El paso en falso de la sesión plenaria de dos comisiones del Senado postergó, al menos, hasta noviembre, el tratamiento de la ley de agencias enviada por el Ejecutivo. Si bien el borrador original había surgido de un consenso entre el MinTur y la Faevyt, la versión definitiva que llegó al Congreso incluye varias modificaciones. En esta nota contamos cuáles son los cambios principales de un proyecto que ya genera algunas resistencias, propias y ajenas.

la sesión plenaria de las comisiones de Turismo y Justicia del Senado de la Nación, convocada el miércoles pasado para dar rápido tratamiento a la Ley de Agentes de Viajes, debió levantarse por falta de quórum. A la hora prevista para la reunión conjunta, la mayoría de los legisladores se encontraban debatiendo en otro salón (en un encuentro convocado sobre la marcha) sobre un pedido de informes sobre las implicancias del derrame de cianuro en San Juan.

El levantamiento de la sesión tomó por sorpresa tanto a los funcionarios del Ministerio de Turismo de la Nación que habían asistido para explicar el proyecto (estaban el subsecretario de Calidad Turística del MinTur, Gonzalo Casanova Ferro; y el jefe de Asesores de Gabinete del organismo, Darío Cervini), como a los principales dirigentes de la Faevyt que concurrieron como oyentes.

Teniendo en cuenta que era el último día de trabajo en pleno del Senado previo a las elecciones del 25 de octubre, el debate de la ley de agencias en el Congreso deberá esperar al menos hasta noviembre.

SORPRESA Y MEDIA.

Recordemos que el proyecto original había sido entrega- do por el MinTur a la entonces Aaavyt en 2011 (el carpetazo de Rosario), luego se debatió en el Congreso de Salta de 2012 y se siguió corrigiendo en conjunto durante varios meses después.

Desde hace más de un año se le había perdido el rastro al texto. Mientras, la Secretaría Legal y Técnica y las de Jurídicos de varios organismos implicados siguieron mirando con lupa el documento. Recién hace apenas 10 días que salió del cono del silencio y aterrizó en el Palacio Legislativo. El secretismo que lo envolvió hizo, primero, dudar de que el proyecto siguiera con vida y, luego, temer por los cambios que pudiera haber sufrido en el camino. En la Faevyt siempre se confió en que no habría modificaciones más agudas que puntos y comas. Y las hubo y muchas, en cada uno de sus artículos. Pero también aparecieron y desaparecieron cuestiones muy sensibles al consenso original. Y la sorpresa fue para ambos partenaires por igual.

OTRO PASE DE MAGIA DE LAS AEROLÍNEAS.

Cuestionados o no, el último borrador conocido tenía tres pilares históricamente codiciados por las agencias: la exclusividad en la intermediación de servicios de transporte, alojamiento y alquiler de autos, entre otros (duro golpe a la venta cruzada); la equiparación de todos en el rol de intermediarios (el Santo Grial para el reconocimiento ante el fisco); y el deslinde de la responsabilidad frente a los incumplimientos derivados de las aerolíneas. De movida los expertos en Derecho del Turismo habían dudado del alcance real de la equiparación de los problemas de las compañías aéreas como situaciones de caso fortuito o de fuerza mayor. De todos modos, ahí estaba coronando el artículo 5° del proyecto.

Sin embargo, no resistió el giro del borrador a Defensa del Consumidor y en el texto que ingresó al Senado ese eximente de responsabilidad de las agencias fue amputado, en lo que es uno de los cambios más importantes del proyecto tras su salida del cono del silencio.

En materia de responsabilidades, el texto final también incluyó como deber de la agencia durante la vigencia del contrato el hecho de “exigir al prestador el normal cumplimiento de su obligación”, además de sumarlo explícitamente a la cadena de responsabilidad solidaria frente a eventuales incumplimientos en las prestaciones pactadas.

OTROS CAMBIOS.

En el proyecto de la nueva ley de agencias de viajes se preveía la exigencia de una antigüedad mínima de seis meses a los socios de las mutuales (y otras entidades sin fines de lucro) a la hora de que les vendan viajes. Esto se había incluido porque, además de que se comercializa a gente que no está vinculada a la entidad, se detectó que en muchas ocasiones hay afiliaciones exprés sólo con la excusa de contratar un paquete.

En el texto que ingresó al Senado este requisito quedó en el camino, aparentemente por el lobby y el amparo político y social que tienen estas “entidades no mercantiles”. A diferencia de la resignación con que se toman la amputación vinculada a las aerolíneas, en la Faevyt creen que se podrá volver a la carga cuando llegue la hora de la reglamentación. Otra modificación respecto de la última vez que las agencias habían posado sus ojos en el proyecto que habían consensuado con el MinTur tiene que ver con el régimen sancionatorio. En el borrador se dejaba librado a la reglamentación los montos de las multas, sin embargo en la versión final se repuso la determinación de valores mínimos y máximos: $ 3.000 hasta $ 2 millones para los incumplimientos de contrato. Y se autorizó al Min- Tur a actualizar los montos de las multas periódicamente de acuerdo al índice mayorista de precios del Indec.

Las constantes referencias a la firma de un contrato, del cual no se determinan sus requisitos, es otro motivo de preocupación de la Faevyt. “Nuestro mayor dolor de cabeza es que haya que firmar contrato, pero si no se ponía todo el mundo iba a pensar que buscábamos eximirnos de toda responsabilidad. El contrato es algo que va a haber que aclarar en la reglamentación, de acuerdo a las diversas modalidades”, señaló el secretario de la Faevyt, Walter Rodríguez.

Respecto a las muecas que despiertan las alteraciones respecto del documento originalmente consensuado, el dirigente apuntó: “Nunca vas a tener una ley que deje contento a todo el mundo, pero al menos ésta es más moderna y se ajusta a derecho”. Rodríguez defendió efusiva- mente la necesidad de avanzar en la aprobación del proyecto: “Somos una actividad totalmente reglada y, sin embargo, hoy carecemos de un marco jurídico específico después de que se denunciara el Convenio de Bruselas. Por eso, desesperadamente necesitamos un nuevo marco.

Fuente: Ladevi
16/10/2015

 

 

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