Puente colonial de Picheuta

Puente colonial de Picheuta

En muchas ocasiones, las historias y relatos construyen mitos, que se arraigan tan fuerte en la creencia popular, que llegan a convertirse en la historia misma.

Promedia enero y las temperaturas abrasadoras del verano, se aferran al camino, mientras nos desplazamos por la concurrida Ruta 7 con destino a Uspallata (Las Heras).

Al llegar a la intersección de la RN 7 con la RP 13 y RP 52; el Centro de Información Turística de la Municipalidad de Las Heras, fue la excusa perfecta para el primer alto.

Necesitábamos información sobre los horarios de funcionamiento del Museo Natural Cerro Tunduqueral y las históricas Bóvedas, por lo que ingresamos al parador turístico y la señora Viviana Fernández, con mucha cordialidad y esmero, resaltó toda la información que le solicitamos, en un Mapa Turístico de Uspallata.

Continuamos nuestro viaje, con el deseo de llegar pronto al río Picheuta, del que nos separaban tan sólo 21,8 km.

 

Paso de la Cumbre o Uspallata

De todos los caminos cordilleranos, el más importante desde el punto de vista económico, militar, político y social, fue el Paso de la Cumbre o de Uspallata, que comunicó Mendoza con Santiago de Chile, desde tiempos prehispánicos.

Mendoza fue adquiriendo un rol protagónico en la región, gracias al comercio desplegado entre la Capitanía General de Chile y el Virreinato del Río de la Plata.

Lo que hizo que fuera necesario el emprendimiento de importantes obras viales y de infraestructura, tales como la construcción de la ruta, puentes, mantenimiento, refugios (postas y Casuchas de la Cordillera), etc.

 

Lo que nos cuenta el arroyo…

Dejamos la RN 7 y tomamos el desvío que nos conduciría al puente, cercano a un Subcampamento de Vialidad Nacional.

A media marcha, tres siluetas de chapa de tamaño natural, con un arriero montado y dos mulas cargadas, nos sorprendieron gratamente, invitándonos a experimentar el contexto histórico del lugar.

Tal iniciativa fue emprendida por “Homenaje Ciudadano al Ejército de Los Andes 2017”, con motivo del bicentenario del triunfo, en la Batalla de Chacabuco.

En cercanías a este curso de agua, se erigió el Fortín Picheuta, un emblemático puesto de observación, ordenado por el Gral. José de San Martín, pero esa, es otra historia…

Mientras descendemos por un camino consolidado, el paisaje imponente nos va hurgando las emociones, hasta adueñarse totalmente del entusiasmo.

La Cordillera de Los Andes y la figura artesanal del puente de piedra, a un costado del arroyo Picheuta, componen un cuadro paisajístico inmejorable. Es como si el agua se hubiera apartado del cauce natural, para no perturbar el sueño longevo de su amigo.

 

Está tan hermanado con el paisaje, que resulta impensable imaginárselo sin él.

Con los años, ha pasado a formar parte del folclore mendocino y la postal andina.

Pero no siempre estuvo ahí, tal como lo relata el naturalista y comerciante John Miers, a su paso por el Picheuta, en el viaje que emprende desde Mendoza a Chile (1819).

 

“En esta época es frecuente que los muleteros mendocinos construyan sobre la corriente una especie de puente suspendido, muy peligroso con materiales transportados desde Mendoza con ese fin. Esto sucedió el año pasado, y encontré en la Cordillera numerosas recuas de mulas, cargadas con jabón, en viaje a Chile, que lo habían cruzado con sus cargas. El puente estaba formado por tres lazos o cuerdas de cueros, atados en uno de los extremos y en el centro por una cantidad de estacas derechas de álamo, colocadas una junto a otra” John Miers, “Travels in Chile and La Plata”(1826).

 

Este relato permite suponer, que hasta 1819, fecha del viaje de Mier, no existía el actual puente.

Es decir, habían transcurrido más de dos años, del histórico “Combate de Picheuta” y “Cruce de Los Andes” (1817).

En 1865, el gobierno de la provincia realizó una nueva reconstrucción del camino y la restauración de las casuchas de la cordillera. En ellas “se proyectó un puente en Picheuta”. Las obras comenzaron en el mes de marzo del mismo año. Posiblemente, sea éste el puente que actualmente podemos ver en aquel lugar.

 

El Puente de Picheuta

Aunque no se sabe su edad, ni abunda información sobre su construcción, a simple vista se puede observar que se construyó con técnicas coloniales, utilizando arena, cal, piedras y agua del lugar. Las piedras, unidas con un mortero compuesto por cal, arena y el agregado de aditivos orgánicos, que mejoraron las propiedades físicas y mecánicas de la mezcla, han hecho que perdure hasta el día de hoy.

La forma de arco de compresión de medio punto (media circunferencia), fue considerado por los arquitectos hasta finales del siglo XVIII, como la más estable y fácil de hacer.

Tales arcos, no sólo proporcionan estética, son muy estables ya que reparten las fuerzas de la carga superior. Es probable que se haya seguido este patrón de construcción. Generalmente se empleaba un molde o plantilla hecha con  madera (cimbra), sobre el cual se colocaban las piedras (dovelas), unidas con la argamasa.

Sobre la parte externa del arco, se construía el camino con ripio, piedras y argamasa.

Si bien hoy el Picheuta no corre bajo el puente, en fotos de postales antiguas, puede notarse la altura que tenía con respecto al agua. La gran acumulación de material de arrastre y sedimentario sobre el lecho del arroyo, la disminuyeron considerablemente. Aún se mantienen en pie en nuestra provincia, otras construcciones que emplearon con éxito la forma de arco. Un ejemplo de ello son las Casuchas del Rey (1765) y La Toma de los Españoles (1791).

Los puentes van naciendo, con la necesidad creciente de comunicación que experimentan los pueblos.

En sus orígenes, este pequeño puente fue un protagonista indiscutido del progreso; más hoy, el tiempo le ha asignado el inmenso valor que otorgan los años y brinda el paisaje.

Su forma, se ajusta perfectamente a la definición que en su momento, diera Leonardo da Vinci: “Un arco no es otra cosa que una fortaleza formada por debilidades”.

Posee una quebrada maravillosa, con un arroyo poblado de truchas arco iris y marrones, que hacen el paraíso del pescador con mosca (fly casting).

Constituye un excelente punto de partida, para una incursión de senderismo por la Quebrada del Picheuta.

Se encuentra emplazado en la Ruta Sanmartiniana, cerca del Fortín Picheuta, Uspallata.

 

Fuente: HUELLAS CUYANAS