El Puente del Inca es una marca registrada que convoca por sí misma a turistas de todo el país y el mundo, por su curiosa forma y su rica historia.

 

La localidad de Puente del Inca ha desarrollado alrededor de este Monumento Natural una nutrida agenda de actividades de esparcimiento para todos los gustos y edades. En este verano que comienza se renuevan las ofertas de salidas de trekking y otras actividades al aire libre que pueden disfrutar desde los más entrenados hasta la familia completa.

 

Un interesante circuito de trekking puede realizarse hacia la Quebrada del Cerro Cóndores, próximo a la villa cordillerana. Es una caminata de mediana exigencia, de unas 3 horas de duración, en donde se llega a una zona de condoreras donde es impresionante la visión de los grandes cóndores en su propio hábitat.

Otro trekking más corto y familiar es el que conduce al vecino Cementerio de los Andinistas, donde en un impresionante marco montañés descansan los restos de aventureros de todos los orígenes que dejaron su vida en el intento de cumbre del Techo de América.

 

Pasando por detrás del milenario Puente, en un trekking de baja dificultad, se puede acceder a un sector termal muy interesante desde donde se tiene una vista no habitual de la villa y el propio monumento. 

 

Desde Puente del Inca se pueden también contratar cabalgatas hacia distintos destinos como por ejemplo el Parque Provincial Aconcagua, pasando por cuatro viejos cobertizos del trazado del antiguo ferrocarril lleno de historia y nostalgia.

Asimismo también desde la localidad los andinistas tienen toda la logística a mano para iniciar el camino hacia cumbres más que interesantes como el Cerro Penitentes o el Gran Tolosa, e inclusive dar el primer paso hacia el magnífico Aconcagua, de 6.962 metros.

Una novedad muy entretenida para el lugar son las prácticas de escalada en roca y rapel que guías locales ofrecen en las pilastras del puente del ferrocarril.

Y en la propia villa también son muchas las actividades que pueden realizarse. El tradicional avistaje del Puente con sus particulares colores y su majestuosidad, junto a las ruinas del hotel termal y de la antigua capilla. La postal de la visita quedará retratada por los fotógrafos locales que por un módico precio le entregan en el acto el imborrable recuerdo.

 

Fuente: Cumbres

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