El puente ferroviario y el puente colgante que cruza el río Mendoza son dos íconos del patrimonio de Mendoza.

 

Entre los varios sitios patrimoniales de la localidad de Cacheuta se destacan los dos puentes que unen el sector lujanino con el sector lasherino del distrito, situación que en general se desconoce. Ambos fueron declarados patrimonio cultural de Mendoza en 2002, mediante el decreto N° 1059/02 que destaca el valor histórico, constructivo y ambiental de los puentes. Situados en el kilómetro 42 de la Ruta Provincial N° 82, fueron instalados con varias décadas de diferencia.

Mientras el primero, el puente ferroviario construido en ladrillo, formaba parte del circuito del Trasandino y se puso en marcha en 1891, al inaugurarse el primer tramo que vinculó Mendoza con Uspallata; el segundo, el puente colgante, fue construido en 1952 por la Dirección Provincial de Vialidad.

Un croquis publicado en el libro “Agua, vivienda y salud”, publicación que reflejaba las obras de los planes quinquenales de Perón en Mendoza, muestra a mediados del siglo XX una vista panorámica, quizás un poco sobredimensionada para lo que luego se construyó. La perspectiva que incluía también de fondo al puente con arquería de ladrillos, se destaca por la magnificencia del que se estaba por inaugurar. El autor de la vista se desconoce, pero detectamos que su expresividad está muy vinculada a la de otros puentes similares que se estaban realizando en otros puntos del país, entre ellos el puente colgante que cruza el río Quequén Grande en Necochea. Mientras éste último, hoy llamado puente Hipólito Irigoyen, fue inaugurado en 1928 y tenía un desarrollo de 270 metros, con una luz central de 150 metros, el de Cacheuta tenía dimensiones menores.

Aproximadamente alcanza un largo de 140 metros, para unir ambos lados del río, conectando el sector más antiguo de la villa y la estación del ferrocarril, con el barrio que se construyó para los trabajadores de la empresa Luz y Fuerza que realizó la compañía. Posee un grupo de viviendas construidas en piedra y una escuela que ya no funciona como tal. Lleva el nombre de Victoria Aguirre Anchorena, en honor a quien donara parte del dinero para la realización de Escuela Nacional Nº 54, denominación que tuvo inicialmente. Ella era una pionera del turismo termal y quiso contribuir a la educación de los niños del lugar.

En lengua huarpe o quechua, el significado de Cacheuta es “valle o lugar donde se reúne la gente” (Ca: otro; che: gente o persona y ata, ota, uta, «valle o lugar de reunión»).

 

 

Sin dudas, ambos puentes contribuyeron a la conexión de la población que allí vivió, y actualmente a los turistas que visitan este paraje de Mendoza, uno de los de mayor atractivo paisajístico. Por ello, el puente realizado por los ingenieros del Trasandino, que diseñaron a la manera de los acueductos romanos esta obra de ingeniería y el puente colgante con parantes de hormigón, son emblemas que identifican a todo Mendoza.

Por último, otra de las atracciones de este destino es el Puente Colgante peatonal de Cacheuta, una construcción con aproximadamente 140 metros de longitud que conecta al pueblo con ambos lados del río Mendoza.

Allí, además de deleitarse con el paisaje, se puede disfrutar de toda la adrenalina de saltar al vacío desde un puente de 30 metros de altura, sujeto a un arnés integral y cuerdas dinámicas: experimentae una fantástica caída libre y un columpio gigantesco. Se puede saltar de clavado, parado, de espaldas, front-flip, back-flip, etc. ¡Una experiencia inolvidable!

 

Fuente: Los Andes, por Arq. Graciela Moretti, Magister en Historia de la Arquitectura y el Urbanismo Latinoamericanos.

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