Pueblo Barro es una propuesta de turismo rural que ofrece adentrarse en la identidad de los pueblos sancarlinos que tienen como principal arteria a la ruta 40.

¿Qué ofrece Pueblo Barro? Hurgar en las tradiciones ancestrales, escuchar la historia oral de la comunidad o disfrutar de la energía y los productos de la tierra, a la que se respeta ante todo.

“No por nada se viene al Valle de Uco. Ancestralmente ha sido un lugar de encuentro. En San Carlos el pehuenche se juntaba con el inca y con el huarpe. Acá se une la cordillera con el desierto patagónico. Es un lugar de fuerza, de vida, de agua, conservado en su pureza. Nosotros hacemos un turismo más bien humano”, afirmó Rankale Llankinao, una joven de descendencia mapuche que es una de las guías de los recorridos por los lugares emblemáticos de Pareditas, Viluco o Chilecito, donde fue forjándose este emprendimiento hace más de 10 años.

El origen

Pueblo Barro surgió como un proyecto comunitario y cultural en búsqueda de su propia identidad y luego encontró en el turismo la oportunidad ideal para el encuentro con otras personas.

Algunas de las opciones que este grupo le frece al paseante son conocer la impronta que dejaron los inmigrantes sirios y libaneses en los bares, almacenes y postas, pudiendo sentarse en uno de sus largos mostradores; subirse al altillo del primer cine de la zona para imaginar cómo se proyectaban desde allí las películas; emprender una cabalgata o recorrer en bicicleta el trazo de la vieja ruta 40, pudiendo pararse a conversar con un puestero, o comer una chaya de choique a la orilla de un río son parte de un programa que puede ir armando de acuerdo con sus preferencias, optando también por la estadía.

“Este es un turismo distinto. Se respeta al lugar. Y la gente llega porque le gusta y porque lo necesita. Un lugar donde pueden reencontrarse con uno mismo a través del encuentro con la simplicidad de la naturaleza”, comentó Carlos Farías, otro de los anfitriones.

Farías destacó que Pueblo Barro surge de la gente del lugar, que ofrece sus servicios y, sin mezquindades, su cultura, sus conocimientos e historias.

“El que llega hasta acá se va sabiendo por qué eligió el lugar y con el corazón distinto”, asegura.

Ollas y condimentos

Hablar de Pueblo Barro es hablar también de sabores ancestrales, de recetas transmitidas de generación en generación, del rescate de las prácticas de los pueblos originarios

Mientras haya un lugar natural donde hacer brasas, la familia Farías se encargará de movilizar hasta allí las cacerolas, las ollas de hierro y los productos de estación para lucirse con su cocina nómada en una de las paradas turísticas.

“A la gente le gusta mucho eso de llegar a un lugar donde no se imaginan que puede haber un plato de comida esperándola. Lo familiar del momento, el sentarse en el piso a comer. Es muy bonito lo que se vive”, aseguró Vanesa.

El ritual nunca es el mismo ya que cada escenario aporta lo suyo, pero hay pasos que se siguen en todas las oportunidades: como el de respetar el tiempo de cocción, que, aseguran, debe ser prolongado; que estén sus hijos jugando en los alrededores o ayudándolos, ya que le aporta también su condimento de familiaridad que sea al aire libre, y que los productos que utilicen sean de recolección o que provengan de productores o emprendimientos vecinos.

Hongos y otras delicias

Además de aprovechar los frutos de estación, estos referentes de la gastronomía local conocen cada lugar del departamento donde cosechar lo original que utilizarán en cada receta, como grandes hongos que se dan en un único álamo o los frutos de una planta a la que siempre recurren a la orilla de un arroyo. La especialidad que le ofrecen al comensal es la chaya de choique, que en la actualidad se realiza con pavo o pollo. A este plato se le agregan verduras y vino blanco.

“Se acompaña además con vino Relincho, hecho en la localidad con uva de pequeños productores de la zona que hace que cada botella sea distinta a la otra. Pero nosotros siempre avisamos que aunque cada una es distinta, siempre es rico y es bueno”, expresó Carlos.

Fuente: Diario Uno
23/09/15