De acuerdo al informe del Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés)

, la actividad en la región creció apenas un 0,2% en 2016, sintiendo el impacto de la recesión brasileña. En Argentina solo se salvó de la caída el gasto en viajes al exterior. Pero a partir de 2017 se espera una recuperación moderada, pero ininterrumpida. A largo plazo, las perspectivas globales y regionales para la actividad son mucho mejores que las que se estiman para nuestro país.

La semana pasada el Consejo Mundial del Viaje y el Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés) hizo públicos los resultados del Informe de Impacto Económico de la actividad. Elaborado de forma conjunta con Oxford Economics, el estudio analiza el comportamiento actual y elabora perspectivas para el sector, tanto a nivel global, como para 25 regiones y 185 países.

DE LO GLOBAL A LO LOCAL.

A nivel global no deja de sorprender la resistencia de la actividad, que por sexto año consecutivo creció con tasas por encima de las que puede mostrar la economía en general. Según el informe del WTTC, en 2016 el sector generó uno de cada 10 puestos de trabajo en todo el mundo, representando 292 millones de personas ocupadas directa o indirectamente. Es más, a diferencia de otras ramas donde el futuro como demandantes de mano de obra es opaco, se espera que en el caso del Turismo aumente su dotación a un ritmo del 2,5% anual en la próxima década, llegando a generar 1 de cada 9 empleos. En definitiva, el sector del turismo y los viajes creció un 3,3% en el año 2016, aportando US$ 7,6 mil millones, lo que supone el 10% del PBI mundial (impacto directo, indirecto e inducido). “Que sea el sexto año consecutivo en superar el crecimiento de la economía global demuestra la solidez del sector y el deseo de la gente por seguir viajando a esar de los desafíos políticos y económicos”, comentó respecto a los resultados David Scowsill, presidente y CEO del WTTC.

Incluso las perspectivas son aún mejores, ya que para este año se prevé un alza del 3,6% de la contribución sectorial al PBI global y hasta 2027 una tasa anual del 3,9%.

LATINOAMÉRICA, DE MAL EN MEJOR.

A la hora de poner la lupa en los datos por región es inocultable que el más llamativo es que América Latina fue la que peor desempeño tuvo el año pasado, con un crecimiento de apenas el 0,2%. Un comportamiento muy lejano al que tuvo el sudeste asiático (+8%), pero también del resto de los bloques, que crecieron entre el 4,6% y el 1,6%. La muy floja dinámica de Latinoamérica (aunque algunos países como Costa Rica, Colombia, Perú, Paraguay y Chile tuvieron un rendimiento por encima de la media mundial) fue explicada por el WTTC como fruto de los problemas del gigante de la región: “La economía brasileña lastró a todo el sector”.

• PBI: la contribución total al Producto fue del 9,6% en 2016 y se espera que la economía turística aumente un 4,4% este año y lo haga un ritmo anualizado del 2,6% hasta 2027. Esto último lo ubica como el de menor crecimiento previsto entre los 10 países de la región medidos y en el 156° lugar entre las 185 naciones consideradas. Aunque vale tener en cuenta que desde 2011 Argentina venía acumulando caídas interanuales. • Empleo: para el WTTC para el WTTC la industria aporta 1,5 millones de empleos directos, indirectos e inducidos. O sea, el 8,8% del total. Después de seis años de retroceso, se espera que la mano de obra generada crezca un 8,6%, el 4° mayor incremento a nivel global en 2017. Sin embargo, la expectativa a 2027 es que ese ítem aumente a un ritmo promedio del 1,8%, por debajo de la media de la región y el puesto 120 en el listado internacional. • Inversiones: en 2016 representaron el 7,3% del total. El Consejo espera que este año crezcan un 8,7% y aun ritmo anualizado del 2,9% en la próxima década. A corto plazo es la tasa más alta en la región y una de las alzas más importantes en el globo. A largo plazo, el índice es el segundo más modesto de Latinoamérica y entre los más rezagados a nivel internacional.

 

 

Para este año los pronósticos son mejores, pero el ritmo de evolución seguiría siendo el más flojo y se ubicaría muy debajo de la media global. El Consejo dijo que espera que el PBI turístico de América Latina crezca sólo un 2%, aunque significaría una vuelta a tasas positivas. Un dato no menor es que, sin embargo, la creación de empleo aumentará a un ritmo mayor (+3,1%) que la mayoría de las otras zonas y lo propio sucedería con las inversiones en el sector (+3,5%).

A largo plazo los indicadores no dejan de ser moderados, pero muestran una mayor solidez. Se estima que hacia 2027 el ritmo anual será de +3,5%, por encima de las dos principales regiones en términos absolutos (Europa y Norteamérica) y en línea con el promedio global.

ARGENTINA, PRESENTE Y DESAFÍOS.

Al sumergirse en los datos de Argentina no hay subjetividad posible en la mirada de que 2016 fue un mal año. De los 14 indicadores medidos sólo subió uno (y no es sorpresa): el gasto de los argentinos en turismo emisivo creció la friolera de un 31%. El resto de los números vienen precedidos de un signo negativo, contra un 2015 donde también habían reportado bajas sensibles.

Entre los más preocupantes está la caída de un 4% de la contribución del turismo al empleo, con el agravante de que para el WTTC es el sexto año consecutivo con bajas interanuales en la mano de obra empleada por la actividad (tanto directa como indirecta).

Otro dato que no crece desde 2011 –siempre según la WTTC– es la contribución (tanto directa como indirecta) de los viajes y el turismo al PBI. El año pasado la actividad cayó un 2,7%, incluyendo bajas en turismo receptivo internacional, interno e inversiones de capital.

Ahora bien, para el Consejo está claro que 2017 será un año bisagra. No hay uno solo de esos 14 índices en los cuales espera que haya una evolución negativa este año, ni en la próxima década.

En general, se espera que la economía del sector crezca un 4,4% este año, con dos variables salientes: un aumento del 8,7% en la inversión de capitales y una suba de casi el 10% en la antidad de empleos directos. Mucho más modestas son las expectativas en cuanto a gasto específico de los visitantes extranjeros en el país (+2,5%), el del turismo interno (+3,3%) e incluso en el emisivo (+5,2%). Claro que en los dos primeros segmentos esos incrementos significarían apenas una recuperación parcial de lo perdido en los últimos años, mientras que el de los viajes de argentinos fuera de las fronteras habla de una ralentización en una dinámica de crecimiento inusualmente alta.

Por otra parte, según las previsiones de la WTTC, 2017 marcaría el inicio de una redención que se extendería por la próxima década. Ahora bien, los ratios de crecimiento anuales previstos hacia 2027 son muy conservadores. El aporte del turismo al PBI aumentaría a una tasa del 2,5% anual, la cual no sólo sería el índice anualizado más bajo en comparación a los otros países de la región, sino que ocuparía el puesto 156 entre las 185 naciones medidas. O sea, este año Argentina sería la economía turística número 93 en cuanto a crecimiento esperado, pero en el largo plazo (2017-2027) se ubicaría cómodamente entre las que se desarrollan más lento.

Algo similar ocurre con el resto de los indicadores. En 2017 Argentina será el lugar de Latinoamérica donde se espera que crezcan más fuerte las inversiones en turismo y el aporte a la creación de empleo. De hecho, esas previsiones ubican al país como el 12° y 4°, respectivamente, crecimiento más importante a nivel global para este año. Pero, nuevamente, cuando el WTTC le pone cifras a largo plazo, también en generación de mano de obra (+1,8% anual) como en inversiones (+2,9%), nuestro país cae al último tercio de las tablas regional y mundial.

MEDIO LLENO, MEDIO VACÍO.

La mitad llena del vaso es que el Consejo piensa en una rápida recuperación en 2017 y un moderado crecimiento en el resto de la década. La mitad vacía es que en el largo plazo los niveles de desarrollo del PBI turístico, las inversiones y el empleo están muy alejados de los que el propio Ministerio de Turismo de la Nación prevé hacia 2020. Para ese año el MinTur tiene una meta aspiracional de aumentar en 3 millones la cantidad anual de arribos de extranjeros. O sea, un 50% acumulado de crecimiento y un aumento del 90% en el gasto promedio de los turistas. Un objetivo que, por lo pronto, ya perdió 2016, donde tanto las llegadas, como el gasto, no sólo no subieron respecto a 2015, sino que decrecieron.

Y lo mismo puede decirse del turismo interno, donde el Plan Sectorial se planteaba generar 22 millones más de arribos anuales para 2019, o sea un 47% más que en 2015. Ni que hablar en materia de creación de empleo, donde el WTTC estima una tasa a largo plazo del 1,8% de aumento anual contra el 8% promedio que espera crezca el MinTur cada año hasta 2020.

Obviamente, semejantes índices de crecimiento esperado no coinciden con las expectativas del WTTC. Lo cierto es que en 2017 en Nación esperan que la devolución del IVA a los extranjeros sobre los servicios hoteleros y la ampliación de la oferta aérea sean dos shocks que permitan recuperar el terreno y volver a crecer a tasas superchinas.

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