Ya nadie discute el problema del encarecimiento del producto Argentina. En esta nota, los presidentes de la Faevyt, la Fehgra y la AHT tejieron un frente común para empujar la concreción de la propuesta del MinTur de firmar un gran acuerdo productivo. Los dirigentes señalaron que es imperioso revisar las estructuras de costos (laborales e impositivas), como salida a los problemas de competitividad del receptivo y así darle viabilidad al negocio.

Ocho noches de hotel (a partir de 3 estrellas), más los aéreos desde Madrid y los tramos internos a El Calafate e Iguazú, desde € 2.370. Ocho noches de hotel 5 estrellas (con desayuno y almuerzos), más los vuelos desde la capital española, traslados y excursiones en cuatro ciudades de China en temporada alta por € 1.525. Quince días en Vietnam y Camboya por € 2.065. Y los ejemplos pueden seguir. La folletería distribuida en la reciente Fitur de Madrid se encargó tácitamente de saldar el ya estéril debate de si Argentina está cara o no.

Pero no sólo la Babel de Ifema dejó expuestas las costuras de una competitividad herida. La calle hizo lo suyo. “Veníamos en un taxi y el conductor me decía que quería conocer el país, pero que ir a Asia le costaba € 2.000 y venir a Argentina € 4.000. Entonces no podía llegar”, graficó el presidente de la Asociación de Hoteles de Turismo, Aldo Elías. “A un español el aéreo a algunos destinos asiáticos le cuesta US$ 700, para venir a Argentina paga US$ 1.500. Listo”, completó el titular de la Faevyt, Fabricio Di Giambattista.

Igualmente, en Madrid también se transparentaron las cicatrices que quedaron entre los eslabones de la cadena receptiva tras el problema de la devaluación (o unificación cambiaria gustan llamarle los funcionarios). Operadores enojados con los hoteleros por el manejo de las tarifas y hoteleros enojados con los operadores por hacerlos culpables de una situación de la que no se sienten responsables.

Intentar cicatrizar las heridas y, al mismo tiempo, tejer un frente común que empuje a la concreción de la invitación del ministro de Turismo, Gustavo Santos, para firmar un gran acuerdo productivo sectorial, pareciera ser la respuesta ensayada por la dirigencia empresarial. Así fue como en el marco de la Fitur, los presidentes de las entidades que representan a las agencias de viajes (Faevyt), Fabricio Di Giambattista; y a los establecimientos hotelero-gastronómicos, Roberto Brunello (Fehgra) y Aldo Elías (AHT), recibieron en exclusiva a este medio para plantar bandera y esbozar un plan de acción conjunta. Una reunión que estuvo cerca de desbandarse al comienzo cuando se cruzaron pases de factura por comportamientos comerciales cuestionables de ambos lados. Pero el borrón y cuenta nueva pactado in situ dejó como resultado de la charla un crudo diagnóstico de la situación (cargado de ansiedad de respuestas oficiales), que hasta hace dos meses hubiera parecido imposible escuchar. “Te cambio el planteo. ¿En los últimos 12 años hiciste una nota así, con tres presidentes de entidades buscando soluciones para darle una mano al MinTur o al Gobierno para revertir la situación?”, retrucó Elías.

SON LOS COSTOS ESTÚPIDO.

“Nuestra entidad tiene como política no hablar de tarifas. Pero sí debemos hablar de por qué aumentan. Y es porque, por ejemplo, se incrementa el ABL en las provincias y no se puede traspasar al precio. Te la tenés que bancar. Aumenta Ingresos Brutos y te la tenés que bancar. Pero llega un momento en que se dan movimientos como son las devaluaciones y uno aprovecha para hacer sus costos de nuevo y vienen los aumentos. Pero eso pasa porque los costos son altísimos en este país, tanto los laborales como los fiscales. Ése es el problemas que hay que discutir. No hablemos si suben o no los precios, si los hoteleros están locos o son malos, o si el tipo cambia los dólares en una cueva o no. Hay que modificar el sistema tributario”, arrancó encendiendo la charla Roberto Brunello.

“Hay un ejemplo de lo que dice Roberto que es muy claro y va a nivel de Estado. El petróleo baja en el mundo y acá aumenta el combustible. Y es porque en este país hay un problema estructural…”, acotó Di Giambattista, antes de ser interrumpido por su par de la Fehgra: “Y no lo aumenta la estación de servicio eh. Lo incrementa el Estado”.

“Por eso digo, hay un problema estructural del Gobierno y creo que nos tenemos que sentar a ver cómo lo podemos manejar”, retomó Di Giambattista para cerrar la idea: “Hace unos días yo decía que esperáramos hasta la Fitur para ver a dónde estábamos parados. Ya estamos viendo esa realidad y todos sabemos que estamos caros en el mercado. Pero, además, tenemos problemas entre nosotros para poder comercializar, porque hay tipos de cambios diferentes entre un hotel y otro, o en cuanto a formas de pago…”.

-Roberto Brunello (R.B.): Eso se resuelve comercialmente.

-Fabricio Di Giambattista (F.D.G.): Yo estoy de acuerdo con lo que decís Roberto, las entidades no intervenimos en la parte comercial. Lo que yo digo es que tenemos que encontrar puntos de encuentro para minimizar estos problemas. Por ejemplo, volvamos a poder pagar en dólares y así se descomprime ese problema en la cadena comercial. Porque también para el operador en el proceso de comprar y vender la divisa se pierde plata. O sea, es un esquema inoperante, a lo cual hay que sumarle el 1,2% de impuesto al cheque y otro montón de alteraciones que como intermediarios nos dificultan la operación. Por eso digo, juntémonos y pidamos poder pagar en dólares para agilizar comercialmente el proceso. Son cuestiones que entre nosotros podemos acordar y proponer.

-R.B.: Hablemos de la devolución del IVA al turista extranjero. Hace 30 años que lo venimos pidiendo y hoy seguimos en la misma.

-F.D.G.: Roberto, Aerolíneas Argentinas, cuando ahora vengan las paritarias, ¿van a bajar o subir las tarifas ahora que cae el precio del petróleo?

-R.B.: Van a subir.

-F.D.G.: Entonces hay un problema estructural donde entre todas las partes debemos aportar soluciones. Y creo que están dadas las condiciones, porque el mensaje de este Gobierno es muy abierto a que se le presenten propuestas y a trabajar en conjunto.

ENTRE LA ANSIEDAD Y LA CAUTELA.

-¿Creen que el nuevo Gobierno comprende que el sector tiene un problema estructural de costos o piensan que ellos entienden que con la devaluación ya lo resolvieron?

-Aldo Elías (A.E.): No es un problema de que creamos o tengamos una sensación. Nosotros estamos proponiendo juntar a todos los presidentes de las entidades para trabajar en un acuerdo para que se entienda y se pueda dar a conocer la problemática del sector. El encarecimiento no es culpa de la hotelería o de los formadores de precios. Es responsabilidad de la realidad país, eso es lo que marca los precios con los cuales trabajamos. Entonces, valoramos la posibilidad que nos está ofreciendo el Ministerio de Turismo de armar un plan de trabajo para llevarlo a Economía o donde corresponda para que comprendan que la actividad tiene que tener alguna solución inmediata si queremos que Argentina sea un país con turismo receptivo.

-¿Ese debate no se debería haber dado antes de la Fitur?, ¿cuánto tiempo más pueden seguir esperando respuestas a los problemas de fondo que plantean?

-F.D.G.: Yo reconozco que me está traicionando la ansiedad y eso me enoja conmigo mismo. Antes la angustia era otra. Nosotros teníamos diálogo permanente, pero no conseguíamos resultados. Pero el apuro hoy viene por el lado de que venimos de un último año donde las agencias receptivas sintieron el cimbronazo. Y aunque muchos dicen que las emisivas vendieron un montón, pocos tienen en cuenta la concentración que se está dando en el sector, que apenas pudo recuperar lo que se había perdido en 2014. Y en el medio pasaron dos paritarias y hubo aumentos de impuestos. Por ejemplo, nosotros vendemos un hotel en Río Negro que te cobra el 5% de una percepción provincial. O sea, sobre una rentabilidad del 10% la mitad se la lleva un solo impuesto provincial. A eso súmale el impuesto al cheque y los costos de la tarjeta.

Por eso es imperioso trabajar en una propuesta integradora y federal porque si no este negocio es inviable. Coincidimos que este debate tendría que haber sido el mes pasado, pero también hay que entender que debemos dejar que las estructuras tomen posesión de sus espacios y entiendan nuestra lógica. Yo estoy seguro que el ministro de Turismo la comprende, pero seguramente en otras áreas del Estado –como pasó durante muchos años– necesitan que se les acerque esa realidad.

Recién hablaban de la devaluación, que para nosotros fue tan importante porque significó la eliminación del 35%. Pero ya pasó, porque la vorágine hace que en algunas situaciones estemos fuera de mercado y se necesite algo más. Además, esa no fue una medida tomada para el sector turístico, sino que involucró a todos los sectores.

-R.B.: Todo ha pasado muy rápido. Creo que tenemos que tener la suficiente capacidad e inteligencia para darles tiempo y el apoyo necesario a esta gente para llegar a algún tipo de solución.

-A.E.: Para mí el mayor problema es justamente la ansiedad. Hay que entender que hubo un cambio de Gobierno que para los cánones de este país fue enorme. Hace más de 25 años que no se da la confluencia de Nación, Ciudad y Provincia de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza –por citar las grandes concentraciones–, todas en manos de un mismo signo político. Hoy, eso que puede ser una gran ilusión, es a la vez una enorme responsabilidad. Hoy no hay excusas. Y esta situación de la que hablamos hay que revertirla. Hay que estudiar la cadena de costos de Argentina. Porque no es cara porque un hotel, un guía o una agencia cobran más, sino porque es un país gravoso.

Acá venís soportando incrementos salariales del orden del 30% anual, con un dólar pisado. Un 30% por año en una estructura de costos como la de la hotelería (teniendo en cuenta que los sueldos representan el 60% de los ingresos) implica que en tres años habría que doblar la tarifa. Eso es inviable.

Y vos competís con destinos turísticos que tienen las mismas tarifas que hace una década y toda la inflación contra la que combaten es como mucho del 4% al 5% anual. Con lo cual la compensan a través de cualquier alternativa.

-F.D.G.: En las agencias el costo salarial varía del 30% al 60% según el tipo de empresa. A eso sumale todos los problemas de los que hablamos y llega un momento en que las estructuras no resisten. Y lo que empezás a ver –y es lo que no queremos que pase- es una baja de calidad y servicios. Pero es la manera que queda para salir a competir. Igual en Argentina estos ítems siguen siendo muy buenos, pero no hay que flaquear.

Las tarjetas de crédito es otra cuestión que hay que revisar. Tienen un costo del 3% cuando en España es del 0,50%.

DAR Y RECIBIR.

-El ministro Santos habla de un acuerdo donde el Gobierno puede dar, pero al mismo tiempo tiene que recibir. ¿Qué ofrecen o prometen en un escenario complejo como el que describen?

-F.D.G.: Si combatimos la ilegalidad y dejamos de tener agencias de viajes monotributistas podemos aportar formalidad. Si no pagamos el 1,2% del impuesto al cheque y en cambio tributamos la alícuota como intermediarios, si no pago el 3% de las tarjetas de crédito y abono un número razonable… toda esa plata quedaría disponible para ser invertida, para dar más empleo y ofrecer un mejor servicio.

-R.B.: A mí no me gusta citar casos personales, pero éste es bastante gráfico. Yo en Catamarca tengo tres negocios gastronómicos con 32 empleados. Los lunes cierran. ¿Qué puedo dar?, si me bajás el costo laboral, me das una seguridad jurídica que haga que si tomo un trabajador después no voy a tener que vender un negocio para pagar un juicio laboral… si me dan eso yo abro los lunes y tomo 10 empleados más.

-A.E.: La idea es llevarle nuestras propuestas al Gobierno. En todo caso, si quiere algo a cambio que nos lo pida, que lo ponga arriba de la mesa. Pero para que nosotros podamos dar empleo se tienen que dar las condiciones que lo hagan posible.

LA TRIPLE ENTENTE.

-¿Por qué se han juntado para plantear un diagnóstico que hace seis meses hubiera parecido imposible que lo hicieran públicamente?

-A.E.: Porque como dirigentes creemos estar frente a una posibilidad histórica de revertir una situación muy complicada. Vamos a poner lo mejor para salir adelante. Y creo que otra no queda, porque detrás está el abismo. Turísticamente hablando, Argentina está cada día un poco más afuera del mundo. Y eso hay que revertirlo en forma instantánea, porque peligran muchas fuentes de trabajo e inversiones.

Lo nuestro es un mensaje de esperanza y de decir que queremos trabajar porque necesitamos revertir todo esto. No puede ser que las tarjetas te cobren el 3% cuando en el mundo es el 0,5%. No puede ser que el impuesto al cheque lo hayan puesto por dos años y esté hace 14. No puede ser que hace seis años nadie gane un juicio laboral si no es el empleado. Hay algo que está mal. Y después nos preguntamos por qué las tarifas son lo que son en Argentina.

-¿El frente común que armaron es para plantarse desde una situación de fuerza?

-A.E.: Para nada. Lo que estamos haciendo es darle valor al pedido del ministro de que el turismo sea una política integral. Y que no vaya por un lado Fabricio con las necesidades de sus operadores y, por el otro, Roberto con la de los hoteleros y gastronómicos. Todos juntos tenemos que repensar una estructura de país que luego nos sirva para salir a vender el producto.

Paralelamente, tenemos que aprender a manejar la ansiedad, porque en la urgencia se toman medidas transitorias que terminan siendo perjudiciales. Por eso la idea es sentarnos todos los presidentes de entidades, hacer un documento consensuado, pensado y que sirva para poder llevarlo a donde corresponda y avanzar. Pero eso no se hace de un día para.

Fuente: Ladevi
05/02/16

 

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