Lugares que cuentan la historia de la gesta libertadora y circuitos diseñados siguiendo las huellas de San Martín, para el fin de semana.

Redescubrir nuestro pasado nos hace saber más acerca de quiénes somos. La puerta a una parte importante de la historia colectiva está abierta en Las Heras, aseguran desde el municipio. Así, uno de los sitios sanmartinianos por excelencia es el Campo Histórico El Plumerillo.

Los lasherinos recuerdan con orgullo que en este lugar, a fines de 1815 el general reunió los regimientos de los cuarteles de La Cañada, San Agustín y Santo Domingo para formar el Ejército de los Andes; con el que emprendió en 1817 la gloriosa Campaña Libertadora de Chile y Perú. Los terrenos fueron cedidos en préstamo por un vecino, don Francisco de Paula de La Reta. Allí el ingeniero Álvarez Condarco, delineó el campamento y el brigadier Bernardo O’Higgins construyó los cuarteles definitivos.

Desde ese lugar partieron las distintas columnas militares hacia Chile, entre ellas, las que estaban a cargo de los generales Las Heras y San Martín. El paso del tiempo trajo de la mano primero el abandono y luego el olvido. Recién en 1935 ese espacio fue revalorizado con un monumento, que actualmente es su pórtico de acceso, ya sin los cañones originales que alguna vez lo flanquearon, porque fueron fundidos.

En ese museo de recreación de la gesta sanmartiniana hay una zona ambientada que rescata, a través de sus construcciones, mobiliario y vestuario, el espíritu de la época en que soldados, oficiales y milicianos de nuestra tierra preparaban el Ejército Libertador.

En el paseo se llega hasta las barracas que antaño fueran de adobe con techos de caña y paja, el suelo de arenilla y las puertas de cuero, tal como se estilaba construirlas allá por 1816. Se pueden ver réplicas y originales de los muebles, uniformes, armas, documentos, cartas y hasta periódicos de aquellos días. También se conoce en la visita quiénes fueron, con nombre y apellido, los jóvenes que se lanzaron a la aventura de liberar el continente americano. ( Lisandro Moyano e Independencia, El Plumerillo.)
Horarios de atención: lunes a viernes de 8 a 18. Fines de semana y feriados de 9 a 18.

La Capilla Histórica El Plumerillo, también tiene su historia para contar. En un principio era un oratorio de la familia Segura y luego devino capilla. Su trascendencia se debe a que durante todo el tiempo que San Martín estuvo en el campamento del Plumerillo, iba misa allí. Información: Pedro Pascual Segura al 2300, a 2,5 km del acceso Norte. Horarios: Lunes a domingo 9 a 18.

Una vuelta por el este
El departamento de San Martín,  por su parte, siempre ofrece propuestas de turismo rural pensadas para toda la familia y contempla actividades de agroturismo, degustaciones de exquisitos vinos regionales y platos artesanales, con la posibilidad de  alojarse en hospedajes rurales del departamento.
Para un primer día se puede realizar la visita guiada con degustación dirigida en la Bodega Familia Antonietti. Vale apuntar que esta casa vinícola se caracteriza por la atención personalizada. Van por la cuarta generación de apasionados por el vino.
Los programas para curiosos incluyen recorrido por los viñedos, la huerta, los olivares, la granja y la bodega en compañía del dueño y enólogo de la empresa, Andrés Antonietti. En ese típico entorno con edificación mendocina se servirá el almuerzo. La cocina de la casa es natural y utiliza los productos de huerta propia, del jardín de aromáticas y de la fábrica de aceite de oliva. Bocadillos acompañados con Champán, un plato principal que podrá ser pollo con verduras, carne a la olla o chuletas de cerdo con puré de manzana, entre las opciones. El postre será flan casero y luego la sobremesa con café, infusiones y repostería mendocina.
Por la tarde será el turno de la casa vinícola Bodega Santa Sara. Allí se realizará una visita guiada y una degustación dirigida por el enólogo. Malbec y torrontés en las copas, con de tabla de quesos, galletitas, tostadas y aceitunas verdes. Luego, vino dulce natural, acompañado de sopaipillas criollas.

El alojamiento puede ser en La Finca de Buen Orden o en Mi Linda Casita. Matambre criollo, arrollado de pollo y chorizos a las brasas y pastelería regional para la cena. Fogata y música folklórica para amenizar.

En tanto un segundo día, tras de un desayuno de tortas caseras, dulces artesanales y mate, se encarará una visita la ciudad de San Martín, para recorrer el Paseo de La Patria, las Plaza Italia y General San Martín y posteriormente el Histórico Museo Las Bóvedas.

La Finca de Buen Orden es un lugar tranquilo en el que se puede descansar disfrutando de todos los beneficios del slow-life y en el que se encara un proyecto de agricultura sostenible con programas ecológicos de reciclaje de residuos y ahorro energético. Ese es el ámbito escogido para almorzar. Empanadas para la entrada; costillar a las brasas, cerdo a la parrilla o pollo con ensaladas variadas y duraznos en almíbar integran el menú que se cierra con pastafrola de membrillo de la finca con Mistela.

Se puede realizar también una visita a la Capilla de Buen Orden y/o Capilla el Oratorio de Alto Salvador, paseos entre viñas y frutales.

El Solar Histórico Museo de Orfila se podrá visitar por la tarde. Resulta que Don José de San Martín se interesó por el progreso económico de esta región. Su preocupación por el bienestar de la población lo llevó a disponer la instalación de un molino para la molienda de trigo, destinado a la elaboración de pan para abastecer a la población de la villa sanmartiniana.

El molino, que se haría funcionar por la fuerza que producía la cascada de agua de un canal derivado del Matriz San Martín, (conocido  en aquella época como  “Acequia de la patria”), lo llevó a comprar doce cuadras situadas en la margen derecha de este cauce, y es allí donde hoy se encuentra el complejo del solar. Está formado por el solar histórico, la capilla de San Cayetano, el molino harinero y la bodega. Su impronta es típicamente colonial con techos de caña y barro. La “Merienda del Solar”, está compuesta por: 3 opciones a base de productos estacionales, especialidad del chef de la casa.

La despedida del este mendocino podrá ser en Loncopué Casa Vinícola, con una degustación de vinos suaves, frescos y agradables a la vista. La bodega es fruto de  un proyecto familiar y abrió sus puertas en el 2011 con el objeto de elaborar vinos varietales de alta calidad exaltando las bondades de las Tierras del Este. Suelos fértiles, muchas horas de sol y temperaturas adecuadas permiten que las uvas logren una excelente madurez y sanidad.

Turismo histórico y gastronómico se dan la mano en esta propuesta que les presentamos hoy…esperamos la puedan aprovechar…con mucho gusto!

Fuente: Los Andes, por Celina de la Iglesia
19/12/2017

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