El escenario se repite no sólo en Argentina, sino en buena parte del globo. Carmit Bar On planteó alternativas para contemplar una regulación de la economía colaborativa en la hospitalidad.

Es cuestión de cambiar las palabras Tel Aviv por Buenos Aires para encontrar un calco en la descripción de la especialista Carmit Bar-On sobre todo lo que Airbnb (y sus hermanos menores) pone en juego en la industria turística a uno y otro lado del globo.

En este reportaje previo a su presentación en la Facultad de Derecho de la UBA, la abogada israelí también aportó una mirada sobre la relevancia o no de los sistemas de clasificación hotelera.

EL DILEMA DE AIRBNB.

-¿Qué temas preocupan hoy a los especialistas en Derecho del Turismo a ni- vel global?

-Hay dos cuestiones legales que actualmente están creciendo en la preocupación de la industria hotelera en Israel, pero que al mismo tiempo están siendo ampliamente debatidas a nivel internacional en el sector de la hospitalidad (que es mi especialidad). Una es los efectos de la “economía colaborativa” en la hotelería, y la otra es la necesidad de unificar a nivel global el sistema de clasificación por estrellas.

-Empecemos por Airbnb como caso paradigmático. ¿Cómo impacta la llamada “economía colaborativa” en la industria hotelera formal?

-No hay dudas de que Airb- nb se ha convertido en un actor principal en la industria. Por ejemplo, sólo en Tel Aviv durante 2014 se rentaron más de seis mil departamentos a través de esta plataforma y los números siguen creciendo. Para tener una dimensión de lo que esto significa basta con mencionar que en Tel Aviv hay una oferta de siete mil habitaciones hoteleras.

Por otra parte, Airbnb no es la única web de la llamada “economía colaborativa” que ofrece a turistas el alquiler de departamentos y cuartos. Booking y Expedia también ofrecen mediar entre los propietarios y los viajeros que buscan un lugar para alojarse durante sus estadías.

Quienes apoyan a Airbnb argumentan que la “economía colaborativa” optimiza recursos, reduce costos de viaje y permite experimentar el des- tino “como un local”.

Los que se oponen aducen que el alquiler de departamentos residenciales causa molestias a los vecinos, achica la oferta de compra o renta de hogares para los locales (lo cual provoca además una suba en los precios), incrementa la carga sobre los servicios municipales y su in- fraestructura y que –en realidad- en la mayoría de los casos quienes hospedan no están presentes y por ende no hay una interacción real con el propietario local.

-¿Cómo se expresa en el mercado turístico está diferencia de criterios?

-Como en otras ciudades (caso Nueva York, Berlín y Barcelona), los hoteleros en Tel Aviv le declararon la “guerra” a Airbnb y sus equivalentes. La asociación hotelera local sostiene que el alquiler de departamentos residenciales a turistas constituye una competencia desleal y una discriminación respecto de los establecimientos formales. Además, afirman que las autoridades municipales y gubernamentales participan en una “aplicación selectiva” de las leyes de construcción, de impuestos y de licencias comerciales.

-¿Qué dice la normativa al respecto?

-No hay duda de que este tipo de alquileres viola la normativa israelí, pero los gobiernos se abstienen de aplicarla. La asociación hotelera de Tel Aviv considera injustificado que a un establecimiento (incluso uno pequeño de 10 o 20 habitaciones) se le requiera cumplir con rígidos requisitos de seguridad y salud con el fin de obtener una licencia comercial, mientras que los apartamentos rentados a través de Airbnb pueden ser riesgosos. Además, han demandado a la municipalidad, a las autoridades fiscales y a las de construcción y planificación para que hagan cumplir las leyes existentes.

-¿Cuál sería una salida alternativa a esta situación?

-Como alternativa a la aplicación de las leyes existentes se plantea la cuestión de si se debe regular la “economía colaborativa” en el mercado de la Hospitalidad. En todo el mundo se está volviendo claro que Airbnb y sitios web similares están aquí para quedarse y que un legislador no puede eliminar su existencia a través de leyes y reglamentos. Algunas ciudades han impuesto recientemente un principio de legislación sobre los propietarios de apartamentos (Nueva York y Berlín son un ejemplo de ello), por la cual les requieren registrar sus apartamentos y cumplir con las normas mínimas de seguridad y salud, así como establece la recaudación de un impuesto mínimo fijo por noche.

Se considera que el papel de un Estado, a través de sus ministerios y agencias de turismo, es cuidar el bienestar de los turistas. De este modo, los hoteles y servicios turísticos pueden ser regulados y estar sujetos a licencia. ¿Es necesario que el legislador intervenga en las relaciones entre un turista que busca alquilar una habitación en un apartamento y el propietario? Dada la magnitud del fenómeno, que ha crecido en gran medida como resultado de la Internet, ¿hay que ir hacia un cambio en la legislación y la regulación? Los países tienen diversos enfoques. Así como algunos debaten sobre si permitir a Uber competir con los servicios de taxis locales, el enfoque legal del nuevo jugador en el mercado de la hospitalidad sigue siendo objeto de análisis.

-¿Cómo cree que evolucionará el tratamiento legal del tema?

-Espero que con el tiempo podamos ver legislación esclarecedora en muchos países. También sugeriría colaboración entre sitios web como Airbnb y las autoridades oficiales de turismo mediante la introducción de un “certificado de calidad” voluntario, por el cual se cumplan los requisitos básicos de seguridad y salud locales, apoyando así a la regulación de los apartamentos alquilados a través de su sistema.

ESTRELLAS.

-¿Podría resumirnos la particular historia de Israel en lo que hace a clasificación hotelera?

-Israel tiene una historia interesante al respecto. El sistema de estrellas era obligatorio y se impuso por ley a finales de 1960. En 1992, como parte de un enfoque económico “laissez-faire”, se lo consideró inadecuado para el sector hotelero y fue cancelado. En la práctica, la anulación del sistema de estrellas no impidió que los hoteles sigan siendo clasificados.

En 2006 un Comité Público designado para examinar la calidad del servicio y el producto turístico sugirió introducir un nuevo sistema de clasificación. La idea no era restablecer el anterior (revocado en 1992), sino que se basará en una clasificación voluntaria, en condiciones comerciales, y llevado a cabo por una organización internacional de buena reputación.

En 2013 fue promulgado el Reglamento de Servicios de Turismo (Hoteles), que introdujo el sistema de evaluación voluntaria, financiado por el Ministerio de Turismo. Los criterios de estrellas se basan en el sistema europeo Hotelstars (utilizado en más de 14 países en Europa) y que lleva a cabo una empresa suiza.

Aunque el gobierno ha tratado de promoverlo mediante la concesión de apoyo financiero, la nueva normativa no fue recibida con entusiasmo. Sólo unos pocos han solicitado ser clasificados y el gobierno está ahora debatiendo si reforma la ley con el fin de hacer que la categorización sea obligatoria. La mayoría de los propietarios y operadores dicen que en la era de Internet, donde manda la “Sabiduría de las Multitudes”, la clasificación por estrellas es irrelevante.

-¿Considera que es necesaria una clasificación basada en un consenso global?

-En estos momentos me parece correcto introducir un sistema unificado de estrellas, de alcance internacional, con el fin de ayudar a las personas de diversos países y culturas a entender los estándares que pueden esperar de un hotel.

Pero también creo que hay algo que aprender de la experiencia de Israel. La “sabiduría de las multitudes” de hecho puede reemplazar los sistemas de estrellas de calificación oficiales y la búsqueda del turista de un producto turístico “único” puede hacer innecesaria la calificación estándar.

Además, si en el pasado los establecimientos ofrecían servicios que eran relativamente fácil de estandarizar, en la actualidad ofrecen “experiencias”, “ambientes” y “vibraciones” que son casi imposibles de clasificar. La categorización por estrellas puede ser importante para algunos tipos de hoteles, mientras que otros seguirán confiando en el “boca a.

Fuente: Ladevi
06/11/2015

 

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