En julio la retracción de ventas minoristas fue de 8,1%, convirtiéndose en el séptimo mes consecutivo de merma en las cantidades vendidas.

Ni las vacaciones, ni el aguinaldo, ni las tentadoras promociones sirvieron para torcer el pálido rumbo de las ventas de los comercios minoristas, que en julio bajaron un 8,1% frente a igual mes del año pasado (el sondeo no incluye Turismo). La retracción de ventas acumula así siete meses seguidos, con una contracción interanual del 6,6% en lo que va de 2016, “a pesar de los descuentos agresivos que están haciendo los empresarios para atraer clientes y obtener la liquidez necesaria que les permita afrontar los pagos de salarios, alquileres, servicios y reposición de mercadería”, explicó el informe de la CAME.

Según la entidad, las vacaciones de invierno hicieron que hubiera mucho público en las calles, pero no se tradujo en gente entrando en los locales: “Los aguinaldos ayudaron por momentos, pero las familias sólo se limitaron a comprar los productos necesarios (…). Claramente porque el poder adquisitivo de las familias se derrumbó y se vuelven a establecer prioridades en los gastos”.

Por otra parte, la CAME dijo que se observó un público menos predispuesto a endeudarse porque tiene sus tarjetas sobrecargadas: “Según aseguran los comerciantes, en julio aumentó la cantidad de gente que pagó una compra con más de un plástico, o que probaba con diferentes tarjetas hasta encontrar una que no fuera rechazada”.

Fuente: Ladevi
16/08/2016

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