Durante los primeros 20 días de enero se manifestó un movimiento de entre el 50% o 60% de la ocupación, con picos del 80%. Vale decir sin ser óptimo resultaba medianamente aceptable, aunque no para el mes de mayor ocupación en el año.

Se analizaron diferentes explicaciones las tres principales:

a) El desplazamiento masivo de turistas locales y nacionales a CHILE, atraídos por la indudable conveniencia cambiaria (algunos hemos visto 10 veces estos movimientos entre Argentina y Chile, o viceversa, desde 1970 a la fecha), aún con el castigo de soportar hasta 12 horas de espera para poder cruzar la frontera.

b) La situación económica deprimida en general de Argentina, que no solo ha determinado la baja en Mendoza, sino también en la costa y otros centros turísticos, que aún con “remates” de servicios, no logran alcanzar niveles de ocupación compensatorios de costos de operación e impositivos.

c) La enorme informalidad no controlada que determina derivaciones de turistas a prestaciones que no cumplen en su mayoría con las normas, y generan una competencia desleal insostenible en alojamientos y transportes turísticos.

Aún cuando el EMETUR preparo una campaña de promoción de buen nivel y se intento atraer los turistas mostrando lo mejor de las montañas, los vinos y los servicios.

Sin duda que otro factor que no ayuda y tiene su incidencia es el clima. La permanente difusión de niveles de hasta 40° desanima a muchos.

Lo expuesto ha determinado que en los últimos 15 días la ocupación ya no fue entre del 50/60% sino, en general, fue del 30/40%, expresado por diferentes prestadores.

El espíritu y la vocación de los prestadores y las autoridades del sector, deben reforzarse y continuar esta tarea que durante años fue construyendo esta industria que genera más del 10% del ingreso provincial.

Fuente: CTM
04/02/2017

 

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