Hay cada vez más locales gastronómicos, aunque con un perfil mucho más tranquilo y familiar. Parrillas, cafés y comidas del mundo en locales llamativos.

En las ocho cuadras de extensión de la avenida Juan B. Justo se combinan las casas bajas de una cierta antigüedad con los negocios típicos de barrio; los hoteles y residenciales de 1 ó 2 estrellas y algún que otro servicio técnico. Pero también hay cada vez más locales gastronómicos y cafés, con propuestas que buscan diferenciarse y que comienzan a marcar un cambio en el tradicional perfil comercial de esta arteria en el límite entre la Quinta y la Sexta Sección.

“Algunos le dicen la segunda Arístides”, comenta con soltura Yanet Fuentes, de Anastasio El Pollo. La parrilla, ubicada entre Martínez de Rozas y Olascoaga, abrió hace apenas un mes y medio, aunque ya hay un restaurante con el mismo nombre en Chacras de Coria y una tradicional carnicería también en la Juan B. Justo.

Si bien se llama Anastasio El Pollo, la joven aclara que sólo una opción del menú incluye el ave, ya que la especialidad son las carnes asadas y, los fines de semana, chivo y lechón. Además del corte al plato, se puede optar por sánguches -tienen pan para celíacos- y también ofrecen una parrillada vegetariana.

Los comensales, detalla Yanet, suelen ser en su mayoría vecinos del entorno. Los viernes van más jóvenes, atraídos por los sánguches y los tragos de la barra ubicada al fondo del local. Los sábados, en tanto, es común que las familias vayan en un primer momento y, cuando el público se renueva, lleguen nuevamente las parejas y grupos de amigos. Cada tanto, algún hombre se acerca a la parrilla, que está a la vista en el ingreso, para elegir el corte o charlar con los asadores.

Con la calidez del barrio

Uno de los elementos distintivos de estas nuevas propuestas -la mayoría tiene menos de dos años en Juan B. Justo aunque ocupen locales antes usados para un rubro similar- es que el diseño interior de los locales ha sido elegido de un modo cuidadoso y la atención apunta a que el público se sienta como en casa.

Un hombre se acerca a la barra de León Café Bar y hace bromas con el dueño, David González, mientras éste prepara un espumoso capuccino italiano. A diferencia del que se denomina así en Mendoza, la receta original lleva 1/4 de expreso y el resto de leche muy espumosa (de todos modos, ofrece agregarle canela, chocolate o vainilla).

Un importante cuadro tanguero preside una de las paredes del cafecito con muebles de madera oscura. En las mesas hay familias, grupos de amigos y unas chicas extranjeras que están estudiando. “Vienen a trabajar con la computadora, se levantan al baño y saben que nadie la va a tocar porque es un espacio más seguro que los del centro. Casi una comunidad”, asegura David.

Su apuesta, hace un año y medio, no fue menor ya que el negocio anterior tenía mala fama en el barrio. Pero de a poco logró que los vecinos lo eligieran como el sitio para charlar, escuchar música -tango a la mañana y jazz a la tarde- y hasta jugar a las cartas. Y, cuando llega el calor, para tomar una cerveza con una picada a la nochecita.

A pura parrilla

La calle ofrece gran variedad de opciones gastronómicas: comida y pastelería francesas en Anna Bistró y Brillat Savarin; platos peruanos en La Flor de la Canela y pizzas en Vicente o Mascalzzone. Pero una que se repite, con estilos diferentes, es la parrillada.

El Asadito, en la intersección con Granaderos, tiene una capacidad de 160 cubiertos y se especializa en las carnes asadas, al plato o en sánguche. Sergio Páez, uno de los socios, detalla que eligieron la zona porque le veían potencial y porque consideraron que Arístides Villanueva ya está muy saturada de negocios. Por eso, decidieron no prestar atención al hecho de que varios negocios habían pasado por la esquina sin éxito.

A poco de cumplir un año en el lugar, comenta satisfecho que se llena todas las noches con comensales que van desde jóvenes a familias completas.

La clave, sostiene Sergio, está en ofrecer comida abundante a precios accesibles -muchos platos son para compartir- y brindar una buena atención.

El local tiene una decoración estilo cantina, con maderas recicladas, mesas de metal y sillas de mimbre. Cuenta con una galería y un patio externo cubiertos, separados de la vereda con rejas, lo que pretende asemejarse “al del abuelo”. En la carta de bebidas se incluye una limonada de la casa y dos sangrías: la española (con vino) y la de cava (con champán).

Torito, entre Olascoaga y Tiburcio Benegas, es la tercera opción de parrillada en calle Juan B. Justo, pero bien distante del ambiente típico de estos restaurantes. Las paredes están recubiertas de madera pintada con grafitis y una de ellas guarda los aportes de los asistentes a la inauguración, a quienes se les dio un aerosol para que se expresaran.

Gonzalo Trujillo, dueño junto con su padre, detalla que el fuerte de ellos son los lomos y las hamburguesas con un toque gourmet, como el agregado de panceta casera a la llama o el hecho de asar el lomo entero y luego cortarlo. Otro detalle es que cuentan con opciones para vegetarianos, veganos y celíacos.

Si bien la idea original era atraer a los jóvenes que se han cansado de la calle Arístides Villanueva para que puedan “tomarse una cerveza y que no les salga una fortuna”, en las mesas se mezclan amigos, parejas, familias y personas mayores, muchos de la Quinta y la Sexta, que quieren salir a comer cerca de sus casas.

Ambientes reciclados

El café bar La Terracita se encuentra en la esquina de Paso de los Andes, donde funcionó por muchos años otro café. Los nuevos dueños se sumaron a la tendencia que se repite en otros locales de la calle Juan B. Justo: utilizaron elementos reciclados para crear un ambiente en el que se combinan sillas con tapizados diversos, sillones y materas; macetas de cactus como centros de mesa; y en el exterior unos cajones con flores y una fachada de cañas.

Fernando Castillo cuenta que junto con Belén Gallo y Lucas Tonelli pensaron, al momento de decidirse, que la intersección es muy transitada y que la zona está teniendo bastante movimiento. Además de la cafetería, los fines de semana a la noche ofrecen algunos platos y cerveza artesanal.

La ciclovía tiene los días contados

Algunos comerciantes consideran que la ciclovía favorece que más personas circulen por la avenida Juan B. Justo y que otorga un ritmo más tranquilo al tránsito. Sin embargo, la comuna ha decidido quitar la senda para bicicletas de esta calle y trasladarla a alguna contigua.

Juan Manuel Filice, subsecretario de Desarrollo Urbano de Capital, comentó que entienden que es necesario eliminar esta senda central, separada con cordones de hormigón, para recuperar los dos carriles de circulación en cada sentido. Pero previo a ello están manteniendo reuniones con los vecinos para definir a qué otra calle se trasladará la ciclovía -las opciones son Avellaneda o Julio Leonidas Aguirre-, aunque con otras características.

Otra posibilidad que están evaluando, detalló, es prohibir el giro a la izquierda desde Boulogne Sur Mer hacia Avellaneda, para favorecer que los vehículos que vayan por Lencinas hacia el centro tomen Juan B. Justo, de modo que esta calle adquiera mayor importancia.

Fuente: Diario Los Andes
09/11/2016

 

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