Remolino de voces y gritos, la polvareda levantada como son en el viento, la batalla que respira en el cuerpo de cada soldado, caballos y hombres esparcidos en el dolor, banderas caídas y una que se erige como estandarte de libertad.

Esas imágenes son parte de mi imaginación, mientras recorro el Memorial me traslado a otro tiempo, al momento de la gesta libertadora, al instante en que Argentina se independizaba del yugo español, las banderas me recuerdan esa aventura por la independencia que San Martín inició con sus hombres en Mendoza.

Retazos de ese tiempo, de la historia del país que empezaba a forjarse y los episodios históricos que transcurrieron en Mendoza, se pueden percibir en el Memorial de la Bandera del Ejército de Los Andes, inaugurado el 17 de agosto de 2012, un edificio que alberga a la bandera del mismo nombre y a los estandartes que San Martín tomó de las Fuerzas Realistas en la Batalla de Chacabuco (1817).

Ubicada en un parque de esparcimiento y recreación la emblemática obra, diseñada por los arquitectos Mercedes Castro, Emanuel Fernández y Silvia Salustro, recibió recientemente el reconocimiento Edificar 2012 por su revalorización arquitectónica y urbanística además de la excelente utilización de materiales de construcción, y está constituida por tres salas de acceso público.

En una de esas salas pude contemplar la Bandera de los Andes que cuenta con una tradición que se remonta al mes de agosto de 1816, en ese año por una propuesta del General José de San Martín fue elaborada por mujeres mendocinas y bordada por las monjas del Monasterio Buena Enseñanza. Meses después, exactamente el 5 de enero de 1817, en el convento de San Francisco durante la bendición y la jura del mismo estandarte San Martín dijo: “Soldados esta es la primera bandera independiente que se ha levantado en América”.

Cuando el prócer partió con su ejército el 24 de enero de 1817 hacia Chile, para luchar por nuestra independencia, lo hizo portando la Bandera de los Andes y fue la que presidió cada una de las batallas.

La historia continua y como en un viaje por el tiempo, me traslado al 12 de febrero de 1817 a la Batalla de Chacabuco en Chile, donde San Martín grita y blande su espada contra los realistas españoles para ganar dos trofeos de guerra: las banderas de Chiloé y Valdivia, que se exhiben actualmente en el memorial y han sido restauradas para recordar la valentía de esos hombres que lucharon por el porvenir de una nación.

Además, el Memorial alberga un espacio de conferencias y proyección de audiovisuales, donde con una gran comodidad y un sonido de alta calidad se puede conocer en profundidad la historia de los objetos y documentos patrimoniales exhibidos.

En la salida me senté en el pasto húmedo de ese parque interminable que rodea al edificio, a observar las copas entrelazadas de los árboles, mientras pensaba en la intensidad de los sentimientos de esos hombres, que los llevaron a luchar por sus ideas, a creer en la revolución que derivó en su libertad.

Después estuve buscando unas palabras que resumieran lo que pudieron sentir esos próceres, esos hombres valientes que dejaron sus vidas en el combate y encontré estas palabras de José de San Martín: “gracias pueblo inmortal de Cuyo, porque ustedes hicieron el ejército libertador, los hombres y mujeres de este suelo…”.

 por Gabriela Marcucci

 

 

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