Es sabido que el ambiente empresarial, al ser dinámico y competitivo, requiere de una motivación constante. Es por esto que son cada vez más las empresas que eligen las actividades “Outdoor Training” para fin de año, con el fin de  ayudar a la unión del grupo, a la comunicación y el buen clima laboral.

En la rutina laboral de muchos, el denominador común suele ser pasarse varias horas delante de una computadora, en espacios cerrados, atosigados por el ruido y el ritmo propios de la vorágine de las grandes ciudades o de los centros comerciales, entre papeles, aparatos o máquinas. Poder hacer un parate y cambiar rotundamente esta escena, aunque sea por un día, para poder distenderse o para ejercitar el espíritu de equipo, es una de las experiencias demandadas en la actualidad por las empresas que contratan propuestas en lugares al aire libre, en contacto con la naturaleza y donde puedan experimentar distintas aventuras para entrenar la motivación.

El objetivo que se pretende es mediante distintos tipos de  actividades, lograr la  construcción y consolidación de los equipos de trabajo a través de  técnicas y juegos de aventura en plena naturaleza. Este tipo de experiencia es conocida como “Outdoor”.

Los programas outdoor training para empleados son otra de las razones por las que numerosos contingentes llegan al Valle de Uco para disfrutar de sus parajes, predilectos también para el turismo corporativo. Entre las más elegidas, están las actividades en la montaña, en estancias de estilo tradicionalista y hasta en las mismas bodegas donde se puede realizar desde visitas guiadas hasta la misma organización de degustaciones.

Al servicio del cliente
Lo importante es determinar cual es realmente el deseo para salirse o correrse de sus ambientes, qué tipo de grupo es, qué perfil tiene y con esa información se arma el programa. Puede tener desde un paseo entre viñedos, trekking, hasta la observación de pájaros o astronomía”, como actividades outdoor que se ofrecen para grupos empresariales en distintos escenarios, como por ejemplo en el predio de Atamisque, en San Carlos. Allí, además de viñedos y una bodega, hay un restorán, canchas de golf, piscicultura y espacio para caminatas, cabalgatas y mountain bike, teniendo variedad de actividades para diagramar el entrenamiento motivacional, siguiendo consignas o circuitos.

“Por ejemplo, hemos desarrollado dinámicas como la búsqueda del tesoro. Cuando los que piden estos programas son las empresas bodegueras, lo que buscamos es correrlos un poco del concepto del vino”, aclararon los encargados de la organización que también ofrecen aventuras en la Cordillera de los Andes buscando desarrollar el espíritu de equipo.

Aprendizaje vivencial
“Ya de por sí cuando los alejás de su lugar o cuando generás un buen clima donde se ven todos por igual en un mismo lugar, donde están de pantalón corto y remera tanto el jefe como el empleado, se genera una atmósfera linda”, aseguran los referentes del rubro, aclarando además que no necesariamente son empresas grandes las que solicitan el outdoor training, sino que a veces lo hacen sectores específicos o grupo de negocios individuales.

Las actividades fuera de la oficina y con la participación de todo el personal de la empresa, incluyendo los altos mandos, son sumamente enriquecedora ya que reflejan lo difícil e importante que es la posición de mando y cada uno de los puestos dentro del equipo de trabajo. Refuerza la labor grupal, la toma de decisiones y la responsabilidad.  Evalúa el comportamiento de los miembros y la conducción del equipo mientras aprenden nuevas estrategias de liderazgo y motivación.

Expertos en Outdoor, coinciden con que este tipo de actividades es necesario que se realicen con cierta continuidad ya que si la actividad es sólo un momento alegre, de alta expresión emocional y encuentro, su impacto durará poco y los empleados podrían ser escepticistas sobre el real interés por mejorar el trabajo en equipo y el liderazgo.

Así, siempre tomando como referencia los requerimientos de cada corporación, se arman distintas propuestas como trabajar el aprendizaje vivencial, combinando programas en contextos al aire libre y en la naturaleza o bien salidas a lugares como Uspallata, el río Tunuyán y el Manzano Histórico.

El paisaje o la geografía, de este modo, se vuelven funcionales a las actividades que se trabajan con cada equipo en las que se busca que estimulen la confianza individual, que potencien el liderazgo y la delegación, que aumenten la confianza entre compañeros y la resistencia al estrés, entre otros objetivos. “Tienen que resolver desafíos, que les permiten ver en qué se equivocan, qué está bien; que estén todos unidos como por un hilo conductor en el que necesitan del otro para su resolución. Esto es lo que más nos piden porque el trabajo en equipo es lo que más está costando hoy”, aclaró el profesional de la empresa organizadora.

El éxito de las empresas depende, en gran parte, de la compenetración, comunicación y compromiso que  exista entre sus empleados. Este tipo de actividades ejercerán un efecto positivo en el desarrollo de habilidades de liderazgo, y en especial en relación al trabajo en equipo.

 

Fuente: diario UNO y tuititrekkingmendoza

 

 

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