En el Sur y en la Alta Montaña se preparan para volver a la actividad recién a partir de setiembre, y solo con turistas locales.

Los operadores turísticos ya tienen en claro que la de este invierno será una temporada perdida por la pandemia del Covid-19. Por un lado, es un hecho que la actividad no estará normalizada al 100% durante los próximos meses. A ello se suma que los vuelos comerciales hoy están prohibidos hasta el 1 de setiembre.

Conscientes de este panorama, algunos actores se animan a aventurar algún tipo de actividad reducida para fines del invierno. “Entre julio y agosto podremos llegar a tener algunas novedades sobre cómo se retomará el desarrollo del turismo. Será lento, pero sabemos que será el puntapié inicial para la reactivación económica”, destacó el director de Turismo de Malargüe, Marcelo Rivarola.

En ese departamento ya tienen prácticamente terminado un protocolo para el funcionamiento del sector, que elaboraron la comuna y los empresarios y prestadores. Incluso, han mantenido reuniones con los responsables de los cuatro “productos” que trabajan con la nieve como atractivo para los visitantes: Las Leñas, Los Molles, Real del Pehuenche (emprendimiento en desarrollo) y El Azufre (proyecto). “Creemos que antes de setiembre, al menos para los mendocinos, va a haber alguna chance de que se pueda disfrutar y visitar la nieve”, destacó Rivarola.

En la misma sintonía se mostraron operadores de la Alta Montaña. “Va a ser sumamente difícil poder operar alguna actividad turística este invierno en el corredor internacional. Quizás recién en setiembre podría llegar a verse algo, pero con turistas mendocinos”, destacó Mario González, comerciante de Penitentes y Puente del Inca.

Por su parte, el presidente de la Asociación Argentina de Guías Profesionales de Montaña, Leandro Villegas, se refirió al panorama del sector como “muy complicado”.

“Pudimos terminar al menos la temporada de verano, aunque sin trabajar el fin de semana largo de marzo y Semana Santa. Sabemos que no habrá vuelos hasta setiembre y, en el mejor de los casos, habrá gente que pueda hacer turismo interno y en auto”, agregó.

Sin centros de esquí

Más prudente, la ministra de Turismo y Cultura, Mariana Juri, reconoce que aún no es posible pensar en cuándo se puede reactivar el rubro.  “Uno entiende que hay mucha expectativa en el sector, pero no hay una fecha siquiera estimativa. Lo esperable para este año es que directamente no abran los centros de esquí”.

Por esta razón, las vacaciones de invierno serán una mera formalidad este año. Y es que la prioridad seguirá centrada -con mucha lógica- en controlar el coronavirus desde el punto de vista sanitario.

“Se está trabajando en protocolos de apertura, aunque no haya una fecha estimativa aún. La Cámara Argentina de Centros de Esquí ha participado de reuniones y trabajan en el tema”, indicó Juri. El detalle es que resulta difícil pensar en el funcionamiento sin la participación de su principal mercado: los turistas (muchos de ellos extranjeros).

“Desde la Municipalidad hemos adoptado una primera acción para convocar a todo el sector e identificar y determinar cuánta gente depende del turismo en Malargüe; así como también su carga salarial. Hay más de 70 empresarios registrados, con 400 personas que dependen exclusivamente del turismo”, indicó Rivarola.

“Malargüe, tu destino seguro” es el nombre del programa de buenas prácticas que han elaborado y que ha fijado las pautas y protocolos a seguir en la medida en que se vayan flexibilizando ciertas actividades vinculadas al sector (en sintonía a las disposiciones de los ministerios de Salud y de Turismo de la Nación).

“Sabemos que primero habrá una apertura de turismo a la población local (en el Sur) y luego provincial. Y ya estamos trabajando para apuntar a ese nuevo turista”, acotó el funcionario, quien destacó como fortaleza que más de 90% de los sitios de interés en Malargüe son naturales, por lo que aplicar medidas de distanciamiento y descongestión será más simple.

En Penitentes y el Corredor Internacional (camino a Chile) el panorama no difiere demasiado. Y es que aquí los lugareños, prestadores y comerciantes saben que este invierno su suerte no estará ligada exclusivamente a que haya nevadas. “Hay que ver cómo y cuándo se levanta la cuarentena; pero va a ser después de julio seguro. La posibilidad de poder operar esta temporada es muy lejana, por más que haya nieve”, destacó Mario González, quien lleva años trabajando y viviendo en la zona.

“El principal turista en esta zona todos los años es de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe; y Buenos Aires es el lugar donde peor la están pasando. Además mucha gente no se va a animar a salir, ya que ante un posible rebrote tiene el riesgo de quedar varado en otra provincia. Es algo muy crítico”, destacó.

Para quienes viven del turismo, resultará fundamental la ayuda que los gobiernos puedan brindarles. Recientemente se logró que aquellas personas que tengan casas o locales en Alta Montaña sean incluidas dentro de la resolución del EPRE que impide el corte del suministro eléctrico.

Ayuda económica para el sector

La ministra Mariana Juri destacó que hay tres líneas de asistencia a quienes viven del turismo. Por un lado, guías y prestadores han podido aplicar al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), así como las empresas al ATP (Asistencia al Trabajo y a la Producción).

Además, el lunes se abrirá la inscripción a una línea de ayuda del Gobierno provincial por medio del Fondo para la Transformación y el Crecimiento para el sector turístico y cultural.

Y a nivel nacional, el Ministerio de Turismo y el BID también abrirán un plan de asistencia para los trabajadores del rubro.

Ventajas de la montaña

Tanto el director de Turismo de Malargüe, Marcel Rivarola, como el presidente de la Asociación Argentina de Guías Profesionales de Montaña, Leandro Villegas, resaltaron que las características de las actividades de montaña cumplen a priori con las principales recomendaciones para intentar frenar el coronavirus.

“En los centros de esquí se puede implementar la desinfección de las aerosillas. A ello se suma que el contacto personal es muy poco, el tapabocas y las antiparras siempre están presentes; y se podría implementar el distanciamiento social también”, explicó Rivarola.

Por su parte, Villegas resaltó la ventaja de que la actividad de montaña se dé al aire libre. “En Europa, que están saliendo del aislamiento, hay protocolos desde el 11 de mayo para permitir la actividad física en la montaña con protocolos específicos. Nosotros hemos solicitado que se permita el turismo en la montaña respetando medidas muy estrictas y específicas. Pero en un sendero es mucho más fácil mantener la distancia que en otros lados”, destacó el guía de trekking y de montaña.

Nucleados en dos asociaciones, en Mendoza hay entre 200 y 300 guías; y la mayoría de ellos son monotributistas. Por eso es que también han solicitado una ley de emergencia para que se los asista.

Fuente: Los Andes
22/05/2020

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