Todo lo que le faltó en elocuencia discursiva al brevísimo acto en la Rosada, lo compensó a la mañana siguiente el propio ministro de Turismo, Gustavo Santos, en una hora y media de charla con la prensa especializada. Allí explicó cómo piensan alcanzar las ambiciosas metas propuestas en el Plan y de qué manera están trabajando en forma paralela los pedidos del sector privado.

La sobria presentación del Plan Nacional de Turismo abierta y cerrada por un discurso de apenas 10 minutos del presidente Mauricio Macri tuvo mucho de puesta en escena del músculo político sectorial. La foto del primer mandatario encabezando el acto, sumado a la convocatoria de otros importantes funcionarios nacionales, de los titulares de las carteras provinciales y de toda la dirigencia empresaria sectorial (incluso hasta parte de la gremial dijo presente), fue celebrada con un puño cerrado en Suipacha 1111.

Todo lo que le faltó en elocuencia, palabras y explicaciones al brevísimo acto en la Rosada, lo intentó compensar a la mañana siguiente el propio ministro de Turismo, Gustavo Santos, en una hora y media de charla con la prensa especializada.

Naturalmente, el diálogo con el ministro se inició con la capitalización inmaterial de la imagen de la noche anterior: “Se dio un hecho inédito, que es que todo el turismo argentino estuviera junto detrás de una visión estratégica que es crecer y, sobre todo, generar empleo, que es el sentido último de toda nuestra gestión. La presentación puso en escena en el máximo nivel político al sector. El presidente avaló las políticas turísticas de forma explícita y nos mostró a todos juntos, que es como se debe trabajar. Más allá de nuestras diferencias, que existen, pero que en vez de separarnos nos tienen que enriquecer y no mostrarnos como poseedores de la verdad. Todos juntos vamos a encontrar las mejores soluciones”.

AMBICIONES VS. MEDIOS.

-Al margen de los números y objetivos planteados, ¿Qué hay que esperar del Plan en cuanto a medidas concretas para alcanzarlos?

-Lo que ustedes recibieron son fundamentalmente los resultados esperados, adonde queremos llegar. El cómo lo vamos a hacer es un proceso, que va desde ahora hasta 2020.

El planteo que nos hacemos es múltiple. Incluye una reingeniería de mercados para reconstruir nuestra estructura de clientes internacionales. Pretendemos no ser tan dependientes de los países limítrofes, que están muy atados a lo cambiario. Eso nos vuelve muy débiles frente a situaciones coyunturales que no manejamos. Por eso, vamos a apostar a una situación más estable, que nos permita que seamos nosotros los que de alguna controlemos las variables. En ese sentido está explicado el crecimiento que pensamos tener en los distintos mercados.

Nos hemos planteado metas importantes en el mercado norteamericano, el europeo, el asiático y el de Oceanía. En cambio, somos mucho más moderados en el caso de los países limítrofes y aún más conservadoras respecto de Brasil, donde prevemos un incremento del 24%. Esto último, proyectado a cuatro años, nos va a dar una cifra inferior a la que tuvimos en nuestro mejor momento con Brasil. Sin embargo, ahí también vamos a crecer y vamos a generar un shock muy fuerte. Pero hoy no están dadas las condiciones para iniciar un plan como el que ya tenemos diseñado para ese mercado. Tenemos contactos, contratos cerrados y acciones previstas, pero inclusive hemos tenido que posponer unos días la realización de la Semana Argentina (en San Pablo). Esperamos encontrar un poco más de calma política allí como para que alguien nos pueda prestar atención a lo que hagamos. Pero a Brasil vamos fundamentalmente para evitar la sangría y frenar la caída atroz del mercado brasileño.

En cambio apostamos mucho a América del Norte que, como todos los mercados a los cuales queremos llegar, tiene mayor productividad en estadía por pasajero.

Nosotros llegamos a tener en 2008 un gasto per cápita cercano a los US$ 980. Hoy rondamos los US$ 730. No sólo tenemos menos turistas, sino que hemos perdido 25 puntos de productividad. Con lo cual, en la nueva composición de clientes a la que apuntamos queremos recomponer el gasto, para llegar a los US$ 900, que son 10 puntos por debajo de lo que tuvimos en el mejor momento. Así que no estamos planteando locuras.

-¿Cómo van a hacer para crecer un 95% en el tráfico de Estados Unidos?

-Cuando me hacen ese planteo les respondo que la sola apertura ha significado condiciones muy diferentes en la relación con Estados Unidos y Canadá. Hoy hay una visión positiva hacia Argentina, la cual vamos a aprovechar. La visita del presidente Barack Obama fue una acción promocional extraordinaria. Él twiteando mientras tomaba mate y bailaba tango, y poniendo en su Facebook que estaba en el mejor país del mundo y que quiere preservar esto para sus hijas y nietos es impagable. A eso le sumamos una fuerte campaña promocional con foco en Miami, Nueva York y Washington. Y nos ha dado resultados inmediatos. Un dato que refleja esta tendencia positiva es que de 1.600 visitas que teníamos en nuestra página web de ciudadanos estadounidenses hemos pasado a 80 mil.

Además, desde el punto de vista econométrico estamos analizando el comportamiento del mercado emisivo de esos países. Y lo que vemos es que el crecimiento se lo están llevando otros, no nosotros. Y no nos comparamos con Francia, nos miramos con respecto a Perú. O sea, en cuatro años queremos conseguir lo que Perú ya tiene ahora.

Lo mismo pasa con el mercado chino. Si bien hoy cuantitativamente no es significativo, porque el año pasado vinieron 35 mil, lo cierto es que crecen al 25% anual. Y eso que ustedes saben que hoy sacar una visa para venir a Argentina es una tortura china. Sabemos que somos la última opción de los chinos, que primero van a pasar por Asia, Oceanía, Europa, Estados Unidos y luego recién por Sudamérica. De todas maneras, estamos hablando de 80 millones de ricos, que están viajando por el mundo. La cosa pasa por darles facilidades y conectividad. En mayo estoy viajando a Beijing por el T-20 y estamos trabajando contrarreloj para ver si podemos llegar con algunas medidas avanzadas para que los chinos que ya tengan visas de Estados Unidos o la Comunidad Europea puedan ingresar a nuestro país. Eso sólo nos pone de cara a una masa crítica enorme de gente que estaría en condiciones de llegar a Argentina.

Depende de gestiones nuestras, fundamentalmente en Cancillería y el Ministerio del Interior. Estamos trabajando juntos y compartimos la visión. Pero hay cosas que no dependen de nosotros, aunque encontramos acompañamiento del equipo de Gobierno.

-Apenas asumió, Ud. ministro reconoció que parte del problema del receptivo tenía que ver con que estábamos caros. ¿Hay alguna de las medidas que esté vinculada a mejorar competitividad vía costos del producto argentino o creen que alcanza con actuaciones sobre la oferta?

-Hay dos cuestiones. Primero, que la decisión estratégica de nuestra área de Economía y el Banco Central ha sido tener un dólar flotante. Eso ya es una buena noticia para nosotros.

Por otra parte, en los destinos que pensamos atacar el precio incide mucho menos que en los limítrofes, para los cuales a su vez estamos analizando algunas medidas para ver si ganamos competitividad.

Mi visión es que con los limítrofes, con los cuales funcionamos como mercados domésticos, si todos tenemos dólar flotante y condiciones macroeconómicas semejantes finalmente vamos a conseguir un equilibrio que nos va a permitir tener relaciones bastante estables.

PACIENCIA.

-¿Cómo le explica Ud. como ministro al sector privado que ve que otros reciben compensaciones fiscales y Turismo mantiene su problema de competitividad?

-Sabemos que hay algunos sectores que no están en la mejor situación de competitividad, sobre todo porque todavía padecemos el efecto de 2015 con esa obsesión de tener un dólar a $ 9 y un blue de $ 16. Es decir, vamos a tener un primer semestre impactado por cuestiones inerciales, que no son propias.

Sin embargo, estamos trabajando con el sector privado, con el cual somos una misma cosa, buscando las mejores soluciones. Avanzamos en algunos, otros tienen perfil legislativo y hay ciertas cuestiones que por su complejidad necesitan la participación de otros ministerios. Y hay que ver las situaciones de oportunidad política y económica. Pero los principales temas que le preocupan al sector también le preocupan al Ministerio.

-Al no estar incluidas en el Plan, uno supone que esas soluciones no van a ser resueltas en lo inmediato por el Ejecutivo. Paralelamente, dice que hay cuestiones que dependen del Legislativo. ¿Hay que entender que están invitando a los privados a explorar esa vía?

-En realidad, el programa contempla estas cuestiones. Pero nosotros tenemos algunos aspectos del Plan que son reservados, que se han hablado con el sector privado, las provincias y, por supuesto, el Presidente. Todos referidos a lo que nosotros llamamos los cuellos de botella que tiene el turismo argentino. Y ahí hay muchas cosas que no tenemos dudas que hay que tocar, cambiar, eliminar y modificar para poder crecer.

-¿Por qué hay aspectos reservados del Plan?

-Me refiero a que necesitan procesos para su efectivización. No queremos hacer un festival de anuncios de cosas que hoy son paquetes de trabajo interno y que no sabemos hasta qué punto las vamos a alcanzar. No dependen de nosotros. Y cuando vos interactuás en un Gobierno tenés intereses cruzados, donde algunas medidas tienen impacto de caja y hay que analizar su oportunidad. Entonces, lo que hemos evitado es decir “vamos a hacer tales cosas”. A eso me refiero con reservado. Pero nosotros sabemos en qué estamos trabajando. Por ejemplo, yo estoy convencido de que no tiene que haber pisos para las tarifas aéreas, porque eso va a hacer que bajen los precios y vuelen muchos más argentinos. Entendemos que en el corto plazo no se pueda hacer e implica todo un proceso de diálogo con Transporte para buscar equilibrios. Pero seguramente vamos a llegar a eso.

Para no andar con vueltas, si se refiere al IVA a los extranjeros, yo entiendo que el turismo receptivo es una exportación inversa y como tal no debe tener componentes de impuestos internos. Pero eso es el principio, después viene todo un proceso en el cual tenemos que analizar las condiciones, cuál es la oportunidad y cómo lo hacemos para que participe toda la cadena del sector, no solamente algunos.

Quiero ser claro, no hay nada que ocultar. Lo que hay es un proceso que se va a dar en el tiempo y objetivos que no son de hoy para mañana.

Para mí el desarrollo de la oferta es clave. Por eso, en el primer lugar de la agenda está el parque ecoturístico del Iberá.

Va a ser el de mayor biodiversidad de Sudamérica, con 700 mil ha. Es una ingeniería de consensos entre Corrientes, principal aportante de tierras; la Nación, que es la que más pone recursos de inversión e infraestructura; y las organizaciones civiles y locales. Además, trabajando integradamente con Iguazú y la selva misionera. En una segunda etapa, se complementará con El Impenetrable, con las comunidades originarias interactuando en ese proceso. Más adelante está pensado el desarrollo del Bañado de La Estrella. Estamos soñando con un gran itinerario que va a ser la oferta ecoturística más importante de Sudamérica. Un producto que se demanda mucho, por ejemplo, en el mercado europeo. Hoy la gente compra identidad y diversidad. Argentina tiene eso. Hay que ponerlo en valor.

En Iberá viven 200 mil correntinos, que son probablemente los más pobres. De qué van a vivir si no es de un desarrollo turístico.

-Respecto al consenso con los privados en aspectos que no se puede leer en el Plan…

-No es que no se pueda leer. Ustedes conocen los temas perfectamente, incluso mejor que el ministro. Están todo el día hablando con todos y saben cuáles son los temas que están sobre la mesa. Esos estamos tratando.

-Si la carpeta de pedidos de la CAT es lo que están trabajando al margen del Plan, la pregunta es si ellos lo firmaron porque hay un compromiso de impulsar esos reclamos.

-No. Ellos firmaron el acuerdo sin ningún tipo de condicionamiento. Y esto quiero dejarlo claro porque honra a nuestro sector privado: no hizo ninguna transacción. Porque tampoco nosotros les pedimos nada. Así como ellos no me pidieron nada a mí, yo tampoco les pedí nada a ellos. No les pedí que inviertan en esto o aquello, ni los presioné para que generen más puestos de trabajo. Lo único que acordamos todos juntos es que en este momento de Argentina hay que tratar de cuidar el empleo todo lo que se pueda. El mejor incentivo en turismo es crecer, a partir de ahí todo está abierto al análisis y al debate. Los temas del sector privado están en mi agenda, pero finalmente siempre vamos a trabajar pensando en la gente. Los intereses individuales no pueden ser otra cosa que parte de un conjunto de intereses colectivos. Lo que hagamos no va a ser para mejorarle la situación a una persona, sino para impulsar la competitividad de un sector, para que crezca, genere empleo y sea útil al país. Y hay una gran madurez del sector privado. Que ayer hayamos estado todos juntos es un signo de madurez que no ha dado ningún otro sector económico del país. Hasta el gremio estuvo sentado ahí, siendo que el viernes va a estar cuestionando otras cosas. En esto estamos de acuerdo, somos política de Estado.

-¿Cómo van a generar 300 mil puestos de trabajo en el sector en cuatro años?

-Lo vamos a hacer con las grandes inversiones de hoteles que van a venir a los centros urbanos. En Córdoba se están haciendo 13. Ayer estuve con el dueño de Iberostar y está pensando en invertir en Argentina. Y a eso se le van a sumar cada una de las pequeñas cuestiones del país. Los 300 mil los vamos a hacer de a puchitos, de a centavos.

-A la hora de pensar los objetivos a 2020, ¿cuáles son las etapas intermedias?

-Nos hemos planteado un proceso anual, que está atado al crecimiento de la economía según las visiones de los distintos organismos multilaterales y las consultoras locales. Seguramente este año Argentina tenga un crecimiento neutro, con lo cual la expectativa en Turismo es neutra o muy baja. Por el contrario, el año que viene se evalúa que el país va a crecer entre un 3,5% y un 5,5%. Cuando el círculo virtuoso empiece a funcionar, nos vamos a poder dar el lujo de pensar –como lo estamos haciendo– que en los dos últimos años podemos llegar a crecer por encima de la media del PBI.

-¿Qué van a hacer para recuperar el turismo interno?

-El comportamiento del turismo interno es absolutamente proporcional a la situación macroeconómica del país. Yo estoy pensando en una recuperación de Argentina como la están previendo todos los analistas a partir del segundo semestre y con crecimiento a partir de 2017, en un ciclo virtuoso de la economía. Entonces, ese derrame se tiene que extender al turismo interno. Además, estamos pensando en algunas medidas para estimular el turismo social, de manera que mucha gente que no ha hecho ni siquiera un viaje al año lo empiece a hacer.

-Ustedes plantean un 47% de crecimiento del turismo interno en los próximos cuatro años, pero un crecimiento neutro en 2016 y del 3,5% en 2017…

-No, no. Eso es lo que va a crecer el PBI el año que viene, entre 3,5% y 5,5%. Lo que digo es que ese crecimiento que se va a derramar económicamente en más gente, se va a multiplicar. Si las situaciones macroeconómicas son como las que creemos las metas en turismo interno van a ser alcanzadas sin dudas.

-A lo que iba es que la situación de la que se parte no es coyuntural, sino que según sus propios datos hace cuatro años viene estancado…

-Hubo caídas los dos últimos años, estamos con una retracción acumulada del 10%. Por lo tanto, partimos de un piso bajo. Y eso hay que tenerlo en cuenta, porque así es más fácil crecer. El razonamiento es este: si caí un 12% y me planteo subir un 47%, en realidad estoy esperando un 35% con respecto al momento de normalidad del turismo interno argentino. Un 10% por año es esperable.

Fuente: Ladevi
06/05/2016

 

 

Artículos Relacionados