Es a partir de una propuesta del diputado Luis Borsani. El objetivo es proteger, preservar y valorar a la Fiesta.

 

Cada año, a comienzos de marzo, mendocinos y turistas tienen en Mendoza una cita fija: la Fiesta Nacional de la Vendimia, una celebración indiscutidamente identitaria de la provincia.

Por esta razón, el diputado nacional por Mendoza, Luis Borsani, presentó un proyecto de ley para que sea declarada patrimonio cultural inmaterial de la República Argentina. La iniciativa ya tuvo media sanción y en los próximos días sería tratado por senadores con visto favorable.

Vale decir, además, que la propuesta se realiza en el marco de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial que fuera adoptada por la Trigésima Segunda Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), aprobada e incorporada a nuestra legislación a través de la Ley 26.118.

El objetivo es que, a través de la autoridad de aplicación que el Poder Ejecutivo determine, se proceda a la identificación, documentación, investigación, preservación, protección, promoción, valorización, transmisión y revitalización de dicho patrimonio. El miércoles, la iniciativa obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados de la Nación.

 

A favor

“Me parece que es muy positivo y favorable porque cuando algo es patrimonial, en este caso la Vendimia, queda protegido, garantiza que la fiesta siga siempre”, indicó Alicia Casares, directora del espectáculo realizado en marzo de este año. “Lo bueno es que no depende del presupuesto de cada año y se corre el riesgo de que no se haga por falta del mismo. Lo que es patrimonial merece protección o subsidio. Esto da más posibilidades de conseguir dinero. Estoy muy contenta con la noticia”, estimó Casares.

Por su parte, Rafael “Golondrina” Ruiz, director del próximo acto central, estimó que en caso de que el proyecto de ley se apruebe, contribuirá a que la Vendimia se instale de otra manera en el concierto mundial de espectáculos con tintes culturales.

“Me parece fantástico, tener nuestro memorial intangible y nuestro universo espiritual salvaguardado. No lo asocio con lo económico, pero va a haber beneficios si la vendimia adquiere jerarquía mundial, porque tendremos más visitantes. Hay que ligarlo a lo cultural. Creo que es para mí el premio que significaría esto”, opinó el realizador.

Paula García, reina de la Vendimia 2007, contó que habiendo formado parte de lo que genera y representa la Fiesta para los mendocinos, argentinos y el mundo, consideró positivo, destacable y valorable la propuesta.

“Creo que Mendoza hace muchos años se abrió al mundo con una perspectiva totalmente nueva, se ha incorporado al camino productivo con los vinos pero no podemos olvidar que hay una historia, una cultura y una propuesta turística muy interesante que no solo hace crecer a la provincia sino que nos eleva a nivel mundial”, señaló y recordó que la Vendimia es la única en el mundo que tiene esta temática, con teatro a cielo abierto, con guión renovado todos los años, con mil artistas en escena, con tres noche s de espectáculo, con elección de reina a voto cantado.

“Nos posiciona y califica como espectáculo y propuesta en un nivel muy alto a nivel internacional. Es muy valorable y ojalá que la ley sea aceptada y poder mostrarnos al mundo como somos”.

 

Fundamentos

“La vendimia, además de ser la cosecha, es para Mendoza una expresión popular del compromiso por el trabajo y la riqueza colectiva. Se trata de una celebración con espíritu propio, que poco a poco se fue transformando en lo que hoy conocemos como la Fiesta Nacional de la Vendimia. La fiesta es parte fundamental de la vida de los mendocinos”, expresó el legislador de la UCR y recordó que el 18 de abril de 1936 el Gobernador de Mendoza, Guillermo Cano, instituyó por decreto provincial la Fiesta de la Vendimia de manera oficial.

La celebración nació como una fiesta popular de la cosecha de la uva y su origen se remonta a la época de las grandes inmigraciones cuando, al finalizar la cosecha, celebraban con bailes y cantos las bondades de la naturaleza y el trabajo de agricultores y cosechadores.

En sus comienzos se elegía a la más linda de las mujeres y se la coronaba con hojas de vid y racimos de uva. Este sencillo homenaje fue la fuente inspiradora de la fiesta que vive Mendoza anualmente. La primera Fiesta se celebró el 11 de abril de 1913, cuando se realizó el Congreso de la Industria y el Comercio, que finalizó con un desfile de vendimiadores y de carrozas alegóricas.

“Desde que comenzó, aquel abril de 1913, hasta la actualidad, la celebración fue creciendo en producción, espectadores y trascendencia hasta convertirse en una de las fiestas más importantes del país con proyección internacional”, remarcó Borsani.

 

Fuente: Diario Los Andes
30/11/2019

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