Para hacer frente al cepo a las transferencias y achicar el riesgo que hoy implica acumular pesos en un escenario devaluatorio, algunos operadores mayoristas decidieron dejar de fijar el tipo de cambio para las reservas de servicios con fecha de salida posterior a los 15 días. Otro grupo respondió planteando al mercado una operatoria normal. Ambos se cruzaron acusaciones, a las cuales se sumó el malestar de los operadores minoristas. Una semana del recorte a la mitad del cupo habilitado por el Banco Central para transferencias al exterior (de US$ 150 mil por día a US$ 75 mil), varios operadores líderes del mercado empezaron a adoptar posturas comerciales similares para enfriar la venta y achicar el riesgo que hoy implica acumular pesos para afrontar deudas en dólares.

La polémica medida (sobre todo a los ojos de las minoristas) fue dejar de fijar el tipo de cambio para las reservas de servicios en el exterior con fecha de salida posterior a los 15 días corridos. Es decir, pueden confirmarse y abonarse, pero no congelan ni parcial ni totalmente su relación con el valor de la divisa hasta la quincena previa al inicio del viaje. Dentro de la medida hubo lugar para los matices y una leve flexibilización con el correr de los días. Por un lado, si bien para la mayoría el plazo era de 15 días, algunos operadores los extendieron a 21. Por otra parte, hubo operadores mayoristas que dejaron sentado que se excluían de la medida las reservas de aéreos en pesos, la venta de cupos y las salidas grupales hasta abril.

La argumentación formal de los operadores utilizada en las comunicaciones se limitó a responsabilizar de la decisión al recorte del cupo decidido por el Banco Central y pidió al mercado comprensión frente a una medida que “busca garantizar sin inconvenientes la prestación de nuestros servicios”.

Como explicamos la semana pasada, la percepción de que el dólar y los viajes son una reserva de valor y la “necesidad” de desprenderse de los pesos viene hace meses calentando la venta y obligando a los operadores más grandes a hacer malabares para girar los pagos a los prestadores (el poder de transferencia al exterior bajó un 75% en los últimos dos años). Pero incluso antes del último recorte del cupo, varios operadores mayoristas venían advirtiendo que acumulaban semanas y hasta meses de transferencias atrasadas. O sea, el embudo desborda de pesos, pero salen pocos dólares. Lo cual es crítico en un contexto donde todos descuentan una próxima devaluación.

“El escenario es el de una bañera con la canilla abierta y el tapón puesto. Lo primero que hicimos fue cerrar la canilla, ahora hay que sacar el tapón. Y una vez que desagote hay que volver a abrir la canilla”, gráficó uno de los operadores que decidió restringir la venta.

LOS OTROS.

Con apenas horas de dife- rencia, otro grupo de operado- res –varios de ellos también li- mitados por el cupo del Cen- tral– emitieron sus propios co- municados, pero en sentido contrario: “Continuamos to- mando reservas con total nor- malidad, al tipo de cambio in- formado diariamente, para la temporada alta y fechas pos- teriores, y con todas nuestras modalidades de pago”, es el resumen de los mismos.

Nuevamente, al argumento formal para comunicar que to- do sigue normal es bastante encriptado: “Dadas las consul- tas recibidas…”, “ante la con- fusión e incertidumbre en la industria…” y otros formulis- mos similares.

“Habría aceptado otro tipo de medidas, pero no parar la venta”, señaló uno de los ope- radores. Otro dijo que dio la or- den de sacar una circular “por- que una vez que salió la carta de los colegas el mercado se volvió loco y dejamos de de- dicarnos a vender para pasar a aclarar que nosotros íbamos a seguir vendiendo”.

CRUCES Y MIRADAS TORVAS.

Obviamente el duelo de mails dejó heridas en el mer- cado. Los que optaron por ce- rrar la canilla acusan a sus co-legas de “hacer leña del árbol caído” para sacar una venta- ja y acaparar mercado. “Si su situación no se modificó en absoluto –como dicen–, pa- ra qué salen a comunicar al- go. Es poco ético. La gente no cambia, se conoce”, mar- có uno de los que decidió en- friar la venta. Asimismo, otro dijo que en realidad sí toma- ron una medida, pero que no la exteriorizan: “Subieron los precios entre un 7% y 8% y se habla de alguno que toma el dólar a $12. Así cualquiera”. Del otro lado, les respondie- ron acusándolos de alarmis- tas y de tomar la peor reso- lución posible, en vez de bus- car caminos alternativos para cubrirse frente a una posible devaluación.

Al coro de furiosos se su- maron muchos minoristas en- colerizados con la decisión de dejar de congelar pagos para reservas más allá de 15 días. Algunos amagaron con tomar medidas judiciales y otros con organizar una suerte de boicot. “No aprendemos más, cuan- do pasa el temblor después les volvemos a comprar”, refun- fuñó el titular de una agencia. Institucionalmente, la Fae- vyt se mantuvo al margen, aduciendo que –por un lado- son decisiones comerciales privadas, mientras que gestio- nar hoy una reunión con fun- cionarios para lograr una flexi- bilización del cepo es estéril, es “un sueño”.

Fuente: Ladevi
13/11/2015

 

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