A 235 kilómetros de la Capital de Mendoza, San Rafael se presenta como un punto ​​estratégico para el recorrido turístico.

​La ciudad de San Rafael tiene de todo para ofrecerle al turista: decenas de hospedajes de todo tipo, ​museos, ​plazas hermosas y cuidadas, ​muchos bares y restaurantes, y una buena cantidad de excursiones para todas las edades.

​Sus calles principales ​son la Avenida Mitre ​desde la Rotonda de la Copa (donde hay una gran copa plateada con dos racimos de uvas colgando), y la Avenida Hipólito Yrigoyen – que nace en el kilómetro cero ​- hasta su intersección con la ​tercer calle principal que es la Avenida Deán Funes por donde ​baja el río Cerrito.

​La Plaza San Martín (donde está la municipalidad), la Plaza Francia y el Parque de los niños (un paseo hermoso que parece un parque de diversiones), el Museo Ferroviario​ (si estás en plan museos), y la Avenida Hipólito Yrigoyen para cenar, son los lugares de la parte más céntrica que te recomiendo visitar.

Otro atractivo que tiene la ciudad son sus Bodegas, hay varias decenas de bodegas ​en San Rafael, y muchas de ellas se pueden visitar en un tour guiado que enseña con degustaciones sobre los distintos tipos de uvas, sus procesos, y estacionamiento.

Yo no visité ninguna en San Rafael, pero me recomendaron ​tres que tienen ingreso gratuito y son muy lindas: ​Finca y Bodega La Abeja, Bodega Suter y Bodega La Vendimia S.A​.

​Alejándote un poco del centro, ​a 12 kilómetros de Plaza San Martín hay una finca que contiene un sueño literario hecho realidad.

El Laberinto de Borges es un homenaje vivo – único en su tipo – ​al escritor Jorge Luis Borges. Fue pensado por dos amigos, y realizado por otros cuatro; tiene la particularidad de que para salir de él hay que recorrer el apellido del escritor que se duplica en espejo. Sí, el camino de curvas – si se ve desde el mirador – dibuja la ​palabra BORGES con el trazado de laureles.

​En el predio Finca Los Álamos, además del laberinto, hay un rincón de juegos ​en madera para chicos, mesas y bancos en un mini bosque, el mirador, y una pulpería hermosa con una terraza al sol que sirve comida regional.

​Un poquito más lejos, y para el otro lado del Laberinto de Borges, por la Ruta 150 se llega a Villa 25 de Mayo y el Fuerte de San Rafael del Diamante; a unos 25 minutos de la Plaza San Martín​.

Villa 25 de Mayo es un pequeño ​y pintoresco pueblo urbano-rural ​que parece detenido en el tiempo; aún conserva la arquitectura original de la mayoría de sus casas y ​las calles de tierra lo ​tornan aún más añejo. 

​Acá se asentaron – en los comienzos del siglo XIX -, los primeros habitantes de la zona que llegaron ​a instalar un fuerte​ en el contexto de la campaña del desierto.

Las ruinas del Fuerte de San Rafael del Diamante,​ que fueron declaradas como Monumento Histórico Nacional, hoy se pueden visitar.

​Siguiendo unos pocos kilómetros por la misma Ruta 150 que pasa por Villa 25 de Mayo, y tomando un desvío hacia el sur – que cruza el río Seco Salado – se llega a un imperdible de San Rafael: la Represa Los Reyunos.

La Represa Los Reyunos se encuentra a 32 kilómetros del centro de San Rafael, y en un paisaje que no cabe en fotografías se me confunde la vista con un lago patagónico… La ​panorámica norte de ​esta represa es ​algo hermoso: el agua sube los colores en un degradé que va desde el turquesa al azul marino pintándose de espejo… La ruta que recorre la represa – ​además – no tiene desperdicio para los ojos, y el predio de la Represa Los Reyunos es lo suficientemente grande como para albergar un estacionamiento enorme, un mural conmemorativo, y senderos para ver la represa desde diferentes ángulos.​

​Otro imperdible de San Rafael es Valle Grande, quién se autodenomina como la Capital Nacional del Deporte Aventura… y no sin razón.

Es abundante, colorida y alegre la propuesta turística en esta parte de Mendoza, donde no sólo hay turismo aventura sino también hay ​muchos lugares ​para ​comer, hospedajes tipo cabañas con vistas increíbles, y campings con bajada al Río Atuel donde se puede acampar o sólo pasar el día. 

El famoso rafting de Valle Grande sobre las aguas del Río Atuel se promociona desde antes de entrar al valle, a los dos costados de la RP 173 – que atraviesa el Cañón del Atuel – se ofrecen también paseos en catamarán por el embalse, trekking por las sierras, cabalgatas, un parque de aventuras sobre árboles, rappel, escalada, avistaje de cóndor, tirolesa, kayak, canotaje, y algo más seguro que me estoy olvidando… Realmente hay más de una decena de propuestas de deporte aventura en Valle Grande.

​Ahora sí, el imperdible número uno: El Cañón del Atuel.

​500 metros aguas abajo de donde hoy está el Embalse El Nihuil, el río Atuel empieza a cortar con su paso la Sierra Pintada, y da origen a ​un cañón de ​50 ​kilómetros de longitud​, que ​bautizamos Cañón del Atuel. ​Este espectacular ​paisaje – que nace a ​73 kilómetros de la Plaza San Martín​ – puede ser ​recorrido de punta a punta por la zigzagueante Ruta Provincial 173 ​que conecta ​Valle Grande ​con ​El Nihuil​; ​en un recorrido de 50 kilómetros que no te ​querés perder.

Durante todo el ​trayecto impacta el color de la Sierra Pintada, ​además hay que atravesar dos túneles en las piedras que ​parecen de película, y a unos 20 kilómetros del primer dique está el Museo de Cera, una de las geoformas surrealistas que más me impactó después de El Submarino.

A lo largo de ​toda la ruta que une ambos embalses se pueden ver un montón de formas naturales, algunas de ​las más ​difundidas son: ​​El Sillón de Rivadavia, El Lagarto, Los Viejos, Los Monstruos, La Ciudad Encantada y El Mendigo (están marcadas con señales naranjas al costado de la ruta).

¿Un consejo? Al final del recorrido – o al principio si lo hacés como el cauce del Atuel – cuando llegues a El Nihuil andá a ver la vista del embalse desde el Club de Pescadores.

​Dos lugares a los que todavía no fui en los alrededores de San Rafael, pero estoy segura que quiero conocer son: Las Cataratas del Atuel y las Dunas del Nihuil.

Ambos lugares se pueden visitar con excursión, y ​​dichas excursiones se pueden contratar desde la ciudad de San Rafael en varios locales del centro​, o mismo estando en El Nihuil – desde donde parten -, o sino buscando algún proveedor de turismo en internet.

Las Salinas del Diamante se encuentran a 68 kilómetros de la ciudad de San Rafael, y se puede llegar hasta ellas manejando por la Ruta Nacional 144 (la ruta de acceso es toda de asfalto, sólo hay un camino de 400 metros de ripio tras el desvío de la ruta que anuncia el ingreso a las salinas); o contratando alguna excursión.

Lo que ocurre en ​las Salinas del Diamante, a diferencia de ​las Salinas Grandes (que comparten las provincias de Saltay Jujuy, donde la sal acumulada es producto de la evaporación de un agua que emergió de la tierra) y de las Salinas de Bebedero (en San Luis, donde el agua evaporada provenía de lluvias y glaciares) es que el agua que se evaporó era marina; y esa es la razón de que el suelo esté teñido de sal. El agua de mar llegó hasta este lugar por los diferentes movimientos de la tierra, y como – también por el movimiento de las placas – se formó una depresión en la superficie, el agua de mar se contuvo en este lugar formando la laguna en la era cenozoica.

La entrada para visitar las Salinas del Diamante incluye la visita al Museo de la Sal.

​El destino que te voy a mencionar ahora no está tan cerca como los anteriores – aunque es tan blanco como el que antecede -, de hecho, está ubicado a ​204 kilómetros del centro de San Rafael. Pero si ​te gusta la nieve, tenés que ​ir – al menos un día – ​a conocer Las Leñas.

El complejo Las Leñas es el centro de deportes invernales más importante del país, el más grande del hemisferio sur y uno de los más sofisticados de Sudamérica, ya que por su altitud (desde los 2.200 m.s.n.m hasta los 3.430 m.s.n.m.) reúne condiciones ideales ​de calidad ​de nieve, relieve y clima. Y encima está abierto todo el año.

Yo lo visité este año, pero ​en el mes de junio y no desde San Rafael (porque estaba haciendo un viaje por la Ruta Nacional 40); pero es aconsejable ir desde San Rafael porque el alojamiento es mucho más económico en esta zona que en la cordillera.

 

Fuente: leerdelviaje

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