El 10 de enero comienza la temporada de la Laguna del Diamante en San Carlos.

La Laguna del Diamante, un área natural protegida provincial, se sitúa 200 kilómetros al Sudoeste de la ciudad de Mendoza, dentro del departamento San Carlos. Fue declarada reserva en 1994. Posee unas 110.000 hectáreas y está protegiendo un importante sector de la cresta de la Cordillera Principal, en los Andes Centrales, que comprende al Volcán Maipú de 5323 metros y la laguna propiamente dicha, a 3300 metros de altura. Esta laguna es uno de los principales reservorios de agua dulce de la provincia.

El bello paisaje que rodea a la laguna, se asienta sobre una antigua caldera volcánica -enorme hundimiento con forma de “olla” producido por el colapso de un volcán- del período cuaternario y representa una de las principales manifestaciones volcánicas de la región cordillerana. Su contenido hídrico es aportado por los deshielos, dándole una profundidad aproximada de 70 metros, que a la vez, dá nacimiento al Río Diamante.

La flora característica está representada por leña amarilla, yareta y pastizales de huecú.

 

La vida se abre paso entre las rocas agregándole un tinte verde, con sus vegas y mallines, al predominante gris del lugar. 

 

Las distintas especies vegetales deben afrontar las adversas condiciones climáticas de la cordillera, por lo que, para lograr su supervivencia, debieron realizar un largo proceso de adaptación. De este modo, la vegetación del lugar hace frente a la sequedad, el frío extremo y el viento, con raíces muy desarrolladas y carnosas que le permiten aferrarse mejor al suelo y tallos acumuladores de agua; follaje compacto a modo de cojín con hojas escamosas muy pequeñas o resinosas para evitar la pérdida de agua y la intensa radiación solar.

 

Su corta, pero vistosa floración, recurso que utilizan para potenciar las posibilidades de reproducción, deleita la vista de los visitantes. 

 

El guanaco es la especie animal emblemática y vulnerable de la reserva. También, varias especies de ratones de alta montaña, que se refugian en madrigueras para evitar ser presa fácil de predadores como el águila mora o el zorro colorado.

La zona cobija en toda su extensión una gran variedad de aves como los jilgueros, remolineras, dormilonas, agachonas, cauquenes -especie de ganso silvestre-, suris cordilleranos y, eventualmente, cóndores.

 

El espejo de agua contiene tres especies de truchas -marrones, fontinalis y arco iris- que fueron sembradas (no se tiene certeza de que la laguna haya poseído peces autóctonos) y que hoy hacen el deleite de los amantes de la pesca. 

 

Además, el sitio cuenta con una importante riqueza arqueológica. Cabe recordar que aquí fue hallado un enterratorio donde hay restos de un niño, un adolescente y un adulto que podrían aportar información clave sobre como vivían.

Pescadores, turistas, sancarlinos y visitantes se acercaron a las cinco o seis piedras que sobresalían en forma de círculo, a unos 200 metros de la Laguna del Diamante, y quedaron maravillados.  Este sitio conocido y caminado tantas veces cobró un nuevo valor para ellos, después de conocer -de boca de un equipo de científicos- cómo ese espejo de agua se formó hace 150 mil años, cómo el lugar era transitado por poblaciones indígenas y cómo esos bloques pétreos formaban una antigua vivienda que alojó un entierro humano.

Diversos sitios arqueológicos se estudian en Laguna del Diamante desde 2004 y, al decir de los científicos, “hay material para seguir estudiando por cien años más”.

 

Pesca y avistaje de fauna

El espejo de agua está ubicado a 3.250 m a los pies del volcán Maipo (5.323 m) en la cordillera de los Andes. Este majestuoso paisaje rodeado de vegas altoandinas y campos de escoria volcánica dan un imponente marco a las aguas cristalinas de la laguna.

 

El avistaje de manadas de guanacos a lo largo de la reserva es otro de sus grandes atractivos.

 

La Laguna -de donde nace el Río Diamante- y su imponente entorno, ofrecen un ámbito ideal para la práctica de pesca deportiva, acampe en algunos sitios permitidos, ascenso al Volcán Maipo, avistamientos de fauna o el simple deleite en los extraordinarios escenarios naturales que ofrece esta reserva.

 

Fuente: Los Andes

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