La Ruta 82 sorprende en un paseo que, a sólo 38 km de la ciudad de Mendoza, permite adentrarse en la Precordillera y disfrutar del relax, la aventura y un privilegiado entorno natural de montaña y río.

Hace algunos años, Cacheuta era parte del recorrido obligado para cruzar a Chile o llegar a Potrerillos y todas sus villas cordilleranas.

 

Hoy, la ruta provincial 82 dio un vuelco combinando encanto natural con servicios alternativos, logrando que cada vez más visitantes elijan el destino para planificar una escapada o bien, sus vacaciones.

 

Hitos naturales, históricos, culturales y turísticos como el dique Toma de Los Españoles (una de las primeras obras hidráulicas de Argentina), el Museo Ferroviario “Alejandrino Alfonso”, la Central Hidroeléctrica Álvarez Condarco, las Ruinas de la Usina de Fader (primer proyecto hidroeléctrico de Mendoza), el Hotel Termas de Cacheuta -que combina los restos del hotel original con su mayor parte reconstruida-, el Puente Colgante y, por supuesto, las aguas termales reconocidas como de calidad internacional, son sólo algunos de los atractivos que pueden sorprender al turista a lo largo de este recorrido.

 

Un circuito con mucho potencial

El camino hacia Cacheuta tiene su paso obligado por Blanco Encalada, donde las bajadas al río se popularizaron y hoy luce un balneario público muy concurrido, la “Playita de Luján”.

 

Mientras, surgen una importante cantidad de restaurantes, bodegones, cabañas, hospedajes y salones de té con fábrica de alfajores inclusive que conviven con empresas de rafting y campings inmersos en empinadas montañas. 

 

Llegando al final, donde el camino se hace un cul de sac, aparece el viejo Cacheuta, en el límite entre los departamentos de Luján de Cuyo y Las Heras, al oeste de la provincia.

 

Relax, historia y diversión, de la mano

La villa precordillerana de Cacheuta es una muestra híbrida surgida del entrecruzamiento del típico paisaje árido de nuestra montaña y las usanzas de descendientes de inmigrantes que habitan estos parajes. El que fuera hace un tiempo paso obligado a Chile nos lleva hoy a este pequeño poblado provisto de todos los atractivos para pasar unos días de relax en familia o con amigos.

Cacheuta es un pueblo de montaña que ha sabido reivindicarse y convertirse en un sitio con identidad joven que alberga bares, boliches nocturnos, restaurantes con concepto y cientos de artesanos que se encuentran en el lugar indicado para dejar volar su imaginación y hacer sus creaciones.

Pequeñas callecitas van metiéndose en el poblado, algunas ni siquiera permiten el ancho de los autos por lo que sólo se las puede recorrer caminando. La estación de tren se mantiene impoluta con flora crecida que la hace aún más pintoresca mientras los locales usan durmientes y rieles a modo de decoración. La música es una gran protagonista de este lugar: un spa tipo under permite disfrutar de una tarde de masajes distendidos mientras el reggae se hace propio. Siguiendo la callejuela casi enfrentada a la estación, detrás de una antigua puerta de correos aparece Rock n’ Riel, un restó de alto vuelo con una estética perfectamente combinada entre el rock y la historia ferroviaria de Cacheuta. Noches de bandas roqueras y tragos que también contagian a uno de los bares más famosos de Mendoza ubicado del otro lado del puente colgante, llamado Giramundo. Con conciencia de reciclaje, esta taberna de montaña conquista a público de todas las edades en un ambiente distendido y festivo. Por supuesto que no faltará la foto en el histórico y característico atractivo de Cacheuta: el puente colgante, que permite descubrir un imponente paisaje y practicar deportes extremos como bungy, jumping y puenting.

 

Cacheuta cuenta con un centro termal de fama mundial. La relajación y los beneficios medicinales de estas aguas pueden vivirse tanto en hoteles con los lujos cinco estrellas o en el parque de aguas termales que justamente es la espalda del pequeño pueblo que se ha conformado en Cacheuta.

 

Una cómoda piscina semicubierta, otra acondicionada con burbujas con una temperatura promedio de 30º y duchas masajeadoras son algunas de las maravillas que ofrece este parque con espacios para picnic.

 

El museo que guarda la historia ferroviaria

Como no mencionar en esta recorrida al Museo Ferroviario Alejandrino Alfonso, basado en la ex estación de trenes Blanco Encalada del Ferrocarril Belgrano. Está ubicado antes que la ruta provincial 82 cruce las vías, a la derecha, a pocos metros de la delegación municipal de Luján de Cuyo.

El Museo Ferroviario “Alejandrino Alfonso” es testimonio de la “máquina del progreso” que extendiera desde 1887 sus hilos de hierro y quebracho colorado hasta Chile, siguiendo el curso del río Mendoza, con el paso habitual de trenes de pasajeros y de carga. La vieja estación, custodiada por el último jefe ferroviario y su familia, guarda, nostálgica, objetos y voces que reflejaron una importante etapa de nuestra historia

De hecho es una creación del antiguo jefe del lugar, Néstor Antonio Flores. El museo exhibe un arsenal de objetos ferroviarios, atesorados con paciencia franciscana por Flores.

Mucho lo puso él cuando, en la década del ’90, los trenes fueron parados, evitando el latrocinio y protegiendo celosamente un patrimonio invalorable. Es que el veterano hombre del riel nunca claudicó en la protección del material del desaparecido sistema de transporte.

 

Fuente: Cambio de aire y Los Andes

 

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