El departamento sureño cumple todos los requisitos para vacaciones espectaculares en contacto con la belleza natural.

El invierno se vive en Malargüe con todas las letras; tiene tanta nieve, no sólo en el centro de esquí Las Leñas sino en otros parajes, que las guerras están aseguradas. Además la magia natural no se pone tímida con el frío sino que juega a hacer más notorios sus encantos para competirle a las cumbres blancas. Por la ruta 222 una muestra de sus obras al natural como la Laguna de la Niña Encantada y el Pozo de las Ánimas, también con sus leyendas merecen una parada. Los Molles es una villa que cada vez cuenta con mayor importancia, no sólo por la hotelería que se extiende, como la buena gastronomía, sino porque es un punto ideal para los que quieren esquiar y no gastar tanto.

También sus termas dan buenas excusas para quedarse a templar el cuerpo.
Pero el departamento tiene mucho más para dar, y hay excursiones que pueden hacerse todo el año. Tal es el caso de Caverna de las Brujas con su diversidad de formaciones estalactitas, estalagmitas y velos que adornan el interior, un hit sin tiempo.  El circuito se completa con la formación montañosa de Manqui Malal, donde se realizan caminatas entre fósiles milenarios, y en los días más fríos, se puede ver una cascada congelada. Y para reponer fuerzas y tener tiempo e ver las fotos en un lugar calentito, en el refugio que también es restaurante  se sirven comidas caseras; el plato destacado es el chivito y por las tardes las clásicas torta fritas. A tres kilómetros, siempre por la ruta 40, casi toda renovada, está Turcara, donde se accede a un recorrido que conjuga tirolesa, vía ferrata, puente colgante, escalada y la mejor vista panorámica de la zona en un desk living para las visitas vip de la montaña.

Los volcanes brindan experiencias únicas con su belleza y energía y protagonizan uno de los circuitos más distintivos, donde destaca el Malacara con sus hidromagmáticas y la Payunia y sus campos volcánicos de Llancanelo, propuestos para ser declarado Patrimonio Natural Mundial. Castillos de Pincheira, además de su hermosa vista de la montaña, brinda uno de los mejores chivitos al horno de barro.

Cuyam co, o agua que nace de la tierra, alberga el único criadero de truchas del sur mendocino, donde se sirve un único menú con delicatesen donde el salmónido se degusta en distintas preparaciones. La ciudad invita a recorrer el Planetario Malargüe; Parque del Ayer, Mercado Artesanal y Museo y el Observatorio Pierre Auger, completan un circuito científico e histórico.

Fuente: Los Andes

 

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