El área natural de San Carlos protege al volcán Maipo y al espejo de agua a 3.250 m.s.n.m., un paraje cuya belleza inmaculada reverencia a la prodigiosa naturaleza mendocina.

La decision de conocer la laguna del Diamante no implica poca preparación. Hay que estar atentos al estado del tiempo, del camino, tener el vehículo en condiciones y llevar el combustible y las provisiones necesarias para la estadía. Pero en especial hay que estar muy despiertos, con los sentidos alerta para que no se escape en un pestañeo ninguna vivencia en las alturas.

Ya desde la ruta que anuncia el acceso a la reserva, el camino parece advertir que no se trata de un viaje más. El aspecto árido, como un páramo primero, refleja que el sol achicharra todo bajo su imperio. Kilómetros más adelante, en un largo trecho, la seccional de guardaparques advierte sobre los cuidados que hay que tener para la conservación del sitio, tanto para los que van a disfrutar del paisaje como a los que llegan a pescar o a escalar el Maipo con sus desafiantes 5.323 m.s.n.m. Los registros pertinentes y la bienvenida a un sitio maravilloso, un orgullo de esta tierra.

Quizá crea que casi llega, pero no sea ansioso, quedan decenas de kilómetros y mucho para contemplar. Entre lomadas y vegas los guanacos se camuflan con el entorno, las aves se nutren en los hilos de agua que corren tras los deshielos, otros animales más pequeños se escabullen bajo los arbustos, mientras los visitantes sólo tienen en mente al diamante.

Los caprichos del pedregoso camino que juega a hacer magia logrando con un chasquido de dedos que aparezca y desaparezca la laguna, transforma a los viajeros en imitadores de suricatas, elevando el cuello y moviéndolo de lado a lado para no perder de vista el agua prometida. Pronto la gran franja turquesa nos deja ciegos con su gigante custodio al fondo.

Es en este momento en el que hay que reflexionar sobre este sector que se mantiene casi en estado puro, por más que los aborígenes y los arrieros lo hayan utilizado desde remotos tiempos para transcurrir sus días estivales y valerse de sus recursos. En la actualidad pescadores y escaladores como turistas de diversos lares llegan con sus expectativas en la mochila. Sin embargo la sensación es la de pisar un escenario original, impoluto.

A más de 3.000 metros, el aire es fresco y puro, apenas se sienten algunos sonidos más allá de los del grupo propio. La idea de santuario natural no es ajena. Hay un respeto implícito, una devoción genuina porque todo permanezca así, sin mayor intervención humana.

Los campos de escoria volcánica, esos ríos de piedras negras que dejó alguna muy antigua erupción, los recortes verdes de las pasturas chatas que brotan, como el agua de tanto en tanto, y, el río Diamante que con su caudal irriga el Valle de Uco y el sur de la provincia, el marco del espejismo líquido que sencillamente deja sin aliento.

Recomendaciones

No se permite el ingreso con mascotas.

Está permitido acampar sólo en el área determinada, que es indicada por los guardaparques.

De la misma manera se puede hacer fuego en sitios habilitados que están delimitados.

Los vehículos sólo pueden transitar por los senderos y caminos señalizados, aunque sean 4×4, para la mejor conservación del sitio.

La pesca se permite única y exclusivamente con señuelo artificial. La caza está prohibida.

Los visitantes deben llevar abrigo y todos los elementos necesarios para su estadía, incluyendo comidas y bebidas.

Dada la altura se recomienda beber mucha agua para prevenir apunamiento.

 

Datos útiles

Acceso. Si bien pueden transitar todo tipo de vehículos ya que fueron reparados caminos y puentes luego de las intensas lluvias, se recomienda subir con camionetas 4×4.

Preservación del lugar y conciencia ambiental. En el puesto de ingreso cada visitante recibe una bolsa de residuos numerada que debe ser entregada a la salida en el mismo lugar. Además, información sobre los sitios habilitados para acampe y para hacer fuego.

Tarifas de ingreso. El precio de la entrada es de $ 100 por día por persona. Dos días o más, $ 162,50 por día (incluye el acampe).

Ascenso al volcán Maipo. El andinista abona $ 487,50 si es argentino y $ 1.187,50 si es extranjero. Menores de 12 años, jubilados y personas con discapacidad tienen el acceso en forma gratuita a los senderos convencionales.

Permisos de pesca deportiva: Licencia anual, $137,50. Visitantes de otras provincias o extranjeros, (por quince días), $ 100, por día $ 31,50. Menores de trece años hasta dieciocho $ 62,50.

Cómo llegar La laguna se ubica a 90 Km. de Pareditas y a 220 Km. de la Ciudad de Mendoza. Hay que acceder por Ruta Nacional Nº 40 hasta Pareditas, empalmar Ruta Provincial Nº 101 y luego la Ruta Provincial Nº 98.

Horarios: De 7 a 17 si el visitante ingresa sólo por el día y de 7 a 19 si el visitante pernocta en la Laguna. Egreso por Seccional Alvarado hasta las 21. Egreso desde la laguna a las 19.

Destino cuidado. Durante la temporada pasada ingresaron a la reserva 1.857 vehículos que llevaron a la zona 6.665 personas para pesca, acampe o a pasar el día. Otros 168 ingresaron con la intención de escalar el volcán Maipo.

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Fuente: Los Andes, Tania Abraham

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