Se puede conocer en excursiones aéreas y terrestres. ¿Dónde? En el sur de Mendoza, a 200 km de Malargüe.

 

Dicen los geólogos que los volcanes son el medio de comunicación entre las entrañas de la tierra y el exterior. Que el material incandescente que surge a través de sus conos nos trae información de su interior y muestra que él planeta está vivo. Si es así, en la precordillera del sur de Mendoza hay un impresionante registro que quedó como memoria de ese fuego expulsado desde el centro de la tierra hace millones de años y cuya actividad cesó hace poco en términos geológicos. Esta colección de volcanes tiene nombre: Reserva Provincial El Payén, más conocida como La Payunia.

 

Ubicada a 200 kilómetros al sur de Malargüe o 595 kilómetros de Neuquén yendo por la Ruta Nacional 40 hacia el norte, esta región casi desértica posee una sugestiva belleza y recrea la sensación de asistir a lo que fue la tierra en sus orígenes. 

 

Debido a su gran extensión (450.000 hectáreas) una de las mejores formas para conocerla es realizar una breve excursión aérea en la que se pueden obtener imágenes increíbles. Desde arriba los paisajes toman otra dimensión y se pueden apreciar con amplitud los conos volcánicos con sus chimeneas apagadas, los desiertos negros y las coladas de material piroclástico.

 

Libro abierto

Por su belleza paisajística única y la diversidad de expresiones volcánicas, esta región es candidata desde el año 2012 a ser declarada Patrimonio Universal de la Humanidad con el nombre de “Campos Volcánicos Llancanelo y Payún Matrú”.

“Payunia es un libro abierto para los vulcanólogos. No hay otro lugar en el mundo donde se concentren tal cantidad de conos con diferentes tipos de erupciones. Si uno comprara un libro de vulcanología, desde el capítulo uno hasta el último, todos los tipos de volcanes están ahí”, afirma Corina Risso, doctora en Geología.

 

Con más de 800 conos, la Payunia es la región del planeta con mayor densidad volcánica (10,6 volcanes cada 100 km²). “Tiene todas las variedades de volcanes que existen. En muchos lugares hay un solo tipo eruptivo, pero en el Payún Matrú por ejemplo se dan todos los estilos eruptivos. Desde los efusivos hasta los explosivos. 

 

Por eso la Payunia tiene una validez muy importante para los especialistas”, afirma Eduardo Llambías, doctor en Geología, que realizó su tesis doctoral con el Payún Matrú en el 1960.

Además de volcanes, la región tiene un gran humedal llamado Laguna de Llancanelo donde se vierten las aguas del río Malargüe. Esta laguna fue declarada Sitio Ramsar (humedal de importancia internacional) en 1995. Por la sequía que castiga la zona, en los últimos años el bañado perdió un 50% de su volumen de agua.

Los volcanes que se destacan y tienen nombre son: Payún Matrú (3.691 msnm) Payún Liso (3.800), el Santa María (tiene una colada de lava de 17 kilómetros denominado Escorial de la Medialuna), El Carapacho, Los Morados y El Coral. “Hasta la fecha se llevan contabilizados 879 conos”, afirma Corina Risso.

Pero no son el único atractivo.

 

Hay coladas de basalto y campos piroclásticos de diversos colores que conforman un paisaje cuasi lunar. Las Pampas Negras son enormes extensiones formadas por lapillis (pequeños fragmentos piroclásticos arrojados por los volcanes) donde los coirones amarillos contrastan con el negro. En los Morados manda el rojo aportado por el óxido de hierro y convierten al lugar en una postal marciana. 

 

Aunque las últimas erupciones ocurrieron hace mil años, los especialistas afirman que la región se puede considerar activa, lo que no significa que entre en erupción.

Una región tiene esa condición cuando ha tenido actividad volcánica en los últimos 10.000 años. En Payunia hubo erupciones hace 7.000 años, 4.000 y 3.000, hasta llegar a los 500 años, lo que determina la categoría de activa.

“Si hablamos en tiempos geológicos las últimas lavas fueron arrojadas ayer” afirma Llambías. “Lo que me impacta del Payún Matrú es que la gigantesca explosión que hubo hace cien mil años devastó toda la región. Y esas mismas rocas que destruyeron todo ahora dan vida porque guardan el agua”.

“Lo que me gustaría que se lograra hacer con Payunia es que lo que nosotros apreciamos como especialistas lo puedan apreciar todos. Que sin ser geólogo se pueda entender como es un volcán y comprender la intensa actividad que hubo en la zona”, agrega.

 

Para recorrer esta vasta zona la excursión terrestre dura 12 horas y es necesario contratar guías con antelación en las agencias de turismo de Malargüe.

La excursión aérea se puede solicitar en el Aeroclub de la ciudad, dura una o dos horas y pueden subir tres pasajeros. 

 

En números

879 son los conos contabilizados hasta la fecha por los vulcanólogos. No todos tienen nombre.

450.000 hectáreas de extensión tiene el área. En 1988 fue declarada Reserva Total.

Desde el año 2012 es candidata a Patrimonio Universal de la Humanidad por su belleza paisajística y diversidad de expresiones volcánicas.

 

Excursiones aéreas. Todo el año, sujeta a condiciones climáticas. La salida es de una hora y media o dos horas. El avión tiene capacidad para tres pasajeros.

Excursiones terrestres. Todo el año dependiendo las condiciones del clima. Se debe ingresar con guía habilitado. Hay que contactar a las agencias de turismo antes de viajar porque las salidas son grupales (mínimo 5 personas).

 

Fuente: RN

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