Aéreas – Mendoza aspira a seguir sumando vuelos internacionales

Luego de los recientes anuncios de LAN con vuelos a Lima (ya concretos) y de Sky Airline con planes para volar a Chile en 2017, la provincia cuyana aspira a seguir internacionalizando sus operaciones en el corto plazo. Mientras el sector turístico reclamaba por el cierre temporal durante tres meses del aeropuerto debido a obras, el gobernador Alfredo Cornejo habló de las nuevas conexiones aéreas confirmadas y por confirmar para los próximos meses. “La noticia del cierre del aeropuerto parecía muy mala, y en efecto lo es de forma momentánea, pero terminará siendo muy buena a futuro, ya que las mejoras permitirán más viajes y más destinos. Lo importante es que se unirá Mendoza con el mundo para salir, pero fundamentalmente para que entren turistas”, destacó el mandatario. En febrero de 2017 LAN iniciará sus operaciones hacia Lima, mientras que Sky anunció sus intenciones de competir en la ruta Mendoza-Santiago de Chile a partir de diciembre. El tercer anuncio se refería a las conexiones semanales entre Mendoza y Salta que suma Aerolíneas y luego el gobernador habló sobre gestiones para que GOL vuele también a Rio de Janeiro y no descartó en un futuro cercano la llegada de Copa Airlines para vuelos a Panamá.

Aéreas – Fundadores de Ryanair se encontraron con dos obstáculos difíciles de eludir para una low cost en la argentina

¿Falsa alarma? Por lo menos por ahora, aunque es difícil abstraerse de una tendencia mundial. Es muy probable que los argentinos se queden con las ganas de contar con una aerolínea de bajo costo, que baje el precio de los pasajes y contribuya a aumentar la cantidad de usuarios del medio aéreo. Los empresarios de Irelandia Aviation, que la semana pasada se entrevistaron con el Ministro de Transporte Guillermo Dietrich se encontraron con dos barreras difíciles de superar para una low cost. Ser “low cost”, no es simplemente un slogan, como algunos pretenden en la región, sino que es un sistema que requiere de una serie de condiciones como operar con una única flota, cobrar los servicios de abordo, contar con personal que cumpla múltiples tareas, ventas directas, utilizar aeropuertos de segunda categoría -que en la Argentina prácticamente no hay-, etc. De la entrevista con Guillermo Dietrich del miércoles pasado surgieron para los fundadores de Ryanair, la low cost más grande Europa, dos barreras infranqueables. La primera, posiblemente la más fácil de superar, es la limitación para vender a tarifas bajas ya que el objetivo básico de esta empresa es masificar el transporte aéreo, por lo tanto apuntar hacia el público que utiliza los micros. Desde el gobierno, pensando en éstas empresas, le dijeron que por ahora no está previsto eliminar la banda tarifaria inferior. Es decir, las aerolíneas no pueden vender por debajo de un valor establecido por el gobierno, aunque su última actualización fue en noviembre de 2014 por lo que está deprimido. LAN, en su momento, también había pedido eliminar todas las bandas, no solo para aumentar el valor de los vuelos más demandados sino también para vender fundamentalmente pasajes más baratos. La banda superior fue eliminaron hace unos meses. Con la inferior, el gobierno resiste. El otro punto que pone una barrera a la llegada de una low cost a la Argentina sería la intención de éstas de contar con personal no agremiado, lo que resultaría imposible, dado el histórico poder de los gremios aeronáuticos. Dicen que Avianca -no está comprobado- también se encontró con los mismos obstáculos y hay hasta quienes afirman que a Germán Efromovich lo convencieron en un principio que es posible mantener al personal fuera de los límites de los sindicatos. Cosas veredes, Sancho.

Aéreas – Las cartas de Isela Costantini, presidenta de Aerolíneas Argentinas

“Las cartas de Isela” no es el título de una novela histórica aunque son parte del drama cotidiano que vive la presidenta de Aerolíneas Argentinas. Las cartas -esta semana distribuyó dos- es la forma que encontró la ex General Motors para comunicarse con los empleados y en lo posible encolumnarlos detrás suyo. Es difícil no imaginarse una estrategia -la del bueno y el malo- donde por un lado están los malvados -Dietrich, Lopetegui, Quintana-, y por el otro los empleados de Aerolíneas con Costantini encabezando una cruzada para salvar las rutas internacionales. “Este mes el gobierno nos comunicó que nuevamente nos reducen de forma significativa el nivel de subsidio para este año. Este recorte aplica a todas las empresas y organismo del Estado. Y nos plantea nuevos desafíos”, dice la primera carta. La misma era consecuencia de que el gobierno le habría informado que los U$S 422 millones de subsidios para todo el año que le habían prometido ahora se trasformaban en U$S 260 millones. Muy lejos de los U$S 1.000 millones que insinuó al inicio de su gestión. El medio que utilizó el ministro Guillermo Dietrich para argumentar -radio Ciudad- fue menos sutil: “No hay razón para que el Gobierno “subsidie” los traslados en avión del segmento más rico de la población”, dijo al justificar el ajuste dispuesto en la aerolínea de bandera. La otra carta, también dirigida a los empleados, fue en respuesta a un conflicto planteado por un grupo de técnicos de Mantenimiento, enrolados en APTA, que se oponían a la realización de servicios fuera de la empresa, por lo que habrían impedido la salida de un Embraer para una recorrida en el exterior. Costantini argumentaba que solo 4 de los 76 aviones de la flota tenían que recibir este servicio fuera de la empresa debido a la concentración de vencimientos por haber ingresado éstos a la empresa al mismo tiempo. Costantini advertía a los destinatarios de su carta que este servicio no se hará ahora lo que “puede afectar la programación de vuelos de cabotaje para la temporada invernal de julio”.

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