciliatoria de Costantini, la exhibió en un video la máxima autoridad política del área de Transporte, me refiero al ministro Guillermo Dietrich. En una entrevista audiovisual concedida al diario La Nación, el funcionario afirmó, justamente sobre la tesis de que en AR hay dos líneas, “los camporistas” y “los técnicos”, que: “Nosotros no hacemos distinción del origen político de la gente. Nosotros transmitimos cuatro cosas: profesionalismo y dedicación, trabajo en equipo, honestidad total y ejemplaridad pública en el aspecto de que los funcionarios, que somos servidores públicos, seamos personas sencillas, accesibles y cercanas a la gente. Quienes se alineen con estos preceptos, continuarán, los que no lo hagan lamentablemente no podrán seguir. Sean de La Cámpora, del PRO, radicales, peronistas, o de dónde sean”. Con lo cual y más allá del esfuerzo de los me- dios de comunicación masiva, la idea de la persecución política dentro de AR, hasta el momento, es más externa que interna.

De hecho, el propio Dietrich fue invitado a la cena de fin de año de uno de los sindicatos aeronáuticos de AR y asistió, en un claro gesto de buena voluntad política y conciliación.

Fuente: Ladevi
15/01/2016

 

 

Artículos Relacionados