Propuestas de Belasco de Baquedano

Propuestas de Belasco de Baquedano

Bodega Belasco de Baquedano instruye sobre los elixires, su terruño, las cualidades y defectos, en un divertido paseo donde el olfato manda.

En Agrelo, entre vides rebosantes de racimos y la cordillera como corolario de la postal, la Bodega Belasco de Baquedano invita con visitas, degustaciones, almuerzos, pero principalmente para coterráneos y turistas, es la Sala de Aromas, la joya de su interior.

El  espacio híper didáctico nos zambulle en el mundo de los aromas para que conociéndolos podamos encontrarlos en cada copa de vino que bebamos.

Es sabido lector, que los olores se atesoran en la memoria y retrotraen a diversos momentos u objetos de nuestro pasado. El de la tierra húmeda luego de un chaparrón de verano, el del estofado de la abuela, el del perfume de un primer amor… Reminiscencias de la vida y del tránsito por ella.

Las neuronas parecen asociarse para devolvernos ese recuerdo cuando volvemos a percibir ese olorcito particular. Estímulos sensoriales y viajes ineludibles hacia cosas que quizá creíamos olvidadas.

¿Sabían que el olfato se puede entrenar? Claro, es la sapiencia que buscan enólogos y enófilos, sommeliers de todos lares, y este espacio – Sala de Aromas- en la casa vitícola es un primer paso para ese entrenamiento. La idea es despertar los registros a partir de estímulos sensoriales y relacionarlos con cada cepa, con cada vino.

En este caso encontrará 46 aromas diferentes asociados a los vinos. En la sala se distribuyen pupitres que tienen cilindros de acrílico que, en su base superior cuentan con pequeños orificios para percibir las esencias.

Es preciso acercar la nariz y mover una perilla que deja que los olores fluyan y nuestra mente se ponga a trabajar. “Hay una placa que les va indicando las características de esos aromas y en qué tipos de vinos pueden llegar a encontrarlos (descriptores aromáticos). Los guías y visitantes juegan, de espaldas a la placa para que pongan en práctica el olfato y luego en la degustación les sea más fácil lograr identificar esos aromas es la única sala en América” cuenta Romina nuestra guía.

 

Los tipos de aromas

Los denominados primarios provienen de la materia prima y son específicos de cada variedad de uva. Los secundarios, por su parte, se producen por las levaduras en el proceso de fermentación y el aporte de etanol, aldehídos, ésteres, cetonas, ácidos y alcoholes superiores.

La temperatura de fermentación y otros factores influyen en ellos. Finalmente los terciarios aparecen en la fase de envejecimiento del vino y en su estancia en botella.

El conjunto de aromas forma el bouquet que depende de la variedad de la uva, el terruño, de su maduración, de las prácticas enológicas y de la madera utilizada o no.

Así haciendo escalas en cada pupitre se perciben cítricos como limón o pomelo, frutos secos, los rojos característicos del Malbec, madera, vainilla, manteca, anís, acacias, geranios, miel, mermelada… y tantos más que en la degustación –copa en mano- regresan a nuestra memoria.

La última serie de la sala está dedicada a los defectos que puede tener un vino. Hongos, corcho, civeta y vinagre son los integrantes de este grupo final. Si su copa desprende alguno de estos olores – y usted los tiene nítidamente identificados – no vacile en pedir que le cambien su botella. ¡Todo un experto!

 

Una historia que llega de España

Desde Navarra llega la loca idea de instalarse en Mendoza. Es que por allá son 6 generaciones de la familia Belasco que vienen elaborando vinos como modo de vida.

Fue allá por 1831 cuando iniciaron su actividad y desde hace unos años la trajeron a Mendoza. Por las cualidades de estas tierras supieron que sus caldos serían un éxito y para no extrañar, la construcción es una copia fiel de la existente del otro lado del océano. Con un diseño arquitectónico con tendencias medievales españolas y en el centro de un viejo viñedo de Malbec.

En cada visita, tendrás los viñedos, el proceso de producción, la Sala de Aromas y un almuerzo en el restaurante de la bodega. Con una copa de excelente vino perdiendo la vista en la cordillera.

 

Información

Visitas guiadas y sala de aromas

Horario de 10 a 15.  Lunes a domingo.

Las visitas comienzan: 10, 11:30, 13 y 15.

Incluyen el recorrido por la bodega, la exclusiva sala de los aromas y terminan con la degustación seleccionada.

Almuerzo Restaurante La Navarra: Horario de 12.30 a 15. Lunes a domingos.

El restaurante cuenta con un menú fijo de 6 platos maridados con 6 vinos de la bodega: Espumante, Torrontés, Llama, Ar Guentota, Swinto y Antracita. Agua. Además está incluida la vista guiada y sala de aromas.

 

Fuente: Los Andes por Tania Abraham