Confieso que soy una viajera a la que le gusta conocer lugares donde el asfalto, el smog, las luces de neón y el cemento son el paisaje. La naturaleza no es mi debilidad. Por eso fue una sorpresa para mi sentir que la provincia de Mendoza, de mi Argentina, ¡me había conquistado!

El viaje de ida, al final, decidimos hacerlo en dos etapas. Paramos en la ciudad de San Luis, capital de la Provincia de San Luis. Descansamos y a la mañana siguiente luego de desayunar y de cargar nuestro termo con agua para tomar unos mates mientras viajábamos por fin salimos hacia Mendoza.

El paisaje ya cambiaba… dejamos de ver pura llanura para comenzar a ver más cerros, más montañas (algunas que atravesábamos a través de túneles) y esos árboles altos y esbeltos que merecen ser pintados, los imponentes álamos…

Nuestra primer parada en Mendoza sería en Uspallata, una villa surcada por el río Mendoza y los arroyos San Alberto y Uspallata.

 

Para recorrer la provincia de Mendoza hay cinco circuitos turísticos bien programados:

  1. Gran Mendoza
  2. Alta Montaña
  3. Valle de Uco
  4. Circuito del Atuel
  5. Circuito del Sur

Nosotros, durante este viaje, haríamos dos de esos circuitos de manera casi completa:

el de la Alta Montaña (zona que bordea el Río Mendoza, desde el oasis agrícola que circunda la Ciudad de Mendoza, hasta el espectacular cordón cordillerano que marca el límite entre la República de Argentina y la República de Chile. Verás valles, arroyos, ríos, cerros precordilleranos y los más elevados picos de la Cordillera de Los Andes) y el de Cañón del Atuel que contaré en la próxima entrega.

 

Empezaré el relato con el primer circuito: Alta Montaña.

Llegamos a la ciudad de Uspallata enclavada en un bolsón en el Valle de Uspallata. Una villa pintoresca. Nos alojamos en un hotel sencillo, de montaña. Allí pasaríamos dos noches.

 

Uspallata, además de tener un excelente paisaje, es un excelente lugar para conectarse con la Historia de Argentina y Latinoamericana. En toda esta zona comenzó la gran gesta del General don José de San Martín, ¡nuestro gran Libertador! Aquí se iniciaron las “Rutas Sanmartinianas“, con ejércitos preparados para cruzar la Cordillera de los Andes cuya intención era lograr la libertad de Chile y Perú.

 

Haciendo “base” en Uspallata pudimos conocer lugares espectaculares.

Uno de esos grandes paseos, fue el de recorrer parte de las Rutas Sanmartiniana. Esta vez le tocó el turno a un puente que tiene historia: el Puente Picheuta.  Está tan solo a 23 km. de Uspallata, muy cerquita de la ruta Internacional Nro. 7.

Es un viejo puente de arco, sobre el río Picheuta, construido con canto rodado y sellado con argamasa. Dicen que este puente fue construido por el ingeniero Ambrosio O’Higgins, padre de Bernardo O’Higgins a fines del siglo XVIII. Y que en el mes de febrero del año 1817 adquirió notoriedad porque fue utilizado por el General San Martín como una de las rutas para atravesar la cordillera de los Andes. Estar en este lugar me sensibilizó, porque ver ese puente que fue utilizado por uno de los próceres de mi país me llenó de emoción. Es considerado un “Lugar Histórico Nacional” y no es para menos. Además el paisaje es ¡perfecto!

 

Otro de los paseos que hicimos fue cruzar a nuestro país vecino de Chile, a través del túnel “Cristo Redentor“. Este es uno de los pasos fronterizos más importantes que se utiliza para comunicar Argentina con Chile, y viceversa, a través de la Cordillera de los Andes. Aquí los países se unen a través de la provincia de Mendoza (Departamento Las Heras) de Argentina y de la provincia de Los Andes (Región de Valparaíso) de Chile. Para nosotros fue una linda experiencia a pesar que, en algunos sectores de la ruta hay curvas muy cerradas y les confieso que me he asustado. Además, mientras hacíamos el recorrido muy cómodamente sentados en nuestro auto, pensábamos cómo habrá podido lograr este cruce el General San Martín a lomo de mula y a caballo. Héroes absolutos aquellos hombres, motivados tan solo por el anhelo de Independencia.

Desde aquí nos fuimos directamente a conocer otro “ícono” del lugar, siempre dentro de la zona de Uspallata, nos dirigimos al “Puente del Inca”. Es uno de los lugares que, a quien vaya por allí, recomiendo conocer.

 

El Puente es una formación rocosa que creó un puente natural sobre el río Las Cuevas. Es una de las “Áreas Naturales” protegidas en la Provincia. Antiguamente, en el año 1925, allí funcionaba el “Hotel Puente del Inca”, donde cada habitación poseía su propio baño termal. Este hotel ayudó a convertir este lugar en un punto turístico importante de la provincia.

 

El Hotel, ahora abandonado, dejó su esqueleto en ese lugar luego de un alud sufrido hace tiempo. Esto pasó en el año 1965 y aún sigue en ese estado de abandono. ¡Una pena! porque este lugar es algo “especial” que nos regala la naturaleza y que nosotros los humanos lo desperdiciamos. Lo único que se salvó luego del alud fue la Iglesia, a la que solo destruyó una de sus paredes y pudo servir de refugio a la gente que estaba allí en ese momento.  Esa Iglesia fue inaugurada el 11 de septiembre de 1929.

 

Al costado del “Puente del Inca” hay un mercado sencillo donde la gente de la zona vende sus artesanías. Pueden ser tejidos o también venden botellas o zapatillas que han pasado unos días sumergidas en el agua termal y toman ese color amarillo por el efecto del azufre porque queda impregnado en él.  En casa tengo mi botella de “Coca Cola” que se bañó en esas aguas termales y quedó Increíble!!

 

Fuente: Blog de viajes ”Lilian viajera”

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.