Horas antes del fin de año el Senado aprobó el presupuesto para 2018. A priori, Turismo recibirá menos fondos de los que terminó percibiendo en 2017, año donde fue el segundo Ministerio como menor ejecución presupuestaria. Por otra parte, Hacienda confirmó que el Fondo Nacional de Turismo recaudó en 2017 $ 4.371 millones, de los cuales Suipacha 1111 recibió apenas el 60% y ejecutó el 45%.

La última postal del año legislativo tuvo como imagen la aprobación del Presupuesto 2018 en la Cámara de Diputados.

Una sanción muy diferente a la de la “ley de leyes” de 2017, cuando se había incluido una áspera discusión sobre el aumento del 5% al 7% del impuesto a los pasajes al exterior con el que se autofinancian el Ministerio de Turismo de la Nación y el Inprotur. Finalmente, al menos en los papeles, el debate de ese diciembre de 2016 se saldó a favor de que el 40% adicional del famoso DNT vaya a las arcas del MinTur y no a Rentas Generales como pretendía el Gobierno.

Este año, en cambio, Turismo pasó prácticamente desapercibido a lo largo de todo el debate. Una marginalidad acorde al presupuesto que maneja la cartera, que –además de autofinanciarse- se ubica en el 0,1% de la Administración Pública Nacional.

LO QUE LE DAN.

En rigor, y aunque en Suipacha 1111 nieguen cualquier tipo de recorte, al presupuesto de Turismo le cupieron las generales de la ley y como otros 13 de los 20 ministerios se verá forzado a ajustarse el cinturón de cara a 2018, ya que los incrementos presupuestarios previstos están cómodamente por debajo de la meta de inflación del Gobierno (15%) y de la que pronostican las consultoras (18%).

Para el año que viene el Ejecutivo le asignará a Turismo (MinTur e Inprotur) unos $ 2.608 millones. Son $ 37 millones menos que los presupuestados para 2017. La comparación se realiza incluyendo los incrementos otorgados durante el año respecto al crédito inicial de $ 2.307 millones.

Si es mucho o es poco, no parece ser un debate que desvele a nadie, ni fuera ni dentro del sector.

En un mar de palabras y horas de sesiones apenas dos menciones hubo en el debate del Senado respecto al Turismo. La representante de Santa Cruz por el Frente para la Victoria, Ana María Ianni, pidió establecer una partida adicional para Turismo, “que también es una actividad económica. Y esto quiero ponerlo en valor”. La legisladora dijo que desde 2015 se registra “una constante disminución en las partidas destinadas al Ministerio de Turismo, que representaba un 0,2% del presupuesto en 2015, bajando al 0,12% en 2016 y otorgando para 2017 y 2018 el 0,1%, denotando esto el poco interés en la inversión que este gobierno nacional prevé para la industria”. La otra mención al paso fue de la senadora del Movimiento Popular Neuquino, Lucila Crexell, que acotó que “no hay plan para el desarrollo del turismo”.

LO QUE GASTA.

Pero más revelador que el proyecto de presupuesto es la ejecución del mismo. Finalizado 2017 el Ministerio de Turismo devengó poco menos del 75% de los $ 2.645 millones asignados al cierre del ejercicio (incluyendo los $ 338 adicionales que se le fueron dando). Lo cual lo ubica (al igual que en 2016) como la segunda jurisdicción del Estado con mayor nivel de subejecución.

LO QUE SE RECAUDA.

Sin embargo, por lejos, la lectura más interesante de los datos es la brecha entre los ingresos que recauda Turismo para su autofinanciamiento y lo que Hacienda le permite gastar.

De acuerdo a la Ley Nacional de Turismo, el MinTur y el Inprotur se financian con lo recaudado por el Fondo Nacional de Turismo, que se lo distribuyen en un 60% y 40%, respectivamente. Ese dinero proviene del impuesto del 7% sobre el valor de los tickets aéreos, marítimos y fluviales al exterior. Recursos que el Estado se comprometió por ley a utilizar para propiciar el crecimiento de la actividad interna y receptiva (art. 29 ley 25.997: “Los recursos provenientes del Fondo Nacional de Turismo son administrados exclusivamente por la autoridad de aplicación para el cumplimiento de sus objetivos”).

En 2017 el propio Ministerio de Hacienda informó que el Fondo Nacional de Turismo recaudó $ 4.371 millones, más del doble de lo presupuestado (hay que tener en cuenta que el de 2017 no contemplaba el aumento del 40% en el impuesto).

Sin embargo, como explicamos en la edición 1491 de La Agencia de Viajes, la ley está, los ingresos también, pero la plata se queda en el camino y una gran porción jamás llega a aplicarse al turismo.

En resumen, en 2017 Turismo recaudó por el fondo de asignación específica $ 4.371 millones, pero recibió un crédito presupuestario de $ 2.645 del cual gastó casi $ 2.000 millones. Dicho de otro modo, sólo se le permitió usar un 60% de lo que la Ley de Turismo establece sin dobleces y ejecutó apenas un 45% de lo que recaudó.

Más llamativo aún es que los cálculos en el Presupuesto para 2018 insistan en desvirtuar la aplicación de la ley, porque ya no existen las excusas de que no se pudo incluir el aumento del DNT ni que no se previó una recaudación mayor. Este año el Ejecutivo le asignará unos $ 2.608 millones al Ministerio, lo cual son $ 1.763 millones menos que los recaudados en 2017 por el Fondo de asignación específica. Una brecha que seguramente será mayor si consideramos que el emisivo no para de crecer de a dos dígitos.

Cuando hace un par de meses planteamos esta duda a funcionarios, consultores y empresarios (la mayoría no estaba enterado o bien negó que sucediera), la explicación más lógica de lo que pasa con los miles de millones que Turismo recauda pero no puede gastar la aportó el presidente de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), Rafael Flores: “Lo que hay es un límite de gasto que le pone Hacienda, por el cual ellos (Turismo) no pueden aumentar las erogaciones aunque recauden más que lo que tienen aprobado en el presupuesto”, señaló el experto, quien añadió: “Por más que recauden $ 10 mil millones, si en el Presupuesto le pusieron $ 2.500 millones sólo van a poder usar eso”.

La Ley de Turismo nada dice sobre remanentes del Fondo Nacional de Turismo, aunque sí se incluye la salvedad en el capítulo del Inprotur (art. 21: “En caso que existiera remanente presupuestario no utilizado luego de cerrado el ejercicio anual, el mismo integrará automáticamente el presupuesto del año siguiente. Este excedente será considerado intangible para todo fin no relacionado con los objetivos del Instituto”).

Pero la hipótesis más plausible de lo que sucede con esos millones que Turismo recauda pero no ejecuta se puede construir uniendo las puntas de esta historia, que no conducen a Roma sino a Rentas Generales. El proyecto enviado originalmente por el Ejecutivo en diciembre de 2016 preveía que el 28,5% de la recaudación total del DNT pasara directamente al Tesoro Nacional. Contra lo cual se levantaron los diputados provinciales, con la amenaza velada de que esos recursos serían entonces coparticipables. Por eso finalmente –al menos en los papeles- el MinTur se quedó con todo. Hoy, a un año vista, parece que el Tesoro rió último y mejor, contra un sector que hace como si no se enterara.

Fuente: Ladevi
10/01/2018

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