Los caracoles de Villavicencio

Uspallata por los caracoles de Villavicencio

Uspallata por los caracoles de Villavicencio

La Ruta Provincial 52, que enlaza Uspallata con la ciudad de Mendoza, se transformó en un atractivo turístico porque pasa por algunos de los puntos más impactantes del territorio mendocino a través de un camino de ripio.

Fue abierta como un recorrido alternativo a la Ruta 7, que va hacia el paso fronterizo del famoso Cristo Redentor. El punto más alto es Cruz de Paramillos, que alcanza los 3.100 metros de altura.

El tramo llega hasta el predio del antiguo hotel termal de Villavicencio por un trayecto que realiza más de 350 curvas. Si bien no es tan difícil de hacer, se aconseja manejar con tranquilidad, debido a los animales que pueden cruzarse.

El circuito se aprecia mejor desde Uspallata yendo hacia el valle, ya que los panoramas se abren y cambian después de cada curva. La visión del valle se abre completamente y aparecen alamedas, potreros chacras. Este dilatado espacio intermontano sé prolonga hacia el norte en los amplios valles de Calingasta, Rodeo e Iglesia, surcados antaño por el legendario Camino del Inca.

Al llegar al km 27 comienza el camino sinuoso, cerca de 3 km más adelante se pasa por una zona minera. A 500 metros, una placa a la izquierda recuerda el paso del ilustre naturalista Carlos Darwin (1835), quien en este lugar descubrió ejemplares de araucarias fósiles. Al llegar al Km 32 se llegará al punto más alto del recorrido, en una dilatada meseta que hace de bienvenida al Paso de Paramillos. Desde este mirador se puede ver la punta del Aconcagua en el centro de la cordillera, que ocupa todo el escenario. Aquí hay una cruz, la Cruz de Paramillos, que recuerda la presencia pasada del pueblo jesuita, que alrededor del 1700, explotó aquí una mina de plata y construyó una pequeña capilla de piedra, cuya alta cruz dio nombre al lugar. Años más tarde, la mina fue adquirida por el gran terrateniente Joseph de Villavicencio. Aunque los yacimientos dejaron de funcionar hace algunos años, actualmente se convirtieron en atracciones turísticas que atraen el interés del público.

En las cercanías, se ubica el Pueblo Fantasma de Paramillos, que es un asentamiento donde hasta hace un tiempo vivían los mineros. Le debe su nombre a que está abandonado y a los huarpes, que fueron explotados hasta su muerte en manos de los colonos españoles. Alrededor, en las cercanías, hay unos bosques fosilizados que fueron explorados por Darwin en una de sus visitas a Sudamérica.

La Cruz de Paramillos, a sus 3.000 metros, permite descubrir el valle de Uspallata en todo su esplendor, al pie de la imponente cordillera.

En su viaje contemplará un magnífico paisaje árido desde la altura, con amplísimas vistas hacia los oasis agrícolas del norte de Mendoza y la quebrada de Villavicencio. Podrá detenerse junto a impresionantes precipicios como el Balcón (km 37), cuyos paredones rocosos producen retumbantes ecos.

El paisaje es bastante similar al de una puna y presenta guanacos que comen al borde de la ruta, y otros animales como pumas y zorros. La bajada a Villavicencio se realiza por curvas y contracurvas hasta una altura de 1.750 metros. Este tramo es apodado popularmente la ruta del año por sus 365 curvas. Es muy angosto, por lo que debe ser recorrido con precaución; no se recomienda transitarlo entre julio y octubre.

Así se entra a un recoveco en medio de las montañas, donde está el hotel de estilo normando que fue inaugurado en 1940, que antes funcionaba como espacio termal. El predio actualmente pertenece al Grupo Danone, al igual que la Reserva Natural Villavicencio, y tiene un centro interpretativo. El establecimiento abre de miércoles a domingos de 9:30 a 18 hs, aunque durante el verano permanecerá abierto todos los días.

La Reserva Natural Villavicencio fue creada en 2001 y dispone de un predio de 67 mil hectáreas que protegen varios sistemas y abarcan todo el camino de caracoles.

Las Termas de Villavicencio estan ubicadas a una altura de 1 .800 metros, sus aguas minerales, excelentes para beber, son famosas por sus propiedades curativas. Aquí se embotellan y luego comercializan en el país. El agua mineral Villavicencio proviene de estos manantiales.

Aunque el sitio ya era conocido en épocas aborígenes, sus valores terapéuticos se difundieron desde 1902.

El parque del Gran Hotel, a 400 m de la hostería, es excelente para caminatas: frondosas arboledas, nostálgicas glorietas con hiedra y húmedos senderos serpenteantes integran la pintoresca imagen del edificio, inserto en el espléndido paisaje de la quebrada.

En la Reserva recientemente se ha inaugurado el Villavicencio Park, un parque de entretenimientos para practicar principalmente arborismo, donde pasar momentos divertidos y emocionantes con la familia, al aire libre.

El largo total del trayecto entre Uspallata, la localidad mendocina más próxima al Aconcagua, y el hotel es de 55 kilómetros. Luego, se deberán hacer 55 kilómetros más hasta Mendoza.

 

Fuente: Agroempresario.com y viajoporargentina.com