Pesca en El Carrizal

Pesca en El Carrizal

El embalse El Carrizal, en la provincia de Mendoza, ofrece un pique constante y muy divertido. Además de vivir una jornada a bordo de las balsas típicas del espejo.

El embalse El Carrizal y su dique se hallan emplazados en el curso medio del río Tunuyán, en el centro de la provincia de Mendoza; es un maravilloso espejo de agua, compartido por los departamentos de Rivadavia y Luján de Cuyo (su márgen este corresponde al departamento Rivadavia, mientras que la oeste al de Luján de Cuyo) que se ha convertido en un importante polo turístico y deportivo. El espejo tiene un largo aproximado de 14 km y un ancho de entre 4 y 5 km. El camino que conduce a la margen este del lago cruza el paredón desde donde se observan sus aguas azuladas y el vertedero. Sobre esa margen se encuentran varios clubes de pesca y náutica, que permiten la visita de turistas que disfrutan de estos parajes abonando una muy conveniente entrada.

El dique El Carrizal es un sitio recreativo deportivo de gran atracción popular, en cuyas costas se desarrollan actividades de campings, con buenas instalaciones, centros recreativos, clubes y bases de deportes náuticos. Tiene embarcaderos y bajadas de lanchas, frecuentado por los amantes del pic nic, la vida al aire libre, cabalgatas y el disfrute del fin de semana o vacaciones en cabañas.

Las actividades más populares son la pesca deportiva del pejerrey, motonáutica, esquí acuático, velerismo y paseos en lanchas o kayak, también parapente.

Allí se organizan concursos de pesca y el clásico Festival del Pejerrey, con espectáculos y puestos de comidas típicas.

El Carrizal es el dique más equipado que existe en Mendoza. El perilago agrupa 31 clubes donde los visitantes pueden adquirir todo lo necesario para pasar una estancia amena, desde carne para el infaltable asado, hasta lombrices y mojarras. Así, está todo dado para incursionar o perfeccionar, según sea el caso de cada visitante, en el wakeboard, pesca o aventuras acuáticas.

 

Un día de pesca

La pesca la realizamos partiendo desde el club de pesca Las Heras, situado en la costa este del dique. La salida estaba prevista para las 10 de la mañana. El pronóstico del clima era muy benévolo para nuestra jornada de pesca.

Al arribar al lugar, la balsa Clementina me sorprendió. Tiene todo lo necesario para pasar un excelente día de pesca. Al grupo se integraron varios aficionados de clubes locales, lo que pronosticaba, además de una buena pesca, un clima de cordialidad total, algo que me ha pasado cada vez que visité Mendoza.

Ni bien la balsa zarpó hacia la zona de pesca, Omar me comentaba que iríamos a pescar a lo pandito (como denominan aquí a los sectores donde no hay mucha profundidad). Estuvimos en lugares con un fondo de 6 a 8 metros, teniendo en cuenta que el embalse tiene profundidades superiores a los 30 metros, siendo su promedio de entre 16 y 18 metros. Luego de navegar unos 30 minutos, fondeamos la embarcación.

Los equipos utilizados fueron cañas cortas de entre 2,10 y 2,40 metros, sumamente livianas y de punteras muy sensibles. Los aparejos pueden ser balancines con o sin boya, y también líneas de dos anzuelos tipo paternóster sin boya, y se pesca de pulso.

La balsa viene totalmente equipada con apoya cañas, o sea que una vez que se arroja la línea al agua, se coloca la caña en estos accesorios y quedan paralelas al agua, sobresaliendo de la embarcación totalmente. Al ser su puntera muy fina, detecta el pique al menor toque del pejerrey, ya que como pican en profundidad se siente de manera muy suave. Cuando se comienza a pescar hay que ubicar primero la profundidad a la que está comiendo el pejerrey. En principio de temporada las mejores opciones se dan en lugares profundos, utilizando líneas de pulso y probando con diferentes tipos de carnadas. Cuando se vaya acentuando el frío, buscar sectores más bajos (de 4 a 8 m), que suelen ser los más rendidores.

 

Fuente: Weekend, por Alvarito y SerArgentino.com, por Exequiel Nacevich