En esta región de la provincia de Mendoza, las propuestas para comer se suman a las clásicas bodegas con un paseo que apela a los cinco sentidos.

Montañas, ríos y diques son el contexto que rodea a la primera zona productora de malbec en la Argentina. A la amplia variedad de bodegas y a la oferta turística de actividades de aventura de la provincia de Mendoza, Luján de Cuyo suma un recorrido gastronómico rico y variado que puede dividirse en categorías. Así, existen restaurantes de cocina de autor que de la mano de la madurez creativa de sus chefs aportan platos originales, con estilo propio.

 

PRÍMULA ofrece comidas criollas con productos de estación, carnes a la parrilla o al horno de barro, pastas y ensaladas en una carta que cambia todas las semanas para ofrecer lo mejor de los productos locales.

 

Esta cantina ferroviaria es el restaurante de campo de la Bodega Estrella de los Andes donde, además de su salón ambientado con mobiliario vintage, cuenta con otro salón donde se puede almorzar literalmente adentro de un antiguo vagón de tren que fue recuperado por el artista Tachuela Delía, junto a un grupo de operarios y los responsables de la bodega.

La ruta gastronómica de Luján de Cuyo también ofrece cocina de montaña: sabores autóctonos preparados en hornos de barro y calderos de hierro. Aquí es fundamental probar las carnes de novillo y chivo y las truchas de montaña maridadas con los mejores vinos y aceites de oliva.

 

En el restaurante del GRAN HOTEL POTRERILLOS, horno de barro, asador a la llama y parrilla en manos expertas logran una perfecta armonía con los ingredientes propios de la estación. Carnes de chivo y cordero, pastas secas o rellenas y pescados, como salmón o trucha, conforman su menú. El personal asesora para que cada plato se acompañe con lo mejor de los vinos de la zona. 

 

Y luego está la gastronomía que proponen las bodegas, donde el ritmo lo marcan los vinos y la cocina con identidad regional se impregna de conceptos modernos.

 

Bajo la dirección del chef Lucas Bustos, el restaurante de Bodega RUCA MALEN se ocupa de combinar los mejores vinos con un menú de degustación hecho a medida para cada cata. 

 

De la huerta orgánica a la mesa y con vista a la cordillera, los platos se preparan con productos locales y se renuevan en cada nueva estación.

Y si de bodegas se trata, vale la pena descubrir Finca Adalgisa, también hotel desde 2002, que se creó con la intención de preservar la historia de la familia y el tradicional viñedo de uvas malbec que data de 1916.

 

En FINCA ADALGISA además de degustar el vino, ofrece la experiencia de cocinar junto al chef. Son exquisitas las tablas con una gran variedad de quesos de cabra y vaca, así como los distintos fiambres y verduras grilladas. 

 

Fuente: Revista Alta

 

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