Las bodegas son uno de los grandes atractivos turísticos de la provincia. Enmarcadas por paisajes de ensueño, proponen degustaciones, menús en pasos y recorridos para conocer a fondo la industria y sus particularidades.

 

Mendoza ofrece una innumerable de ofertas gastronómicas y da la posibilidad de probar los mejores vinos del mundo.

La ruta del vino en Mendoza es un circuito ideal para los amantes del vino y el buen comer. Pero no solamente ellos están invitados a la propuesta.

 

Los paisajes y la gastronomía de Mendoza, junto a la cálida atención de los anfitriones, la convierten en el lugar perfecto para cualquiera que quiera vivir una experiencia de primer nivel. 

 

En principio, hay que decir que la ruta del vino en realidad no es un camino establecido que se puede recorrer de punta a punta. La provincia tiene varias zonas fuertes de cosecha de la vid, y en cada una hay decenas de opciones para explorar. En total, la región cuenta con cerca de 1200 bodegas, de las cuales alrededor de 100 están habilitadas para las visitas. Por eso, es imprescindible, a la hora de planear un viaje, decidir cuáles son las que se visitarán. El itinerario puede elegirse de acuerdo a los gustos, ya que no todas ofrecen los mismos productos, o en base a la cercanía con el lugar de hospedaje.

Es importante tener en cuenta que si se decide ir a las bodegas de manera particular, se debe hacer una reserva previa para asegurarse el lugar. Para tener todo listo, otra opción es contratar un tour que permite el traslado y garantiza el cupo para la excursión. Otra forma de transporte, para abarcar varias bodegas si no se cuenta con movilidad propia, es el bus vitivinícola hop on hop off, que cada día de la semana llega a una región diferente y para en varios establecimientos, de los cuales se pueden elegir los que sean de interés del visitante.

Las grandes zonas productoras son cuatro: Norte, Este, Valle de Uco y Sur. La primera es la más cercana a la capital de Mendoza, a unos 20 kilómetros, y abarca los departamentos de Godoy Cruz, Guaymallén, Maipú y Luján de Cuyo. La segunda comprende los de San Martín, Santa Rosa, Rivadavia y La Paz. A unos 100 kilómetros de Mendoza, la ruta del Valle de Uco reúne los departamentos de Tunuyán, Tupungato y San Carlos. Es la zona más alta de la provincia y brinda paisajes soñados gracias a la majestuosidad de la montaña. Por último, la ruta Sur incluye los departamentos de General Alvear y San Rafael y se inicia a 260 kilómetros de la ciudad.

Vamos a empezar con la región en la que está la que fue recientemente seleccionada como la mejor bodega del mundo.

 

En el Valle de Uco se encuentra el establecimiento Zuccardi, que ganó el primer puesto en el prestigioso ranking de The World’s Best Vineyards, que premia los 50 mejores viñedos del mundo. Fue destacada por ser una joya arquitectónica y por sus vistas impresionantes de la Cordillera de los Andes. 

 

La edificación, integrada completamente al entorno, ofrece un panorama increíble del paisaje y tiene dos salas de degustación, una debajo de una cúpula de acero que refleja el sol y otra, cercana a las barricas de vino. El lugar ofrece no solamente la posibilidad de conocer el proceso de elaboración del producto y degustarlo, sino también la opción de disfrutar del restaurante “Piedra infinita”, que cuenta con un menú de 4 pasos, elaborado con productos regionales y maridado con vinos Zuccardi.

En la misma zona, podemos visitar la bodega Giménez Riili, un lugar mágico en medio de la naturaleza en el que el disfrute es lo más importante. La casa ofrece un menú de degustación de 7 pasos, en los que la comida se conjuga con el vino. Todo empieza con un espumante maridado con la primera entrada. Siguen los vinos blancos y más platos para probar. Especialidades de la región, como quesos, aceites y carnes son algunas de las delicias que se pueden probar. Con el plato principal, más fuerte, llega el vino tinto, en diferentes variedades. Su sabor es ideal para las comidas que se ofrecen, con cerdo o cordero entre otras opciones. Para el final, el postre, y al terminar, una infaltable copa de champagne, para brindar luego de una comida inolvidable. La atención del restaurante es una de las características salientes. Los anfitriones explican con detalle cómo es el sabor de cada uno de los 8 vinos que se degustan. Cuentan cómo se hace, cuáles son los sabores mezclados y cuáles son los platos ideales para acompañarlos. Los encargados son verdaderos expertos en la materia.

También en Valle de Uco se ubica Salentein, un importante establecimiento. El predio cuenta con una posada, instalada en medio de los jardines y viñedos, para los que deseen hospedarse en el corazón de la ruta del vino. La arquitectura de esta bodega fue planeada con cuidado para que el producto final sea especial.

 

La experiencia al visitarla no implica solo la degustación y el conocimiento de la industria. También incluye un paseo por el Espacio Killka, una galería que reúne una colección de arte argentino contemporáneo y holandés del siglo XIX y XX. El lugar cuenta con un restaurante, en el que se fusionan el vino, el arte, la naturaleza y vistas excepcionales del paisaje. 

 

En la misma zona encontramos Casa de Uco, una bodega boutique que también cuenta con un hotel y un restaurante, en el que se puede probar una gran variedad de vinos y platos típicos. Un recorrido por los viñedos permite ver el proceso que lleva a la fabricación de la bebida. Un guía de la casa cuenta todos los secretos de la zona y explica las particularidades que tiene el suelo pedregoso de la región. Explica cómo es el proceso de poda de la vid y cómo es el trabajo que se hace hasta la época de la cosecha. La bodega es experimental y tiene un estilo innovador. Con aberturas en el techo, permite que la luz natural ingrese constantemente. Allí llegan las uvas, que enseguida empezarán a fermentar. Luego, quedan estacionadas en enormes barriles donde se sigue llevando a cabo el proceso de fabricación del vino.

 

Al terminar el recorrido se prueban algunas variedades de la casa y es posible observar la belleza del paisaje desde una terraza. Las montañas, imponentes, enmarcan los viñedos y las construcciones, que parecen chicas en medio de la enormidad de la naturaleza. 

 

En la región de Luján de Cuyo encontramos una bodega dedicada exclusivamente al espumante. Se trata de Cruzat, donde se puede conocer la planta y hacer degustaciones. Allí, una simpática guía cuenta la historia de Pedro Rosell, el fundador de la empresa, y su método artesanal para preparar el producto. Se puede conocer cada uno de los pasos y entender la magnitud del trabajo que se necesita para llegar a lograr un espumante de alta calidad. Lleva tiempo y mucha dedicación. Desde la extracción de la uva hasta la colocación del corcho. La visita se completa con una degustación de tres variedades, durante la cual la experta en la materia explica las diferencias entre cada una y da recomendaciones sobre la mejor manera de tomarlas. Entre juegos y secretos, la jornada termina con muchos conocimientos adquiridos sobre la industria.

Después de Cruzat y siguiendo por la ruta de camino a Mendoza encontramos la bodega Achával Ferrer, que se dedica exclusivamente al vino tinto. Este establecimiento es de visita obligada para los amantes del malbec y los vinos complejos. Allí se ofrecen degustaciones de algunos de los productos, guiadas por personal del lugar, que describe con detalle los procesos con los que fueron hechas las variedades. Se empieza con un vino suave, para seguir con otro más robusto, ideal para acompañar platos potentes, y se termina con uno bien dulce. Los paladares más exigentes disfrutarán de esta experiencia, al probar un producto hecho con técnicas casi artesanales, con exigentes condiciones de guarda, avalado por mercados expertos.

En la zona de Maipú encontramos la reconocida bodega López, que invita a los visitantes a recorrer el lugar de manera gratuita.

 

Se puede conocer así la historia, la trayectoria, las formas de cosecha, el proceso de elaboración, añejamiento y embotellado. La visita dura una hora e incluye la degustación de dos vinos, uno tinto y uno blanco. 

 

Para un paseo más profundo se puede vivir la experiencia con un guía, que explicará con detalle el proceso de elaboración de vinos y champagnes. El lugar cuenta con un restaurante con un menú que puede ser a la carta o en pasos, para maridar las exquisiteces de la región con los deliciosos vinos.

 

Mendoza tiene una infinidad de propuestas para conocer el vino argentino, probarlo y combinarlo con platos típicos. Los turistas pueden elegir de acuerdo a sus gustos o en relación con la cercanía con el lugar en el que se estén alojando. Cualquiera sea la opción por la que se decidan, siempre saldrán ganando y la experiencia será inolvidable.

 

Fuente: Clarín

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