La utilización del Río Atuel que nace en Mendoza y que en el pasado llegaba regularmente a La Pampa, es una batalla que continúa enfrentando a ambas provincias desde hace más de medio siglo.

Desde la regulación del caudal del río Atuel a través del Complejo Nihuil, las crecidas veraniegas se acumularon en los embalses y el agua, dosificada, dejó de llegar a la vecina provincia.

El recurso hídrico se ha tornado un bien escaso para las comunidades que no tienen lluvias abundantes. El retroceso de los glaciares en Mendoza ha llevado a una crisis evidenciada, tanto por productores como por especialistas.

En ambas provincias, a la disminución de los caudales escurridos, se agrega la necesaria ampliación de las superficies bajo riego y el aumento de la población, lo que imposibilita la satisfacción de todos los requerimientos, manteniendo en vilo a las comunidades.

Desde UCIM planteamos que el desafío fundamental es el de administrar adecuadamente los recursos, que siempre son escasos, para lograr satisfacer las necesidades de todos, contribuyendo al bienestar y al desarrollo en general.

Es evidente que las innumerables instancias judiciales no han logrado un acercamiento de las partes sino que, por el contrario, han dejado como resultado dos gobiernos distanciados y dos grupos de comprovincianos enfrentados.

Que nuestra provincia está atravesando una crisis hídrica que se prolongará en el tiempo y de la cual no existen muchos antecedentes, es verdad. Pero también es cierto que La Pampa, especialmente la superficie que limita con Mendoza, viene sufriendo una histórica desaparición de humedales y la carencia de agua para satisfacer las necesidades más básicas de sus pobladores.

Los pampeanos plantean que la cuestión ambiental y la preservación del ecosistema, se lograría con un caudal mínimo asegurado del Río Atuel, pero, por otra parte, los productores de General Alvear expresan que, con el recurso existente, no alcanzan a irrigar más de 40.000 ha y pasaron de hacerlo cada 8 días a 18 días.

Ambas comunidades sufren por la falta de acuerdo y es la política la responsable de encontrar soluciones que dejen satisfechos a ambos lados.

Las necesarias obras largamente prometidas como son el trasvase en la alta cuenca del río Grande (que nace en Malargüe y confluye en el rio Colorado) al Atuel, permitiría obtener más caudal que escurriría sin inconvenientes al oeste de La Pampa y la central hidroeléctrica de Portezuelo del Viento no ha sido realizada precisamente por falta de decisiones políticas y podría concretarse con solo la inversión del 1% anual del presupuesto provincial, durante10 años.

Otro tema a resolver por la dirigencia política, embarcada desde hace mucho tiempo exclusivamente en temas coyunturales, es completar la impermeabilización de las redes de riego, que son un conocido causante de mal aprovechamiento del recurso hídrico.

Una vez más, solo la política con mayúsculas, acompañada por la imprescindible participación de las comunidades involucradas, deberá encontrar los canales adecuados para solucionar este conflicto.

Sólo la razón y la solidaridad, despojados de mezquindades circunstanciales, pueden ayudar a encontrar el camino.

El cambio climático llegó para quedarse; los mendocinos y nuestros vecinos con los mismos problemas de disponibilidad de agua, deberemos adaptarnos a la nueva realidad o como ha sucedido tantas veces en la historia del planeta, desapareceremos como ecosistema.

 

Ing. Alberto O. Lucero                                                                Daniel L. Ariosto
Secretario                                                                                 Presidente

Fuente: UCIM
12/01/2015

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