Más fuerte para los más osados, más tranquilo para los temerosos. El rafting en nuestros ríos es una fija de la oferta turística del verano mendocino.

 

Los ríos de montaña se prestan para el rafting. Es que las pendientes que se dibujan en las laderas de nuestras cumbres son empinadas y vertiginosas para que las aguas bajen de forma abrupta y tentadoras para navegarlas en gomón. El rafting se practica en toda la provincia, en invierno o en verano. En el río Mendoza, si venís a visitar la zona central. En el río Tunuyán, si vas hacia el Valle de Uco, y en el río Atuel, si tu destino es la zona sur. Entre otras opciones.

Aunque claro, a esta altura es necesario describir qué es el rafting, para algún desprevenido. Se trata de navegar las aguas de un río en un gomón tripulado por un grupo de personas, quienes llevan un remo y van siguiendo la orden de un guía. Lo hacen con elementos de seguridad como salvavidas y cascos. La idea es ir en permanente sensación de que te vas a caer, lo cual termina pasando en algunos casos. El tema es que, según lo caudaloso que venga el río, la cosa se puede complicar más o menos. En verano el caudal de agua es mayor, mientras que en invierno el tema es más tranquilo.

 

El rafting es un deporte muy popular en la provincia porque puede ser practicado por chicos y mayores, siempre teniendo en cuenta el grado de dificultad que presente el tramo del río en el que se va a desarrollar la actividad. 

 

Aventura en Mendoza

Los turistas que visitan Mendoza lo hacen, en gran parte, por el deporte aventura. A la oferta del rafting se le suma la tirolesa, el canopy, cabalgatas, cuatriciclos, entre otros. Pero el primero suele ser más accesible, seguro y familiar. Por eso existen múltiples empresas habilitadas para la práctica de este deporte.

 

De todas esas empresas, muchas ofrecen algo especial. Es descender por alguno de nuestros ríos, pero de noche. Es cierto que suena arriesgado y peligroso, pero hay un detalle en todo esto. La luna oficia de reflector gigante durante todo el trayecto. Claro, cuando está llena. Por lo general, la actividad suele acompañarse de una fogata, algo para comer y así pasar un buen rato, ya que en este caso el rafting en sí suele ser un poco más corto. Obviamente, esto es mejor hacerlo en verano. 

 

Desafío extremo: hacer rafting en los ‘rápidos’ de Mendoza

Para los apasionados de los deportes acuáticos que buscan un poco de adrenalina, Mendoza es el marco ideal para probar nuevos desafíos. Reconocida mundialmente por la intensidad de sus ríos, esta provincia ofrece la posibilidad de practicar este deporte en aguas que alcanzan hasta un grado cinco de dificultad

 

El Rio Mendoza nace en el Aconcagua y desciende alcanzando ‘rápidos’ de hasta clase cinco de dificultad. Esta vez, la actividad comienza en Potrerillos –a 70 kilómetros de la Capital- donde se atravesarán aguas de clase tres. 

 

Una vez que los tripulantes fueron equipados con trajes de neoprene, chalecos salvavidas y cascos, reciben una charla de seguridad donde, por ejemplo, aprenden la técnica de rescate en caso de que alguien caiga al agua.

En tierra, se aprenden algunos tips básicos para remar en los rápidos y la señal más importante: responder siempre a las indicaciones que de el guía de la excursión que es quien comanda el rumbo de la balsa y quien define cuál será la función de cada tripulante y los códigos de comandos. Por lo general, se trata de embarcaciones de 14 o 16 pies con capacidad para 6 personas más el guía.

La aventura está cargada de adrenalina e implica un esfuerzo físico casi constante de todo el grupo para mantener el rumbo de la embarcación. Se navegan tramos con olas impredecibles, pozos, remolinos, cascadas, cambios de corrientes que cargan de intensidad a la actividad.

Para tener una idea sobre la dificultad de este deporte se puede destacar que para navegar en un rafting Clase V es necesario tener entrenamiento específico en esta actividad ya que requiere de una gran técnica y conocimiento de los ríos.

A lo largo de su cauce, cuando el río baja su agresividad y le da un respiro a los aventureros, se puede admirar la imponente belleza natural formada por cadenas montañosas que rodean a esta agua.

 

El río Mendoza, por su caudal y por el desnivel que recorre principalmente entre Uspallata y Potrerillos, es el cauce perfecto para adentrarse con las balsas y está considerado como el mejor sitio en todo el país para su práctica. 

 

Dentro de la clasificación que va de 1 a 6 en forma creciente por dificultad, está catalogado como de 3, 4 y hasta 5 grados según el sector, es decir, lo suficientemente rápido para asegurar la diversión extrema.

 

Animarse a recorrer los rápidos mendocinos es sin dudas, una experiencia intensa que muchas veces puede terminar con un sorpresivo y placentero chapuzón. 

 

Fuente: Ser Argentino, por Exequiel Nacevich e Infobae