Caracoles de Villavicencio

Caracoles de Villavicencio

Los míticos caracoles de Villavicencio se extienden por 25 kilómetros de cornisa, donde se puede apreciar la flora y la fauna mendocina.

 

Mendoza cuenta con una importante cantidad de paisajes que son un atractivo tanto para sus habitantes como para los foráneos: desde el Aconcagua, las aguas termales en Cacheuta, sus bodegas y sus viñedos, el Manzano Histórico, la Caverna de las Brujas o la Reserva La Payunia, por nombrar algunos.

Sin embargo, hay un sitio que parece sacado de una historia de J. R. R. Tolkien: la Reserva Natural Villavicencio, en Las Heras, a unos 50 kilómetros de la Ciudad de Mendoza y con una amplitud de 72.000 hectáreas.

En el lugar se encuentra el famoso hotel (el emblema de las etiquetas de agua mineral) que fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2013 y los legendarios caracoles de Villavicencio, también conocidos como el Camino de las 365 Curvas o Camino del Año, que tienen 25 kilómetros de extensión y es una antigua ruta que unió los puertos de Buenos Aires y Valparaíso en la época colonial.

Al transitar por esta zona se destaca su trazado sinuoso entorno a un paisaje único. Según los guardaparques del lugar, no son 365 curvas sino 270 en donde se puede apreciar la flora y la fauna de una forma exclusiva y por lo que le solicitan a los visitantes no arrojar basura en la zona ni alimentar a los guanacos, zorros o animales que se crucen en el camino.

 

Cómo llegar

Para quienes no conocen la zona hay dos opciones para iniciar el viaje: una es ir a través de Uspallata, desde donde se puede acceder a la zona más alta del camino que es la Cruz de Paramillos. Desde allí se inicia el descenso por camino de curvas y cornisas. Y, la otra es, desde la Ciudad de Mendoza tomando ruta 52 por Canota, en Las Heras.

Los primeros 15 kilómetros, partiendo desde el hotel, son en los que hay que prestar especial atención por ser los más escarpados y en donde la ruta es más angosta, advierten desde la Reserva e indican que hay que transitar con muchísima precaución durante todo el año. Aunque recomiendan evitar recorrer el camino de los caracoles cuando ha nevado o cuando hay pronóstico de tormenta o precipitaciones, ya que debido al trazado y a la superficie de la calzada puede volverse muy peligroso.

 

Qué ver en la zona

“Cada estación tiene su encanto, sus colores y aromas. Las estaciones siempre llegan un poco más lento a la reserva, por ejemplo, la floración se produce avanzado octubre casi principio de noviembre”, comentaron desde el área de Comunicación de Villavicencio. Por lo tanto, es ideal visitarlo en esta época y apreciar la flora en todo su esplendor.

Esta reserva natural comprende tres ambientes en toda su extensión: monte, cardonal y puna. Cada uno de ellos con características diferentes marcadas principalmente por la altitud. La zona es hogar de más de 320 especies de flora y unas 250 de fauna, entre las cuales se encuentran cuatro monumentos naturales provinciales: el guanaco, la mara o liebre patagónica, el cóndor andino y el suri cordillerano, junto a dos especies en peligro de extinción: el gato andino y el águila coronada.

Los responsables del lugar contaron que hay especies que tienen preferencia por alguno de los ambientes y otras que se adaptan a todos. De esta manera, se pueden observar a lo largo de todo el camino al guanaco. Mientras que el puma se encuentra en el cardonal y la puna y el cóndor despliega toda la belleza de su majestuoso vuelo sobre la zona de la puna.

Villavicencio tiene una amplia biodiversidad. La flora del área es xerófila o vegetación de ambiente árido. En el monte hay jarillas, algarrobos y aromáticas como el tomillo, ajenjo y carqueja. En el ambiente de cardonal predominan los cactus y en la puna hay vegetación achaparrada como las llaretas, cebolla de la zorra, leña amarilla, entre otras. Ninguna de estas especies puede contarse ya que están protegidas.

“En este ambiente árido toman vital importancia los humedales o vegas de altura, ya que son espacios donde converge la fauna. Una característica del área es que no hay cursos de agua superficial, ríos ni arroyos. Por esto, las vegas son tan vitales para garantizar la supervivencia de las especies que la habitan”, confiaron desde la Reserva.

 

Las actividades para el verano

La Reserva Natural Villavicencio cumplió 20 años y, a raíz de la pandemia por coronavirus, recibe visitas con turnos y cupos limitados a sus atractivos naturales, arqueológicos e históricos.

Con el ticket de ingreso se colabora con los diversos programas de conservación, monitoreo, investigación y educación que se realizan en el lugar con estudiantes, profesionales y científicos locales de la UNCuyo, Universidad de Congreso y el CONICET, entre otros.

El predio pertenece a Aguas Danone Argentina y, desde 12 años, la responsable de la reserva es Silvina Guidic, quien manifestó que en estas dos décadas centraron los esfuerzos en la recuperación del patrimonio histórico y cultural, además, de la conservación y preservación de toda la zona.

Para esta temporada hemos sumado actividades a la ya clásica visita al predio del Hotel Villavicencio, la que también ha sido modificada para que tu recorrido sea más entretenido y seguro. Hemos generado senderos con sentido de circulación para respetar el distanciamiento y evitar que los visistantes se muevan en grupos. Para ello hemos modificado la visita guiada a autoguiada, con materiales complementarios que te permitirán acceder a todos los detalles e información que necesitás para conocer las estaciones que te proponemos.

Por protocolo, han generado todo un tour autoguiado en el que a partir de un mapa de recorrido y la cartelería del sitio con estaciones, el visitante puede acceder a toda la información de los puntos de interés, tanto en el sector del Centro de Visitantes Vaquería y el predio del hotel, para evitar aglomeraciones alrededor del guía.

Disponible de Miércoles a Domingo de 11 a 19 hs.

A quienes quieren adentrarse un poco más en el paisaje, les proponemos realizar trekking, donde conocerás cómo se ha formado nuestro paisaje y descubrirás cómo conservamos la biodiversidad en estas latitudes. Esta actividad es de intensidad media.

Para quienes quieran conocer más sobre las aves que habitan, al trekking le sumamos la actividad de Birdwatching, para introducirte a esta actividad de la mano de nuestros guardaparques, que son los expertos en reconocer e identificar la variedad de especies de la Reserva.

Y si la idea es descubrir rincones casi inaccesibles, la opción es hacerlo a caballo. En la Cabalgata, vas a conocer esos recónditos sitios que te dejan sin aliento de la mano de los mejores guías y disfrutando de una buena picada en la pausa.

Las actividades de aventura tienen fechas y horarios específicos, y el cupo es muy limitado, para respetar los protocolos y que tu actividad sea segura. Consultá en la sección tickets de la web o en nuestras redes sociales las fechas, tarifas y la info ampliada.

 

Fuente: El Sol por Gema Gallardo y rnvillavicencio.com.ar

 

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