Ideal para disfrutar en cualquier época del año, la localidad cuyana cuenta con numerosas propuestas para todos los gustos.

Montañas, ríos, diques, bodegas, paisajes de ensueño, aguas termales, turismo aventura, arte, cultura, historia y tradición.

 

Mendoza, la tierra del sol y el buen vino, puede encontrar su síntesis en Luján de Cuyo, una localidad del noroeste en donde confluyen los principales atractivos que tiene la provincia. La “Tierra del Malbec” es un destino imperdible, disfrutable en cualquier época del año, tanto en viajes en solitarios, como en pareja, con amigos, en familia y en escapadas ejecutivas. 

 

Ubicada a 18 Km de la capital mendocina, Luján cuenta con un calificado polo gastronómico en Chacras de Coria, una tranquila urbe donde se entremezclan antiguas y coquetas chacras, casonas campestres, posadas rústicas recicladas, hoteles tradicionales y boutique, bodegas y un pintoresco centro comercial alrededor de la plaza Jerónimo Espejo. Cada domingo allí se congregan productores regionales, artistas y anticuarios en un paseo artesanal que genera una ecléctica experiencia cultural.
Cuna y hogar de los descendientes de Víctor Delhez -uno de los grandes grabadistas del siglo XIX-, Chacras ofrece un escenario ideal para disfrutar un paseo en bici tanto por sus calles con arboledas como por sus alrededores llenos de viñedos y bodegas cercados por las altas cumbres.
Más allá del ritmo de vida pueblerino, en Chacras también se concentra la actividad nocturna con sus pubs, discotecas, bares temáticos y resto entre los que se destaca Casona Perdriel, que ofrece comida regional gourmet en una mansión remodelada, y The Casero. El primer wine garden de la región ofrece una descontracturada propuesta con vino tirado, por copa, por botella, coctelería y gastronomía de primera calidad en el marco de un cómodo espacio indoor al que se suma un deck, un amplio patio con viñedo y cocina a la vista. Ideal para compartir en pareja y con amigos.

 

Circuitos enológicos

La ruta del vino en la “Tierra del Malbec” -slogan que pone en valor el varietal al cual se aboca el 80% de la producción vitivinícola del departamento-, cuenta con cuatro circuitos en los que se enlazan los paisajes naturales con las plantaciones de vid, la arquitectura de sus bodegas, una gastronomía de primera y, por supuesto, el aroma y el sabor de sus vinos. 

 

Las bodegas del Cordón del Plata, como las distinguidas Catena Zapata y Rosell Boher, potenciaron el inigualable marco brindado por las cumbres nevadas de la Cordillera Frontal y las largas extensiones de vid con sus imponentes edificaciones. La primera, fundada en 1902 por el inmigrante italiano Nicola Catena, fue una de las pioneras en introducir técnicas europeas en la vitivinicultura argentina y en haber descubierto los terroirs de altura extrema al pie de los Andes. Además de descollar con sus vinos de alta gama, actualmente Catena Zapata se destaca por el monumental edificio piramidal -inspirado en las ruinas mayas de Tikal, en Guatemala- en el que se realizan eventos como el lanzamiento del Mes del vino a principios de septiembre.
En tanto, Rosell Boher, además de tener presencia en Chacras de Coria cuenta con un espectacular y exclusivo lodge en Agrelo que incluye una casa de huéspedes con dos suites de lujo y habitaciones conectadas para disfrutar en familia y dos “villas simples” y una “Doble” de 105 y 170 metros cuadrados respectivamente. Las unidades cuentan con un estar a cielo abierto con jacuzzi con una paradisíaca vista a los Andes y a una laguna artificial.

 

El lujoso complejo se encuentra a 45 kilómetros de Mendoza Capital y linda con las 140 hectáreas en las que Marcelo Tinelli construyó su bodega Lorenzo, un confortable hotel Boutique & Spa que incluye con un restaurante de alta montaña a cargo de reconocido chef Mauro Colagreco, ganador de dos estrellas Michelín. 

 

En el Circuito El Río, llamado así por la relevancia que tiene el Río Mendoza en el terreno desértico donde crece la vid, se encuentra la coqueta bodega Casarena. Allí las degustaciones son una verdadera experiencia lúdica que conjuga el compartir, los recuerdos y los sentidos.

El Circuito del Sol, que comprende las bodegas que quedaron emplazadas junto a las nuevas zonas residenciales de Luján, cuenta con la presencia de marcas registradas como Nieto Senetiner y Vistalba. Ambas ofrecen visitas guiadas en las que, tanto expertos como recién llegados a la cultura del vino, podrán descubrir la historia familiar detrás de cada emprendimiento, los pasos a seguir para hacer una correcta degustación, curiosidades y especificaciones técnicas del proceso de productivo. Vistalba además cuenta con un restaurante de primer línea donde la presentación de sus exquisitos platos es una verdadera obra de arte y las

Por último en el Circuito La historia, sobre calle San Martín, se pueden visitar más de 20 bodegas fundadas a fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

 

Aventura, adrenalina y relax

En Luján de Cuyo se pueden encontrar numerosas actividades en contacto con la naturaleza a minutos de la ciudad.
En Potrerillos por ejemplo se pueden realizar cabalgatas, trekking, senderismo, escalada en roca, rapel, mountain bike y bungee jumping, los más osados. También hay empresas como Argentina Rafting, que brindan recorridos en cuatriciclo o que ofrecen atravesar por aire el Río Mendoza haciendo canopy, tirolesa o puenting en el marco de un paisaje cordillerano.

 

Más allá de su caudal, el río Mendoza siempre es una buena opción para hacer rafting, doki (canoa inflable con un guía y un pasajero) e hidro speed (plancha aerodinámica para embarcarse en forma solitaria por los rápidos).
En tanto, el embalse Potrerillos que se extiende por una superficie de 900 hectáreas permite hacer kayac, velerismo y SUP.
A la hora del relax, sin dudas Entre Cielos Luxury Wine Hotel & SPA en Chacras de Coria es una opción para aquellos que buscan una experiencia diferente. El complejo cuenta con el primer Hamam tradicional (circuito de baños turcos) de Latinoamérica y un hotel que, entre sus 14 habitaciones, tiene una “edición limitada”: aislada en medio de los viñedos y con vista a la montaña.

En tanto, las termas de Cacheuta ofrece una alternativa más accesible y familiar con un parque de agua con 3 piscinas (una para chicos, otra con olas) y un sector de vapores de agua termal, con el magnífico marco de la Cordillera. A un kilómetro, el hotel Termas Cacheuta ofrece baños y tratamientos de relax, para desintoxicar la piel y mejorar el sistema respiratorio.

Fuente: Imneuquen.com, por ANALÍA CASTRO

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