Luego de despedir a 1.400 empleados en varios países de Latinoamérica, la empresa no podría hacer frente a las instituciones bancarias.

Tras conocerse la semana pasada que la compañía aérea Latam despedía a 1.400 trabajadores por la crisis económica que atraviesa la empresa desde que la pandemia del coronavirus, ahora se declararía en quiebra.

«Lamentablemente hemos llegado a la conclusión de que no tenemos ninguna otra opción que empezar a achicar el grupo y eso significa, entre otras cosas, que vamos a tener que dejar ir a algunas personas que trabajan con nosotros”, sostuvo  su CEO, Roberto Alvo y las desvinculaciones afectarían al personal de sus filiales en Chile, Colombia, Ecuador y Perú.

Pero la crisis que afecta a Latam Airlines –controlada por el grupo Cueto, aunque con poderosos socios como Delta Airlines y Qatar Airways Company– sería mucho más profunda, por lo que el despido de los trabajadores en modo alguno –sostienen las fuentes– permitiría a la firma salir de sus problemas financieros.

El diario chileno El Mostrador tomó conocimiento que Latam habría informado a varias instituciones bancarias que no estaría en condiciones de cumplir con sus compromisos financieros, por lo que entraría en la figura de la cesación de pagos. La deuda con los bancos oscilaría entre US$1.000 millones y US$1.500 millones.

Latam Airlines Group, por medio de un comunicado, omitió referirse a su actual situación financiera que le impediría cumplir con los bancos, señalando que «dada la magnitud de la pandemia COVID-19 y su impacto en la industria, el Grupo está buscando fórmulas para buscar flexibilidad con proveedores y acreedores que permitan compatibilizar las obligaciones de la compañía con la crisis, reafirmando su permanente voluntad de cumplir sus compromisos».

Pero se habla que en esta coyuntura estaría analizando la posibilidad de acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos, tal como lo hizo Avianca, la mayor aerolínea que opera en Colombia. El Capítulo 11 es un proceso legal establecido en EE.UU., con el cual las empresas pueden reorganizarse y completar una reestructuración financiera bajo la lupa del sistema judicial de ese país.

En pocas palabras, la aerolínea pone su marca, patrimonio y rutas como garantías ante un juez, de modo tal que este le dé un salvavidas para aplazar el pago de deudas y obligaciones, al tiempo que continúa operando normalmente.

Fuente: Mdz Online
22/05/2020

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