Introducir en Mendoza el concepto de los senderos de gran recorrido es uno de los objetivos que tiene desde hace varios años un grupo de montañeses afincados en el Valle de Uco. Y ahora han visto que se abre una oportunidad para su realización.

La idea no es ninguna novedad. Tampoco configura un acontecimiento revolucionario, pero sí puede que le provoque un giro de 180 grados a la actual actividad turística que, al menos hasta la llegada de la pandemia de coronavirus, se encontraba en pleno auge y crecimiento.

Ya en el 2016 habían comenzado a plasmar en algunos documentos las primeras ideas que daban vueltas desde mucho tiempo atrás: poblar la cordillera mendocina de senderos, uniendo hitos y parajes históricos, de la época de la colonia, de los tiempos de las luchas por la independencia y de mucho antes también: de los años en los que los incas surcaban las montañas de los Andes como amos y señores de las alturas, dejando no sólo sus huellas tras su paso, sino su rica cultura y tradiciones, muchas hoy desconocidas.

Dentro de los más de 100 proyectos de crecimiento y de desarrollo que se han presentado en el ámbito del Consejo Económico, Ambiental y Social de Mendoza (CEAS), uno propone el “desarrollo integral del potencial turístico y recreativo de la montaña mendocina por medio de la declaración de utilidad pública de las sendas y los caminos históricos”. La secretaría técnica del CEAS lo ha incluido dentro del ODS 8, que nuclea las propuestas vinculadas con el crecimiento económico y empleo, precisamente, el punto que más cantidad de trabajos y proyectos ha recibido.

Para ordenar las iniciativas, el CEAS, desde sus comienzos allá por fines del 2020, propuso tomar los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) con que las Naciones Unidas han comprometido al mundo entero a cumplir o avanzar hacia su concreción para el 2030. Son objetivos de alcance global, universal, ambientales y económicos que tienen por fin, claro está, combatir la pobreza y darles una mejor calidad de vida a los ciudadanos del mundo.

El CEAS está por anunciar los proyectos y las comisiones responsables de ellos. De los 17 ODS que identificó la Organización de las Naciones Unidas, el consejo mendocino ha sintetizado las ideas en 7 comisiones, en total. Los proyectos se han clasificado y repartido en los grandes asuntos que desvelan al mundo desarrollado: pobreza, educación, matriz productiva, género, agua, innovación e inclusión.

El ODS número 8, el del crecimiento económico y el empleo, es el que atrajo las mayores inquietudes y allí está incluido el de los senderos de gran recorrido de los Andes mendocinos. Quizás inspirados en las experiencias europeas, donde han explotado todo el potencial turístico posible y lo han utilizado como medio de vida para la mayoría de los países de la Unión Europea y como generación genuina de riqueza, los montañeses mendocinos liderados por Ricardo Funes, un conocido representante de San Carlos y el Valle de Uco, han elaborado los primeros mapas de cientos de senderos andinos que parten desde Punta de Vacas, cruzan todo el Valle de Uco y rodean el cerro Tupungato para terminar descansando en la zona de la Laguna del Diamante. Además, han explorado las rutas que se abren hacia el sur, arrimándose al Sosneado en territorio sanrafaelino y hasta las propias nacientes del Atuel, más otros lugares tan atractivos y llenos de misterio y espectacularidad como las cercanías o el mismo punto donde se precipitó el avión de los uruguayos en 1972.

En el verano del 2020, antes de que se desencadenara en esta parte del mundo la crisis del coronavirus, Funes, acompañado por cinco amantes como él de la montaña, unió la villa de Punta de Vacas con la Laguna del Diamante. La travesía les demandó alrededor de 20 días y, cuando se declaró el primer confinamiento total, a mediados de marzo del año pasado, ese momento los encontró en plena montaña. “Tuvimos la suerte de que, cuando empezó la cuarentena, nosotros estábamos en los senderos”, dice por estos días Funes cuando describe algunos de los acontecimientos previos que llevaron al grupo a presentar el proyecto que no es otra cosa que un apoyo institucional fuerte para declarar los senderos de interés y utilidad pública.

El plan lleva el título de El Valle de los Confines, senderos de largo recorrido que unen las zonas de Tupungato, Tunuyán y el Diamante y varias localidades como las de Punta de Vacas, Pareditas, La Consulta, otras de Tunuyán y muchos parajes desconocidos para el público en general ubicados hoy en instalaciones militares y decenas de refugios de Alta Montaña.

Es probable que España, Francia y Bélgica sean de los países europeos que más han desarrollado este tipo de senderos, que atraen a aventureros y caminantes de todo el mundo, motivados tanto por la historia detrás de cada uno de ellos como, claro está, por la naturaleza. Sólo en España existen más de 300 de estos senderos de gran recorrido, otro tanto en Francia y lo mismo en Bélgica. De allí es que estos mendocinos han tomado algunas ideas y han propuesto en el CEAS mirar hacia esas direcciones, con el fin de no sólo desarrollar la montaña y dotarla de infraestructura conservando el entorno, sino también de generar riqueza y trabajo.

Fuente: El Sol
31/05/2021