Otras dos propuestas de road trip por los caminos de Mendoza que atraviesan paisajes espectaculares. Admirar las postales pasando al otro lado de las ventanillas…

 

De Potrerillos a Tupungato

El Valle de la Carrera no figura en muchas guías turísticas, pero es uno de los paisajes más precioso de Mendoza. La Carrera que une Potrerillos con Tupungato o los pueblitos de San José y Las Vegas, es otra de las alternativas indiscutibles de road trips por tierras menducas. Las razones para su elección son varias: no hace falta un vehículo de características especiales, toma pocas horas y los paisajes que se atraviesan son de una belleza escénica.

Por cualquier lado que decidas encararlo, será todo un festival de postales y panorámicas. El conductor decide cuál es el punto de partida de esta aventura al volante -se puede encarar desde Potrerillos al Valle de Uco o al revés-. Si ésa es la elección, el dique es uno de los primeros hitos para mirar a través del vidrio o acaso para la primera parada, en un paseo en el que todo puede ser improvisado y cada quien se puede detener donde mejor le plazca.

Cualquiera de las villas cordilleranas que siguen disponen de opciones para el almuerzo o la merienda. Ya sea en alguno de los restaurantes -que no son pocos y que tienen deliciosas opciones a precios convenientes- o a la vera del camino para un asado -en los sitios donde se puede hacer fuego- o unos sandwiches.

Si tomás la ruta 7, en Potrerillos subís hasta Las Vegas y seguís hacia el Sur por el Valle de La Carrera, el paisaje cordillerano de alta montaña de pronto se vuelve menos abrupto y amable.

Es recomendable resolver el asunto gastronómico porque una vez que se comienza el ascenso por la ruta 89 ya no hay lugares donde parar, ya que el camino es angosto y hay alambrados. Si bien es cierto que algunas estancias reciben turismo, la mayoría trabaja con un público internacional. No obstante existen opciones para mendocinos.

Vale agregar que conviene consultar y reservar previamente. Por ejemplo, en “Estancia La Alejandra” publican en Facebook cuando hay alguna propuesta para público local y en “La Quebrada del Cóndor” también tienen alternativas gastronómicas y de turismo aventura para coterráneos.

El ascenso comienza por unos caracoles empinados que tras unos minutos, no más, dejan en foco las villas por las que ya se anduvo, allá abajo. El camino de tierra de a poco se abre paso por el valle. Casi que sobran las descripciones.

Todos tenemos pintados en las retinas esos altos picos nevados que volvemos a ver sitiados por las estancias productivas. Tan simple como eso, tan hermoso, como nada.

Antes de llegar a San José, a la derecha está el Chateau D’Ancon, literalmente un castillo que forma parte del circuito de Estancias Argentinas. La casa data de 1933 y fue construida por la familia Bombal, con un parque diseñado por Carlos Thays. Reciben huéspedes y visitas para degustaciones en la Bodega Boutique del Chateau, los días jueves, viernes, sábado, domingos y feriados. También tiene restorán y se pueden contratar cabalgatas, paseos en mountain bike y trekking (reserva previa).

Opciones gastronómicas más accesibles nos esperan en el pueblito tupungatino de San José, donde hay buenos restoranes para almorzar o tomar el té, dependiendo de cuánto nos demande el paseo.

El retorno a la ciudad, por Los Cerrillos, para que las ondulaciones sigan acompañando el trayecto. El paisaje es también impactante: de a poco el valle va dando paso al Cordón del Plata. Viñedos y campos al pie de la Cordillera Frontal nos detendrán con instantáneas para alimentar Instagram. Si todavía hay luz solar, nadie se niega a subir al Cristo Rey del Valle que custodia el valle, acaso el bonus track de esta salida.

Más datos: el camino. Es de ripio consolidado. Está en buen estado, se puede transitar sin dificultades.

El itinerario completo comprende al Valle de Potrerillos, Las Vegas, La Hoyada, Las Aguaditas, Alto La Carrera, Reserva Quebrada del Cóndor, Los Cerrillos, Mirador del Cristo Rey, San José y la Villa Tupungato. 

 

Otro por el Valle de Uco

La ruta provincial 89 es una de las que puede jactarse por su atractivo entorno. Integrante destacada del camino del vino local, es una gran opción tanto para los que quieren pasear por el solo placer de que el vehículo se desplace por una zona maravillosa, en cualquiera de los sentidos de esta palabra, o para los enófilos y sibaritas que, sin dudar, se detendrán.

Está claro que las protagonistas por allí son las bodegas. Con sus vinos que potencian sabores; y sabores que resaltan las virtudes de los vinos. Juego de palabras que incentiva la imaginación o los recuerdos. (párrafo destacado)

Son varias las casas vitícolas en las que puede experimentarse, acaso, lo mejor de Mendoza. Entre ellas Domaine Bousquet. Instalada allí desde hace 20 años, manifiesta un compromiso con la agricultura orgánica y combina las técnicas de elaboración francesas con las óptimas condiciones climáticas de Mendoza. Los anfitriones esperan a los visitantes con tour por los viñedos, cocina de autor y grandes vinos.

El almuerzo de 4 pasos contempla: ensalada con Sauvignon Blanc Premium; Roll de cordero con polenta cremosa y champignones con Reserve Pinot Noir; Filet de ternera grillado con puré de arvejas, calabaza asada y provoleta con Gaia Red Blend y Crumble de peras con helado de Torrontés con Reserva Malbec Dulce Natural.

En tanto el de 6 pasos: Capelettis de queso de cabra con emulsión de zanahorias y jengibre con Chardonnay Reserva; Bondiola de cerdo laqueada con puré de batatas y manzana con Cabernet Sauvignon Reserva; Filet de ternera grillado con puré de arvejas, calabaza asada y provoleta con Gran Reserva Malbec o Gran Reseva Chardonnay, Vigilante mendocino con Malbec Dulce Natural Reserva y Brownie con helado de Pinot Gris y salsa inglesa con espumante.

Andando por allí también se ven las afamadas bodegas Andeluna, Sophenia y La Azul, Casa Petrini con sus muchas razones para volver a pisar el freno. 

 

 

Fuentes: Los Andes, por Josefina Colombres Garmendia y Celina De la Iglesia; InMendoza

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