A solo 34km de Mendoza, hay un lugar místico, cuna de raíces ancestrales, donde oasis y secano se entremezclan en una sinfonía de colores.

Su paisaje natural es agreste, donde médanos, cañadas, algunos ríos, ramblones, bañados y lagunas temporales, conviven entre bosques abiertos de algarrobos y chañares. En ellos habitan gran variedad de aves y una escurridiza fauna de monte que deja sus huellas en la arena; donde a cada paso el aroma a jarillas y chañar inunda el ambiente y las leyendas cobran vida. Testigo de ello son la Reserva Provincial Bosques Telteca y el complejo Lacunar Huanacache (agua temporal).

Cuenta con un territorio óptimo, rico en solares y museos, con todo el bagaje cultural tangible e intangible que estos poseen.

 

En el oasis, se ubica el sitio Fundacional Algarrobo Histórico, donde se encuentran los restos de la primera capilla del Tulumaya y un algarrobo de 338 años, testigo mudo de varias generaciones; en la villa, recibe al turista, una señorial casona rodeada por un parque de añosos árboles, que alberga al Museo Histórico y Natural de Lavalle. 

Un vasto secano, resguarda delicadas capillas modeladas en barro, que dan a cada sitio identidad propia. Los habitantes originarios de estos lugares, poseen una arraigada religiosidad popular. En cada pueblo y paraje existe una capilla, oratorio o santuario, donde la comunidad se comunica con Dios. Es sencillamente donde los lugareños pueden expresar públicamente, con sincera y sencilla espontaneidad, su fe cristiana, recibida de generación en generación, y que ha ido configurando la vida y las costumbres de cada pueblo.

 

Otro sello de identidad es el patrimonio artesanal constituido por piezas trenzadas en cuero y en junquillo, tejidas al telar y modeladas en arcilla, elaboradas con antiguas técnicas. 

 

Para los amantes de la aventura y de la ruralidad, Lavalle ofrece senderos agrestes y naturales para realizar: caminatas entre médanos con guías locales, bosques abiertos y cañadas, cabalgatas acompañados de un baqueano y una innovadora oferta de biciturismo donde se pueden recorrer circuitos rurales que entrelazan pintorescas fincas, bodeguitas de vino casero y actividades artísticas, según el interés del visitante.

 

Existen lugares rurales en Lavalle, en los cuales las experiencias vividas te acompañan toda tu vida. Es el “turismo de las emociones” donde el visitante es el protagonista y quiere participar más de los paisajes, de sus culturas y tradiciones, disfrutar de la tranquilidad y hospitalidad del hombre de la villa o el campo, descubriendo experiencias genuinas. 

 

Insertos en espacios urbanos, rurales o en el mismo secano, rodeados por la naturaleza, Lavalle te espera con una variada oferta de alojamientos, donde la tranquilidad y la calidez en la atención se conjuga con amaneceres de ensueño.

 

A esto se suma, la cocina tradicional como parte importante en la idiosincrasia de los lavallinos, que cuenta con un atractivo gastronómico exquisito, como chivito, empanadas de carne y verdura en horno de barro, pasteles fritos, cocina gourmet a base de oliva, especialidades en comidas y dulces árabes fusionados con la cocina tradicional, dignos del paladar más exigente, siempre compañados de un aromático vino casero; degustadas en puestos típicos, fincas y casonas de campo, emplazadas en la zona rural y de secano.

 

Fuente: ClubHouse, Los Andes

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